En Villa Mercedes, San Luis, una jornada técnica reunió a referentes de la producción, el transporte y la sanidad animal para abordar un eje tan ético como económico: el bienestar animal. Con la organización de Minerva Foods, el INTA San Luis y Senasa, el evento dejó claro que las buenas prácticas en la ganadería no son solo un gesto moral, sino un diferencial productivo que define calidad y competitividad.
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Protocolos y ciencia para una ganadería más rentable y sustentable
La ganadería moderna incorpora el bienestar animal como pilar clave para mejorar la calidad de la carne, reducir pérdidas económicas y acceder a mercados exigentes.
“La carne oscura generada por el mal manejo representa hasta 1.200 dólares en pérdidas por faena”, advirtió el Ing. Agr. Manuel Martínez, de INTA San Luis. El especialista compartió datos concretos sobre cómo el manejo gentil, la castración con analgesia y los sistemas silvopastoriles no solo mejoran el bienestar animal, sino también la eficiencia productiva.
"Es hora de dejar de ver al bienestar animal como un costo y empezar a entenderlo como una inversión”, insistió el profesional.
Un estándar que llegó para quedarse
Desde Brasil, el consultor internacional Adriano Gomes trajo su experiencia con el protocolo Welfair, basado en las conocidas “Cinco Libertades”, ahora traducidas en indicadores medibles. “Hoy, quien no adopta estándares de bienestar animal queda fuera de los mercados exigentes”, sostuvo. Según explicó, Minerva Foods fue pionera en Sudamérica en implementar este sello, que impone, por ejemplo, acceso inmediato al agua en el matadero.
El protocolo Welfair, desarrollado en Europa y adoptado por varios países de América Latina, establece un marco claro para garantizar el bienestar de los animales en la cadena de producción. Este estándar no solo traduce las “Cinco Libertades” en criterios concretos, como la prevención del hambre, la sed y el dolor, sino que también promueve prácticas de manejo más humanas y responsables.
En Sudamérica, Minerva Foods lidera la implementación de Welfair, posicionándose como la primera empresa en adoptar este sello, clave para acceder a mercados internacionales que exigen altos estándares de bienestar. Su implementación permite a los productores mejorar la calidad de la carne, reducir las pérdidas económicas y cumplir con las normativas internacionales, marcando el camino hacia una ganadería más competitiva y sostenible.
Regulaciones y desafíos locales
El Med. Vet. Sebastián Arrué, de Senasa, repasó los alcances de la Resolución 1697/2019, que exige desde instalaciones adecuadas hasta evaluaciones previas al transporte. “Hay que desterrar la idea de que el bienestar es solo una cuestión ética: es también una condición para competir con calidad”, remarcó.
La mencionada resolución establece los requisitos mínimos para garantizar el bienestar animal en diversas actividades, como la producción pecuaria, el uso de animales de trabajo y los deportes ecuestres. Su objetivo es asegurar que los animales sean tratados con el debido respeto y cuidado, desde su alimentación y condiciones de sanidad hasta su manejo y transporte, buscando reducir el sufrimiento innecesario. Además, la resolución promueve la mejora de la productividad mediante mejores condiciones de vida para los animales, alineándose con estándares internacionales de bienestar animal.
Capacitación: clave para el bienestar animal
“El principal enemigo del bienestar animal es la indiferencia”, resumió Gomes, quien cerró la jornada con una demostración práctica de buenas prácticas en el transporte de ganado. Productores, transportistas y técnicos recorrieron instalaciones y repasaron protocolos que permiten reducir el estrés y, con ello, evitar pérdidas económicas.
Entre los presentes se destacaron autoridades de INTA y Minerva Foods, como Jorge Reynals, Hugo Bernasconi y Sebastián Urquiza. La jornada sirvió no solo para compartir conocimiento, sino para marcar una hoja de ruta hacia una ganadería más sustentable, eficiente y competitiva.