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SUSCRIBITEEn el noreste del país los búfalos emergen como clave para potenciar la producción cárnica en campos difíciles, donde la ganadería tradicional no logra despegar.
En este contexto adverso, los promedios provinciales de parición en la ganadería vacuna tradicional apenas logran oscilar entre un magro 50% y un 55%. Frente a esta cruda realidad, surge un interrogante ineludible para el sector: ¿es verdaderamente rentable apostar a los campos más complejos del país?
Para analizar a fondo esta situación y responder si realmente es un buen negocio, Facundo Sonatti dialogó con Marco Zava Sammartino, en una nueva edición de MOTIVAR en Foco. Durante la entrevista, el especialista reveló que la respuesta afirmativa a este gran interrogante viene de la mano de una herramienta productiva que gana terreno a pasos agigantados en la región: el búfalo doméstico y el impulso de la producción bubalina.
La historia de esta especie en el país exhibe un crecimiento exponencial: mientras en 1976 había apenas 10.000 cabezas, hoy el stock nacional trepa a 350.000 ejemplares. Al explicar los motivos de este boom, Zava Sammartino fue tajante: "La tasa de crecimiento anual del 10% pasó a ser el 20% anual por una razón muy sencilla: por el bolsillo".
La clave biológica radica en un aparato digestivo capaz de quebrar y degradar químicamente la fibra cruda. Sobre su asombrosa adaptación a los esteros, el experto reflexionó: "El concepto no es pretender que el medio ambiente se adapte al animal, sino encontrar el animal que se adapta al medio ambiente tal cual como es".
Al comparar los indicadores a campo, las diferencias son abismales. Con el búfalo se logra un 20% más de parición, alcanzando el 85% de preñez en zonas muy difíciles. Además, la hembra mantiene su capacidad reproductiva hasta los 23 años, entregando 16 crías o más durante su vida útil, frente a los 6 u 8 que logra una vaca.
En términos sanitarios el impacto económico es contundente; el entrevistado aseguró que "se aplica el mismo plan sanitario preventivo que al vacuno, pero teniendo alguna laguna o charcos con barro... hay que olvidarse de la garrapata". Lejos de ser un animal salvaje que no se puede domar, requiere de un trato cercano. "Necesitan estar contenidos con un manejo especial. ¿Por qué? Porque aprenden y conocen las rutinas de trabajo", subrayó Zava Sammartino.
En la faz comercial todavía existen grandes desafíos de posicionamiento, ya que "el 95% se vende como commodity en el mercado masivo y no se diferencia de la carne vacuna". Sin embargo, el producto final cuenta con ventajas superlativas. Al tener una ganancia diaria de peso un 60% mayor al vacuno, el bubalino se termina un año y medio antes, faenándose entre los 20 y 24 meses. Al no cambiar de dientes tras cumplir un año por ser tan longevos, llegan al frigorífico con un estado físico inmejorable y dientes de leche, garantizando terneza y jugosidad.
El potencial de expansión territorial es directamente gigantesco. Solamente en el NEA hay 5 millones de hectáreas subutilizadas o con producción ineficiente. Ante este escenario prometedor, Zava Sammartino proyecta el futuro de la especie a nivel nacional: "Con esta retención de vientres, calculo que estamos en las 750.000 cabezas en el año 2030".
Finalmente, para dar respuesta a la consigna central que estructuró la charla, el experto sentenció que hacer ganadería en el NEA "con estas herramientas pasa a ser negocio", aclarando que la especie se piensa de manera "complementaria a la ganadería tradicional, pero estoy hablando de las zonas difíciles".