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Mercado

Se viene la trazabilidad oficial para los productos veterinarios

La directora de Productos Veterinarios del Senasa analiza la nueva trazabilidad, cómo operará el sistema y qué sustancias alcanzará la norma para la cadena.

Motivar | Luciano Aba
Por Luciano Aba 26 de abril de 2026 - 08:00

Luego de un proceso de reordenamiento interno y agilización de los trámites de registros pendientes, el Senasa avanza con la trazabilidad oficial, tal como le adelantó a MOTIVAR la directora de Productos Veterinarios del organismo sanitario, Andrea Ibáñez, al analizar una norma que impactará sobre todos los eslabones del sector.

La normativa involucra a todos los eslabones de la cadena, desde la importación de materias primas, hasta la comercialización o uso en las propias casas veterinarias, pasando obviamente por los laboratorios y las distribuidoras.

En definitiva, el Senasa apunta a sumar 40 sustancias a este esquema de trazabilidad, incorporando psicotrópicos, analgésicos, hormonales, oncológicos y productos específicos para equinos. Asimismo, y en una segunda etapa (durante el transcurso de 2026) se sumarán los antimicrobianos, más allá de la Fosfomicina y la Polimixina que ya fueron incorporadas tiempo atrás.

MOTIVAR: ¿Cuál es el análisis sobre el avance en la aprobación de registros que se realizó en el último tiempo?

Andrea Ibáñez: En primer lugar, creo que tiene que ver con el cambio de paradigma normativo. La Resolución 11.225, sumada a la 333, la 338 y la 5.525, que habla de la bioequivalencia, impulsaron esto siempre manteniendo las obligaciones del registro, los certificados que se solicitan a terceros países, más toda la información que presentan las empresas en cada formulario.

Luego, fue clave la aparición de SIG Trámites, herramienta informática que hace que todo se transparente y que sepamos los distintos movimientos del registro: si está aprobado y a qué área pasa; también son visibles los tiempos y las subsanaciones.

No hay una persona contabilizando si se da o no de baja ese registro o no subsanó nunca. Ahora está sistematizado.

Fue importante la reorganización del área, con personal que se fue renovando y cambios en la estructura. Hoy nuestro equipo está conformado por 29 personas, donde más del 80% somos mujeres.

Ya por suerte el atraso que mantenemos es mínimo, probablemente un 10% de lo que había. Por eso, la idea es que para mediados del 2026 tengamos activa la iniciativa de trazabilidad y farmacovigilancia, sumando gente que pueda dedicarse a la fiscalización post registro de los productos veterinarios.

La industria nos pedía que el foco no esté únicamente en lo documental, sino que también en lo que ocurre en el mercado, pero para eso debíamos estar en cero con el atraso en materia de registros.

¿Quedarán tiempos máximos preestablecidos?

AI: En cuanto a la renovación estamos ajustando el formulario, lo cual sin dudas lo hará más ágil todavía, en base a las conversaciones que hemos mantenido con las cámaras de laboratorios veterinarios, Caprove y Clamevet.

La idea es que cuando se presente un trámite de renovación, no se demore más de 4 semanas en ser aprobado. En este punto se debe tener en cuenta que el expediente debe estar digitalizado.

Si la empresa presenta esa documentación y el expediente está en formato papel, nosotros lo escaneamos a través del área de digitalización del Senasa y una vez ahí recién pasa al técnico.

Va a depender de que no tengamos atraso y tener más mecanizado el tema renovaciones, que creo que lo vamos a lograr.

¿Entonces se viene la trazabilidad oficial para los productos veterinarios?

AI: Así es. Está encaminada la normativa que apunta a poder tener trazados todos los movimientos de las alrededor de 40 sustancias que se han definido, debería estar finalizada en el corto plazo.

En 2026 se buscará trazar alrededor de 40 sustancias de uso tanto en grandes, como en pequeños animales y equinos En 2026 se buscará trazar alrededor de 40 sustancias de uso tanto en grandes, como en pequeños animales y equinos

Hoy únicamente esto se aplica sobre 4 ó 5 de ellas, las cuales estamos trazando a través del sistema de PAMI. Ahora la idea es tener un sistema propio del Senasa, que pueda identificar a todos los eslabones de la cadena en relación con estos principios activos: desde que se importan las materias primas, se elabora el producto, se envía a las distribuidoras, veterinarias y/o mayoristas, impactando también en la venta a los usuarios finales de los productos. Todo, con el fin de la receta veterinaria electrónica.

El objetivo es saber qué está pasando con esa sustancia, evitar su indebido uso, evitar que se comercialicen o distribuyan en lugares no registrados y analizar qué ocurre con la materia prima, dándole seguimiento a las droguerías.

¿Este sistema convivirá con los que ya han desarrollado algunos colegios de veterinarios?

AI: Nosotros ahora estamos haciendo un Web Service entre Senasa y el Vademécum oficial porque hay algunos que están ya con su propia receta.

Sin embargo, para poder descontar stock de las sustancias a trazar tienen que usar la receta electrónica del Senasa. La idea es que los sistemas puedan unirse.

¿Qué tienen que saber específicamente los veterinarios?

AI: El veterinario tiene que registrarse en el sistema de recetas que fue publicado en marzo de 2025.

Hoy es baja la cantidad de profesionales que efectivamente lo ha realizado… menos del 10%, pero también es cierto que recién en diciembre de 2025 ampliamos la receta para todos los medicamentos del vademécum, previamente solo estaban Fosfomicina y Polimixina B. Es importante que sepan que no se podrá elegir un genérico, sino que las recetas deberán estar orientadas a un principio activo, vinculado a un producto registrado.

Supongamos que el veterinario compra tres frascos de tramadol, los receta y/o comercializa; de esa manera se vincula su baja de stock. Otra forma es declarando que lo utilizó en consultorio o en una visita a domicilio.

Entonces da de baja el frasco y se descuenta el stock. Para eso tiene que haber aceptado el envío del eslabón anterior. Los laboratorios también tienen que hacerlo.

A medida que realizan los movimientos, deben tener la conducta de cargarlo. Hay pensados de 5 a 7 días entre el elaborador y el distribuidor o distribuidora - veterinaria, porque puede pasar que salga una mercadería de Buenos Aires a Jujuy y eso tarda, pero al momento que llega, tiene que hacer la declaración. Si no, el que da la mercadería no va a poder descontar stock, va a tener que tomarlo como una incidencia y hacer el reclamo para deslindarse del tema y ver qué está pasando.

¿Dónde imaginan el cuello de botella? ¿En qué eslabón?

AI: Y en la operatoria de veterinario al público. Entendemos que nuestro trabajo como profesionales es multifacético y nos ocupamos de distintos temas en el día a día. Lo entendemos, pero debemos también asumir el rol que tenemos en Salud Pública a través de acciones como estas. Es clave vincularnos y por eso deberemos disponer de los matriculados que están al día.

¿Llegó el momento de cruzar toda la información disponible?

AI: Exacto, y lo vamos a lograr. Debemos seguir concientizando a veterinarios y productores. Creo que debemos ver la puesta en marcha de este sistema de trazabilidad como una oportunidad, tal como ocurre en medicina humana.

En este tema, nuestro país estará dando un avance a nivel regional. Seguramente seguiremos trabajando en capacitaciones y distintas acciones junto a los colegios veterinarios.

¿Y los distribuidores?

AI: Tuvimos un primer encuentro virtual en diciembre y uno presencial a fines de enero. Fue positivo.

En el caso de los distribuidores que ya están inscriptos en el municipio correspondiente y en el Colegio, nosotros hacemos la visita, recorremos las instalaciones, para validar las buenas prácticas requeridas.

En este caso, hablamos por ejemplo de controles de temperatura, segregación de mercadería, cartelería, además de las correspondientes habilitaciones, entre otras, como las estrategias que usan frente a contingencias como cortes de luz y equipos de refrigeración.

Nosotros ya implementamos el SIG Trámites de firmas para que la parte documental sea más rápida y una vez que eso está ok, nosotros realizamos la visita. Este sistema de trazabilidad de productos veterinarios es positivo.

Aquellas distribuidoras que no estén inscriptas no podrán aceptar la mercadería. Los laboratorios las van a necesitar registradas para comercializar y avanzar, dándole fluidez al sistema.

¿Qué otros temas tienen en carpeta?

AI: Seguiremos con las renovaciones. Lanzamos un nuevo procedimiento interno que tuvo buena aceptación. También abordaremos cómo maximizar las pruebas oficiales de Senasa en los campos y seguir avanzando fuerte sobre la trazabilidad. Ese es el trabajo más en conjunto que llevaremos adelante con la industria este año.

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