A pesar de un repunte en las exportaciones y un aumento sostenido en la producción, el tambo argentino enfrenta un escenario desafiante. El consumo interno no termina de repuntar y los fuertes aumentos en los costos operativos, como el gasoil y los salarios, amenazan la rentabilidad del sector.
El sector lechero atraviesa un 2026 marcado por profundos contrastes. Según el reciente informe sectorial de CREA, el frente externo se ha consolidado como el gran sostén de la actividad.
Boom de exportaciones y producción láctea
En el acumulado a febrero, las exportaciones de productos lácteos registraron un notable salto interanual del 17% en volumen y del 8,3% en facturación, impulsadas fundamentalmente por los mayores envíos de leche en polvo y quesos. Los precios internacionales se mantienen en buenos niveles y logran compensar la debilidad que aún exhibe el país fronteras adentro.
A nivel de campo, la producción nacional de leche creció un 10,6% interanual en el mes de febrero. No obstante, los especialistas advierten que esta alza se fundamenta en la retención y aumento de vacas en ordeñe, en lugar de una mejora real en la eficiencia o producción individual por animal.
El gran desafío a corto plazo será lograr que tanto el mercado interno como la exportación logren absorber esta mayor oferta.
El peso de los costos internos
Mientras tanto, tranqueras adentro, los aumentos en los costos operativos internos asfixian los márgenes del productor del sector tambero. Desde el regreso de la estabilidad cambiaria en octubre de 2025, el precio que percibe el tambero por la leche subió apenas un 1,4%, mientras que insumos fundamentales se dispararon: el gasoil trepó un 22% y los salarios un 11%.
Esto generó que el poder de compra de la leche frente al combustible sufriera un grave deterioro, exigiendo un nivel récord de litros de leche para comprar un litro de gasoil.
Consumo doméstico
En paralelo, el consumo doméstico evidencia una recomposición muy gradual, débil y selectiva. Las ventas logran superar el piso del 2024, pero continúan por debajo de 2025 y del promedio histórico de los últimos cinco años.
Frente a esta presión comercial y económica, la eficiencia se convierte en la única llave de supervivencia.
Mientras los esquemas intensivos logran equilibrar sus altos costos de alimentación gracias a un mayor volumen de litros extraídos, los sistemas pastoriles enfrentan hoy el reto crítico de mejorar su capacidad de transformar eficientemente el forraje y la suplementación en leche rentable.
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FUENTE: OCLA - CREA