La enfermedad respiratoria bovina es el principal desafío sanitario en los sistemas de engorde a corral.
La Enfermedad Respiratoria Bovina (ERB) es hoy el principal desafío sanitario en los sistemas de engorde a corral. En Argentina, investigaciones de nuestro grupo muestran que cerca del 50% de las muertes en estos sistemas se relacionan con cuadros respiratorios.
La morbilidad es altamente variable, con rangos que van del 4% al 25%, según la categoría animal, las condiciones de ingreso y la situación climática. Es así como los terneros, especialmente aquellos que ingresan entre febrero y abril, presentan mayor susceptibilidad que animales recriados previamente a pasto y con mayor peso al momento del ingreso al sistema de engorde a corral.
Más allá de las pérdidas sanitarias directas, como la mortalidad, el impacto económico de la enfermedad suele ser menos visible, pero igualmente relevante. En un seguimiento productivo realizado por nuestro equipo en un feedlot de la provincia de Buenos Aires, sin vacunación al ingreso de los animales y con sanidad de origen desconocida, se observaron pérdidas de entre 8 y 12 kilos al momento de la faena en aquellos animales que requirieron uno o más tratamientos, en comparación con sus compañeros de tropa no tratados. Esta disminución en el peso final, sumada a los costos de tratamiento, mano de obra y tiempo, confirma lo que solemos describir como el “daño silencioso” de la ERB.
En respuesta a estas pérdidas significativas y frente a la creciente preocupación a nivel mundial por la resistencia antimicrobiana (un problema transversal a la medicina humana, veterinaria y al medio ambiente) las estrategias de vacunación y el bienestar animal se han convertido en las herramientas principales utilizadas para reducir la incidencia de la ERB y su impacto económico.
Datos relevados de nuestras investigaciones muestran que el 85% de los feedlots estudiados incorporan actualmente programas vacunales contra ERB.
La vacunación al arribo permite inmunizar animales con antecedentes sanitarios desconocidos y representa en muchos casos, la única oportunidad preventiva antes del periodo de mayor riesgo. No obstante, su eficacia puede verse condicionada por el estado fisiológico del animal y por el estrés asociado a la recepción, factores que pueden influir en la respuesta inmune inicial.
La evidencia científica indica que la vacunación no siempre evita la infección, pero sí puede disminuir la severidad de los cuadros clínicos y la probabilidad de evolución crónica. Esto se traduce en animales que requieren menos tratamientos, presentan menor compromiso pulmonar y sostienen mejor su ganancia diaria de peso.
En consecuencia, disminuye la necesidad de retratamientos antimicrobianos y se mejora la eficiencia productiva del lote.
Preacondicionar a los terneros
Una estrategia cada vez más valorada a nivel internacional es el preacondicionamiento de los terneros antes del envío al feedlot.
Programas que incluyen un destete planificado, la adaptación nutricional y esquemas vacunales completos, permiten que los animales ingresen con inmunidad ya desarrollada y menor estrés, reduciendo significativamente la susceptibilidad a la ERB durante la fase de recepción.
En Argentina, sin embargo, la realidad productiva presenta un desafío ya que la mayoría de los terneros que ingresan a los feedlots se adquieren en remates feria, sin información sanitaria detallada y sin un protocolo previo uniforme.
En muchos casos, el propio sistema comercial y la ausencia de un pago diferencial por terneros preacondicionados, hacen que en la cría no se implementen planes de vacunación contra enfermedades respiratorias previo al destete, dado que los beneficios de esa inversión se expresan principalmente en la recría o el engorde, etapas que no forman parte de ese esquema productivo.
Guadalupe de Yaniz. respiratorias
Integrar criterios sanitarios en la cría y recría beneficia la sanidad bovina a lo largo de la cadena.
Por estas razones, el preacondicionamento plantea, más que una discusión técnica, un desafío de articulación entre etapas productivas. Integrar criterios sanitarios en las etapas de cría y recría podría favorecer una mejor distribución de los beneficios a lo largo de la cadena, especialmente en la medida en que estos procesos se acompañen de esquemas de certificación sanitaria o reconocimiento comercial del ternero preacondicionado.
Desde el punto de vista sanitario y productivo, la vacunación previa en el campo de origen con refuerzos estratégicos al arribo se presenta como una de las estrategias más efectivas para mitigar el impacto de la ERB. Entonces utilicemos el concepto “Prevenir es producir mejor”.
La ERB no es un evento aislado, ni inevitable: es el resultado de decisiones sanitarias, de manejo y de articulación entre sistemas. Los números son claros. Sabiendo que la mitad de las muertes pueden estar asociadas a ERB, y que un animal tratado pierde entre 8 y 12 kilos al final del ciclo, el impacto deja de ser exclusivamente sanitario y se convierte en un factor que condiciona la eficiencia productiva del sistema.
Una estrategia cada vez más valorada es el preacondicionamiento de los terneros Una estrategia cada vez más valorada es el preacondicionamiento de los terneros
La buena noticia es que existen herramientas para enfrentar el problema. La vacunación sistemática, el manejo del bienestar animal en la recepción y, cuando es posible, el preacondicionamiento desde el campo de origen no deben considerarse gastos adicionales sino inversiones que posibilitan reducir pérdidas muchas veces invisibles.
Estas estrategias contribuyen a disminuir la necesidad de retratamientos antimicrobianos y mejoran la eficiencia productiva del sistema, al reducir el impacto de la ERB.
En un escenario donde la resistencia antimicrobiana exige el uso responsable de los antibióticos, el desafío ya no es tratar más, sino hacer que cada tratamiento sea la excepción y no la regla.
Anticiparse al problema no es sólo una consigna teórica, sino una decisión productiva concreta.
Porque cada kilo que no se pierde y cada tratamiento que se evita, impactan directamente en la eficiencia y la sostenibilidad sanitaria y productiva del sistema.