La restitución de la Argentina como país libre de influenza aviar altamente patógena, informada por el Senasa a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), fue recibida con satisfacción por la industria avícola, que destacó tanto el impacto de la medida sobre el comercio exterior como la necesidad de profundizar las estrategias de prevención para sostener el estatus sanitario recuperado.
Desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), su director ejecutivo, Carlos Sinesi, consideró que la autodeclaración presentada por la Argentina representa “un paso fundamental para continuar nuestro camino exportador y avanzar en la reapertura de los mercados internacionales para los productos avícolas nacionales y trabajar en la zonificación en aquellos destinos donde aún no tenemos acuerdos”.
La definición de Sinesi se inscribe en un contexto en el que el Senasa retomará negociaciones con socios comerciales con los que la Argentina mantenía acuerdos bajo condición de país libre de IAAP, al tiempo que sostiene exportaciones hacia destinos que reconocen criterios de zonificación y compartimentación. Para la industria, la recuperación del estatus sanitario vuelve a posicionar al sector en una senda de expansión internacional.
Exportaciones: el potencial del complejo avícola
“Desde la industria avícola, recibimos con gran satisfacción la noticia comunicada por el SENASA sobre la restitución del estatus de la Argentina como país libre de influenza aviar altamente patógena ”, señaló Sinesi, al valorar una decisión que, según planteó, tiene implicancias productivas y macroeconómicas.
En ese sentido, agregó que “este logro nos permite seguir contribuyendo al crecimiento de la economía argentina, agregando valor en origen y generando el ingreso de divisas que el país necesita”, vinculando la recuperación sanitaria con el potencial exportador del complejo avícola.
Carlos Sinesi CEPA.jpg
Carlos Sinesi, director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).
El trabajo de Senasa
Desde CEPA también hicieron foco en el trabajo técnico que permitió recuperar el reconocimiento internacional. “Queremos destacar y valorar especialmente el trabajo técnico y el compromiso del SENASA para alcanzar esta restitución”, afirmó Sinesi, en referencia al proceso que incluyó la contención de los cuatro brotes registrados en aves comerciales en Buenos Aires y Córdoba, la vigilancia epidemiológica posterior y la presentación del informe técnico ante la OMSA.
No obstante, desde la entidad advirtieron que la recuperación del estatus no supone el fin del desafío sanitario. En línea con la campaña de prevención lanzada por el Senasa para reforzar medidas de bioseguridad y detección temprana, Sinesi subrayó que “debemos ser conscientes de que el desafío continúa”.
Comunicación y prevención
Bajo esa mirada, insistió en la necesidad de fortalecer la prevención a lo largo de toda la cadena avícola. “Es sumamente importante que se implementen y refuercen las campañas de comunicación para que todos los actores de la cadena adopten las medidas de prevención necesarias”, sostuvo.
La advertencia se alinea con el planteo oficial de que mantener el nuevo estatus sanitario dependerá del sostenimiento de la vigilancia y del cumplimiento de protocolos en todos los eslabones productivos.
¿Cómo mantener el estatus sanitario?
“Mantener este estatus sanitario requiere de un esfuerzo conjunto para proteger nuestra producción y el futuro de la industria”, concluyó Sinesi, sintetizando la posición de CEPA: celebrar la restitución lograda, pero con el foco puesto en consolidarla.
Para la industria avícola, el reconocimiento ante la OMSA abre una nueva etapa para recuperar mercados y profundizar exportaciones, aunque con una premisa clara: la sanidad seguirá siendo la condición estratégica para sostener ese crecimiento.