Tras una primavera marcada por los excesos hídricos, el verano trajo un corte abrupto de las precipitaciones que desajustó toda la planificación de forrajes y el destete en distintas zonas ganaderas. El Ing. Agr. Cristian Larsen dialogó con MOTIVAR y analizó las decisiones que están tomando los productores.
La lechería y el silaje
En el sudeste de Buenos Aires, el contraste climático fue brutal. "Hasta octubre y noviembre no paró de llover, y desde diciembre hasta ahora, no llueve", advirtió Larsen. Y agregó: "Muchos tamberos están terminando las reservas de silaje que tenían del año pasado y tienen que picar anticipadamente porque no llegan a empalmar con el próximo silo". Así, se ven obligados a adelantar el picado de los maíces inmaduros para asegurarse de no quebrar el stock forrajero en el corto plazo.
El impacto en la cría
El déficit hídrico castiga las pasturas. En el sudeste bonaerense, las siembras están frenadas, las promociones invernales no lograron nacer y el pasto comido no rebrota. La situación es aún más dramática hacia el norte, en zonas como Bolívar y Pehuajó.
¿Cómo se sobrevive a este bache nutricional? Paradójicamente, la lluvia de la primavera dejó una carta salvadora. En noviembre hubo un remanente de pasto, y hoy "la gente está zafando dando ese rollo", señaló. En los rodeos de cría, la táctica apunta a descomprimir a los vientres.
"Al no haber pasto nuevo y el que hay está encañado y seco, las vacas pierden estado y los terneros no están ganando kilos. Entonces, lo que se están haciendo en muchos lados se están adelantando los destetes y tactos", explicó Larsen.
Trigo descartado frente al maíz
Frente a la escasez, surgen interrogantes sobre el uso del trigo en las dietas. Sin embargo, Larsen es tajante al descartarlo como un reemplazo del maíz. "El maíz es lo mejor por la calidad que tiene, por lo que engorda, por la energía y por su digestibilidad", aseguró.
Si se busca una alternativa de invierno para silaje, la cebada es la opción más viable. "La principal diferencia entre el silaje de trigo y el de cebada es la palatabilidad. El silo de trigo es muy áspero y los animales no lo quieren comer", detalló el agrónomo.
Además, aporta una ventaja logística invaluable: "El silo de cebada se pica 10 días antes que el silo de trigo, por lo que te permite en ese mismo lote picar y sembrar algo más temprano".
La inestabilidad climática demuestra que las recetas estáticas quedaron obsoletas. La anticipación del destete, el picado temprano de silajes de emergencia y la administración de los excedentes primaverales son hoy las herramientas que definen la supervivencia productiva.
¿El boom del trigo en el alimento balanceado?
Mientras a campo se debate su palatabilidad para silaje, tranqueras afuera la industria de la nutrición animal vive un fenómeno inédito: el uso del trigo para la formulación de alimentos balanceados se triplicó respecto a su promedio histórico, alcanzando unas 34.000 toneladas, un volumen que no se veía desde hace una década.
Durante diciembre, el uso de trigo pan como forraje saltó del histórico 2% al 8% de la molienda. Este fenómeno se explica por la hiperoferta tras una supercosecha, una caída en la calidad panadera (menor proteína debido a los
altos rindes sin la fertilización suficiente) y, fundamentalmente, un precio más bajo que el del maíz. Ante un diferencial que rondó los $26.000 por tonelada a favor del trigo, la industria del balanceado aprovechó para sustituir parte del maíz por este ingrediente más, logrando bajar costos sin resignar la ganancia de peso en los animales.