La sarna bovina vuelve a ganar terreno en Argentina y obliga a revisar las estrategias utilizadas para su control. En un escenario marcado por el resurgimiento de la enfermedad y las fallas terapéuticas asociadas a la resistencia a las lactonas macrocíclicas, un ensayo del INTA General Villegas puso a prueba una alternativa: el baño por aspersión mediante un túnel móvil Turboflit (www.turboflit.com.ar).
Un ensayo del INTA alcanzó 100% de eficacia con baños por aspersión
El INTA de General Villegas evaluó un túnel móvil sobre bovinos naturalmente infectados. Luego de dos tratamientos con Amitraz, no se detectaron ácaros vivos en los controles realizados.
El resultado fue contundente. Luego de dos tratamientos con Amitraz 12,5%, separados por 10 días, los investigadores no encontraron ácaros vivos en ninguno de los tres controles posteriores.
Así, la eficacia terapéutica y el índice de curación alcanzaron el 100%.
La evaluación se llevó adelante entre el 21 de mayo y el 29 de junio de 2026 en el campo de la Estación Experimental Agropecuaria General Villegas del INTA, ubicado en Drabble, provincia de Buenos Aires.
La sarna psoróptica es una enfermedad altamente contagiosa provocada por el ácaro Psoroptes ovis var. bovis. Genera dermatitis, intenso prurito, costras, alopecia, engrosamiento de la piel y estrés en los animales.
Su impacto también llega a los números productivos. El informe cita antecedentes que estiman mermas de entre 5 y 25 kilos por animal, dependiendo de la gravedad del cuadro, además de retrasos en el crecimiento, caídas en la producción de leche y mayores costos de tratamiento.
Estos antecedentes están efectivamente incluidos en el trabajo del INTA.
Ensayo sobre un brote real
La experiencia partió de una situación concreta de campo.
El protocolo se inició luego de confirmarse un brote natural de sarna en un lote de 340 novillos Aberdeen Angus de aproximadamente 350 kilos.
Tras observarse lesiones compatibles, todos los animales pasaron por la manga para una evaluación individual. Allí se identificaron 32 bovinos con lesiones visibles, que fueron muestreados mediante raspajes de las zonas afectadas.
Los análisis confirmaron la presencia de Psoroptes ovis var. bovis. A partir de allí, los investigadores seleccionaron los 20 animales con mayores cargas parasitarias para conformar el grupo de seguimiento. Estos bovinos permanecieron aislados hasta finalizar el tercer muestreo postratamiento.
Antes del tratamiento se contabilizó un promedio de 52,15 ácaros vivos por animal, con un índice promedio de 3 en una escala de 0 a 5.
El protocolo contempló dos baños con Amitraz 12,5%. El primero se realizó el día 0 y el segundo, diez días después. Luego se efectuaron raspajes de control a los días 24, 31 y 38. El resultado fue el mismo en las tres oportunidades: no se encontraron ácaros vivos.
Aunque el seguimiento parasitológico se concentró en los 20 animales seleccionados, el resto de los bovinos del lote también recibió los dos baños en las mismas fechas y permaneció bajo observación durante todo el período de evaluación.
20 segundos bajo aspersión
Para realizar los tratamientos se utilizó Turboflit, un túnel móvil de cuatro metros de largo, 80 centímetros de ancho y dos metros de alto, equipado con puertas de entrada y salida que permiten controlar el tiempo de permanencia de cada bovino.
El sistema dispone de 32 picos distribuidos en cuatro series de ocho y orientados en distintos ángulos. La bomba trabaja con un caudal de 24.000 litros por hora y una presión de 4,5 kg/cm². Además, cuenta con un tanque de recuperación de 1.000 litros y doble sistema de filtrado.
Durante la prueba se utilizó Amitraz 12,5% en una proporción de un litro cada 300 litros de agua. Cada animal permaneció dentro del túnel durante 20 segundos, con las puertas cerradas.
El dato es importante porque una de las limitantes de los tratamientos por aspersión es lograr que el producto alcance efectivamente la piel y las denominadas “zonas ciegas”, que pueden funcionar como refugio para los ácaros.
Según concluyeron los investigadores, las características del mojado fueron óptimas y la doble puerta permitió garantizar el tiempo de exposición establecido.
De 52 ácaros a 0
Los números muestran la magnitud de la respuesta. Frente a los 52,15 ácaros vivos promedio contabilizados antes del tratamiento, los raspajes arrojaron cero en los días 24, 31 y 38. De esta manera, tanto la eficacia terapéutica como el índice de curado fueron del 100%.
Además, la evolución clínica acompañó los resultados. Antes del tratamiento, los animales seleccionados presentaban un score promedio de lesiones de 2,3. Al día 24 había descendido a 0,3; al día 31 se ubicó en 0,12 y para el día 38 llegó a 0,02.
En el primer control, el 60% de los bovinos todavía presentaba lesiones consideradas “en recuperación”, aunque los raspajes ya no mostraban ácaros vivos. Para el último control, solamente un animal mantenía una lesión de ese tipo.
Es decir, la eliminación del parásito ocurrió antes que la recuperación visual completa de la piel.
Dos baños para cortar el ciclo
El trabajo también deja en claro que el resultado no depende únicamente del equipo o del principio activo. La correcta ejecución del protocolo es central.
El INTA remarca que el tratamiento debe alcanzar al 100% de los animales del lote, independientemente de que tengan o no lesiones visibles. Dejar bovinos sin tratar puede mantener la infestación y favorecer nuevos contagios.
También es imprescindible realizar dos baños. La aspersión no elimina necesariamente la totalidad de los huevos con una única aplicación. Por eso, se requiere un segundo tratamiento entre 10 y 12 días después para cortar el ciclo biológico del ácaro.
A esto se suman el diagnóstico mediante raspaje de piel, una correcta preparación y dosificación del producto y una cuarentena mínima de 14 días antes de incorporar animales nuevos o mezclar el lote tratado con otros bovinos. El informe también recomienda utilizar rápidamente la preparación de Amitraz y descartar el producto sobrante.
Rotar para preservar
Más allá del resultado puntual, el ensayo cobra relevancia frente al avance de la resistencia parasitaria.
El baño por aspersión permite utilizar principios activos diferentes de las lactonas macrocíclicas y reducir la dependencia de drogas que durante décadas tuvieron un papel central en el control de la sarna.
El INTA señala además que estos sistemas permiten una dosificación controlada y menor consumo de agua.
Esto también podría contribuir a reducir la presión de selección que estos tratamientos ejercen sobre otros parásitos, entre ellos los nematodos gastrointestinales.
La condición móvil del túnel agrega una ventaja operativa: permite trasladar el sistema hasta los establecimientos y evitar el movimiento de animales afectados.
Bajo las condiciones evaluadas en General Villegas, dos baños con Amitraz 12,5%, separados por 10 días, lograron una eficacia terapéutica del 100%.
Pero el mensaje del trabajo excede ese número. Frente a una enfermedad que recuperó protagonismo en los rodeos argentinos, el control vuelve a exigir diagnóstico mediante raspaje, rotación de principios activos, correcta dosificación y tratamientos correctamente ejecutados.
Porque ante el avance de la resistencia, no alcanza solamente con elegir una herramienta: también importa cómo se la utiliza.
¿Y contra la garrapata?
Otro ensayo, realizado por el INTA Mercedes de Corrientes, se propuso determinar la eficacia de un bañadero de aspersión Turboflit, utilizando como principio activo una mezcla de cipermetrina y etión.
El ensayo se realizó en un campo de Felipe Yofre y sus resultados muestran que el primer tratamiento mediante baño de aspersión alcanzó una eficacia superior al 99%.
“Es importante destacar que, dentro de la fase parasitaria del ciclo de la garrapata, existen dos estadios de resistencia —metalarva y metaninfa— que no son afectados por la primera aplicación”, sostiene el documento que puede descargarse escaneando el Código QR que completa este recuadro. Y finaliza: “Por ello, se recomienda realizar un segundo baño a los 10 días después de la inicial, a fin de evaluar la eficacia total y asegurar la interrupción completa del ciclo parasitario”.