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Entrevista

"En términos sanitarios somos la mejor provincia de Argentina"

Emiliano Olmedo, subsecretario de producción de Tierra del Fuego, comparte estadísticas productivas y analiza los desafíos de una ganadería amenazada por perros asilvestrados y malezas invasoras.

Motivar | Daniela Mattiussi
Por Daniela Mattiussi 8 de noviembre de 2026 - 10:00

La ganadería de Tierra del Fuego atraviesa una transformación marcada por el avance de especies invasoras, la reconversión del ovino al bovino y la búsqueda de alternativas forrajeras. Con unos 300.000 ovinos y 53.000 bovinos, la provincia enfrenta desafíos productivos y comerciales, pero también cuenta con un estatus sanitario que busca convertir en una ventaja económica.

Así lo explicó Emiliano Olmedo, subsecretario de Producción de Tierra del Fuego, en una entrevista exclusiva con MOTIVAR durante la Gira Ganadera 2026 del Programa de Educación Continua de la FCV de la UNICEN (Tandil).

De 300.000 ovinos a una ganadería cada vez más bovina

La estepa concentra buena parte de los aproximadamente 300.000 ovinos de la provincia. En el ecotono, en cambio, predomina la producción bovina, con un rodeo de unas 53.000 cabezas, de las cuales el 50% son madres.

“Hay un proceso histórico de cambio de especie, siendo quizás la única alternativa cuando se tiene que salir del ovino pasarse al bovino, porque no es que tenemos agricultura, al menos no la tradicional”, explicó Olmedo. Los ataques de perros asilvestrados son uno de los factores detrás de esa reconversión.

Sin embargo, el cambio de especie no implica solamente reemplazar animales. “Históricamente los productores de acá fueron criadores ovinos. Entonces salir y pasarse al vacuno, sobre todo en la primera etapa donde acá era el ciclo completo, fue todo un desafío”, recordó.

“En términos de bovino no se terminó de llenar el campo”, advirtió.

Según el funcionario, todavía existen lugares con margen para aumentar la carga, aunque aprovecharlos eficientemente no resulta sencillo. “El productor hace mucho que conoce su territorio, que en líneas generales cuida ese pastizal natural, cuida ese recurso que tiene como base de esa producción. Pero no está viendo la continuidad, no están viniendo esas nuevas generaciones”, sostuvo.

El problema que empujó la reconversión

“Probablemente perros asilvestrados sea hoy la exótica invasora que más le preocupa a los productores del ecotono”, señaló Olmedo. Los antecedentes de ataques se remontan a antes de 1990, pero la problemática cambió con el tiempo.

El subsecretario distinguió dos orígenes. Uno es la tenencia irresponsable de perros en las ciudades, desde donde algunos animales llegan al campo. El otro es la presencia de poblaciones que completan allí su ciclo de vida.

“De 15 o 20 años para acá se empezó a tener otro foco: animales que ya nacen en el campo con su ciclo completo ahí. Entonces tenés dos grandes focos que atacar con estrategias distintas”, explicó.

Emiliano Olmedo analizó los desafíos y oportunidades de la ganadería fueguina.

Emiliano Olmedo analizó los desafíos y oportunidades de la ganadería fueguina.

Los productores y organismos provinciales probaron alambrados, cercas eléctricas, trampas y otras medidas, sin alcanzar una solución definitiva. “Ninguna herramienta por sí sola es la bala de plata, hay que aplicarlas a todas y ahí es donde estamos fallando como sistema”, reconoció.

En 2016 se sancionó una ley provincial para el control de perros asilvestrados, pero Olmedo señaló que el financiamiento disponible es escaso. Actualmente cuentan con cámaras trampa para monitorear su presencia, aunque faltan recursos humanos para pasar del diagnóstico a las acciones de control en el territorio.

“Lo que hay que hacer es cumplir lo que sabemos que hay que hacer: incentivos del Estado provincial, los productores haciéndose cargo en sus campos y un abordaje colectivo”, planteó. Para el funcionario, también es indispensable coordinar acciones con las ciudades, donde se origina parte del problema.

Hieracium pilosella, una amenaza para el pastizal natural

En la estepa fueguina, la preocupación principal es otra especie invasora, Hieracium pilosella, que compite con la vegetación utilizada como alimento por el ganado. Olmedo la describió como una planta “de apariencia inocente pero de esencia peligrosa”.

Para ilustrar su impacto potencial, mencionó que en Nueva Zelanda esta maleza llegó a provocar pérdidas de productividad del 50% en algunos campos.

La extensión del territorio y los costos de intervención dificultan el control.

“Tampoco hay una sola herramienta y el control biológico todavía no está totalmente desarrollado”, explicó. La provincia recibió especialistas de Nueva Zelanda y Chile y trabaja con alternativas químicas, además de investigaciones sobre organismos que podrían actuar como biocontroladores.

Entre las opciones evaluadas figura el picloram. Olmedo indicó que se busca habilitar formalmente, con intervención de los organismos correspondientes, una modalidad de aplicación adaptada a las condiciones fueguinas.

La intención es intervenir sectores focalizados y evitar tratamientos frecuentes sobre grandes extensiones.

“La estrategia debe ser integrar el químico en parches focalizados y migrar progresivamente hacia el control biológico a 20 o 30 años”, resumió. Mientras tanto, mejorar el uso del pastizal y diversificar la oferta forrajera son objetivos centrales para sostener la receptividad de los campos.

Comercialización bovina, más hacienda sale de la isla

La reconversión ganadera también modificó los circuitos comerciales. Olmedo recordó que en 2008 salían de Tierra del Fuego apenas unos 100 bovinos, mientras que ahora una proporción mucho mayor se envía fuera de la provincia. “Hoy se va la mitad, probablemente”, estimó.

Entre los destinos mencionó Río Gallegos y establecimientos de engorde de Gaiman y Trelew. Parte de esa hacienda puede regresar convertida en carne, aunque aclaró que la provincia no cuenta con un seguimiento completo de todos los animales que salen.

Según su análisis, la decisión de vender afuera no se explica solamente por la capacidad de faena local. También pesan las condiciones de pago y los acuerdos comerciales. Como ejemplo citó a Estancias de Patagonia, una sociedad comercial vinculada con productores que integra actividades de engorde y faena.

Tierra del Fuego cuenta con tres plantas habilitadas para bovinos, entre ellas los mataderos municipales de Río Grande y Ushuaia y el frigorífico privado Jazmines. “El matadero municipal de Río Grande hizo 12.000 cabezas el año pasado. Un montón, históricamente hacía 8.000”, destacó.

Olmedo calculó que la tasa de extracción bovina se encuentra alrededor del 26% al 27%, cuando anteriormente no llegaba al 18%. Sin embargo, la concentración de ventas en otoño genera dificultades de transporte, turnos de faena y acceso a establecimientos rurales, especialmente cuando empeoran las condiciones de los caminos.

“Somos la mejor provincia” en términos sanitarios

Frente a ese escenario, el subsecretario destacó una fortaleza que considera decisiva para diferenciar la producción fueguina. “La provincia, por suerte y a partir del trabajo que venimos realizando desde hace muchos años, es en términos sanitarios la mejor provincia de la Argentina porque es libre de brucelosis y tuberculosis sin vacunación”, afirmó.

La producción ovina enfrenta desafíos por el avance de especies invasoras.

La producción ovina enfrenta desafíos por el avance de especies invasoras.

El funcionario atribuyó parte de ese recorrido al trabajo sostenido del Laboratorio de Sanidad Animal “Dr. Raúl Chifflet”, creado hace unos 15 años y recientemente ampliado. Allí se realizan determinaciones y tareas de investigación que permiten respaldar el seguimiento sanitario de la actividad.

Pero la aspiración provincial es que esa condición también genere oportunidades económicas. Olmedo explicó que existe un proyecto, todavía inconcluso, para desarrollar un Centro de Genética y Reproducción que permita comercializar semen y embriones con garantías sanitarias hacia otras regiones del país.

Más forrajes, genética y trabajo con productores

La otra herramienta que destacó es el Plan Forrajero, orientado a mejorar la oferta alimenticia y el manejo del pastizal natural. La Provincia impulsa experiencias en establecimientos ganaderos y trabaja junto con el INTA y los productores en alternativas adaptadas a las condiciones climáticas locales.

Entre los avances, Olmedo mencionó la inscripción de variedades de alfalfa adaptadas al frío. No obstante, evitó presentar estas iniciativas como soluciones inmediatas. “Estamos explorando con algunas estrategias nuevas posibilidades para Tierra del Fuego, con más aprendizajes, por no decir errores, que logros”, expresó.

El funcionario insistió en que las dificultades de la ganadería fueguina no se resolverán con una sola medida. El desafío será combinar el control de especies invasoras, el aprovechamiento del forraje, la diferenciación sanitaria y las inversiones necesarias para sostener la producción en el tiempo.

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