miércoles 04 de noviembre de 2026
Sanidad

"Las clostridiosis provocan muerte súbita en pocas horas"

El MV Bernardo Lami destaca que las enfermedades clostridiales generan graves mermas en los rodeos bovinos y enfatizó en la importancia estratégica de vacunar a tiempo.

Por Redacción de MOTIVAR 4 de noviembre de 2026 - 15:38

La aparición de animales muertos sin síntomas previos es una de las situaciones más preocupantes para cualquier productor ganadero. Detrás de estos episodios pueden encontrarse enfermedades clostridiales como mancha, gangrena y la enterotoxemia, tres patologías que avanzan rápidamente y pueden generar importantes pérdidas productivas y económicas.

“Las tres están dentro de las enfermedades clostridiales más importantes asociadas a muerte súbita en un campo, con lo cual las pérdidas económicas son bien visibles y tangibles”, explicó a MOTIVAR el MV Bernardo Lami, coordinador del Servicio Técnico de Biochemiq.

El problema no es solamente su gravedad, sino también la velocidad con la que se desarrollan. En muchos casos, cuando el productor o el veterinario detectan que algo está ocurriendo, las posibilidades de intervenir son prácticamente nulas.

“Nosotros, en el mejor de los casos, podemos llegar y encontrar algunos síntomas, pero ya son con el animal postrado o directamente lo encontramos muerto”, advirtió el profesional.

Y agregó que, cuando un animal todavía está vivo y presenta signos clínicos, generalmente el tratamiento con antibióticos ya no llega a hacer efecto.

“La única herramienta que tenemos con estas tres enfermedades es la prevención”, enfatizó Lami. Esta característica convierte a la vacunación preventiva en una herramienta fundamental para proteger la sanidad del rodeo y evitar pérdidas que impactan directamente sobre la rentabilidad de los establecimientos.

Mortandad en pocas horas

Aunque comparten su origen bacteriano y su elevada letalidad, estas enfermedades presentan características diferentes. La mancha, causada por Clostridium chauvoei, afecta principalmente a animales jóvenes y puede provocar la muerte en pocas horas. “Una característica de la enfermedad es que produce enfisema a nivel muscular, lo que significa que al tacto crepita porque hay gas bajo la piel”, explicó.

Por su parte, la gangrena asociada a Clostridium septicum, suele desarrollarse a partir del ingreso de la bacteria por heridas ocasionadas durante castraciones, partos, golpes u otras lesiones.

Según detalló el especialista, esta enfermedad provoca una toxemia severa, acompañada de edema y alteraciones en los tejidos, con una evolución que también puede resultar fatal en muy poco tiempo.

Finalmente, la enterotoxemia, producida por Clostridium perfringens, está vinculada principalmente con cambios bruscos en la alimentación. “Esto produce que las bacterias de Clostridium proliferen, liberen toxinas a nivel intestinal y destruyan el intestino y el sistema nervioso, produciendo también la muerte”, describió.

Más allá de sus diferencias, las tres comparten un aspecto determinante: su evolución hiperaguda dificulta considerablemente cualquier intento de tratamiento una vez instalada la enfermedad.

El verdadero costo de perder animales

El impacto económico de estas patologías va más allá del valor de los animales muertos. Según explicó Lami, las pérdidas afectan directamente el margen bruto del productor: la mortandad representa una disminución inmediata del capital ganadero.

A esto se suman los costos asociados a la reposición de animales, los tratamientos que puedan intentarse y las consecuencias productivas que genera cada episodio.

El escenario puede ser todavía más complejo en establecimientos de recría, invernada o feedlot, donde los animales afectados suelen encontrarse en buenas condiciones corporales y representan una inversión importante.

Pese a esto, todavía existen productores que subestiman el riesgo sanitario o consideran que la vacunación puede postergarse mientras no aparezcan problemas.

Este comportamiento resulta especialmente preocupante frente a enfermedades que, por su velocidad de evolución, prácticamente no ofrecen margen para actuar una vez que se presentan los primeros casos.

Vacunar representa apenas el 1% del valor de un animal

Uno de los principales argumentos que suelen utilizar algunos productores para justificar la falta de vacunación es su costo. Sin embargo, desde Biochemiq plantean que esta percepción cambia cuando se compara la inversión sanitaria con las pérdidas que puede ocasionar la muerte de un bovino.

“La vacunación de ninguna manera es cara. El porcentaje es mínimo, representa el 1% del valor de un animal”, aseguró Lami. Y profundizó: “Si lo comparamos con un animal muerto, la pérdida de un solo animal representaría el costo total de la vacunación de varios rodeos”.

Para el coordinador del Servicio Técnico de Biochemiq, esta comparación permite dimensionar la importancia de incorporar la prevención como parte de las decisiones económicas de los establecimientos.

La prevención precoz

Frente a enfermedades que pueden provocar la muerte en pocas horas, la planificación sanitaria adquiere un papel central.

Lami explicó que la vacunación contra estas patologías debe formar parte de un programa integral, adaptado a las características de cada establecimiento y a las distintas categorías de animales. En el caso de los terneros, recomendó iniciar la vacunación a partir de los tres meses de vida, preferentemente antes del destete, para anticiparse al estrés que representa esa etapa.

También destacó la importancia de respetar el esquema inicial de dos dosis, separadas por un intervalo de 21 días, y realizar los refuerzos correspondientes.

En las hembras preñadas, la vacunación durante el último tercio de gestación permite favorecer la transferencia de inmunidad a través del calostro.

Por su parte, los establecimientos de recría, invernada, feedlot y tambo deben contemplar refuerzos periódicos dentro de sus calendarios sanitarios.

El objetivo es evitar uno de los errores más habituales: creer que una sola aplicación garantiza protección durante toda la vida del animal. “Ahí entra el rol clave del veterinario para educar al productor y mostrar con números, antecedentes y testimoniales que haciendo un buen plan sanitario se mejora”, sostuvo.

Tecnología recombinante para fortalecer la prevención

En este contexto, la innovación tecnológica también comienza a ocupar un lugar relevante en las estrategias de prevención de enfermedades clostridiales.

Biochemiq desarrolló CLOSTRIMIQ REC, presentada por el laboratorio como la primera vacuna con tecnología recombinante de la región, destinada a la prevención de Mancha, Gangrena Gaseosa y Enterotoxemia.

La vacunación a campo permite prevenir pérdidas por muerte súbita bovina.

La vacunación a campo permite prevenir pérdidas por muerte súbita bovina.

El producto incorpora la tecnología exclusiva MBS®, mediante la cual se estudian genéticamente los microorganismos para identificar componentes clave relacionados con la respuesta inmunológica.

En el caso específico de CLOSTRIMIQ REC, la tecnología recombinante permite seleccionar componentes específicos del microorganismo para concentrar aquellos de mayor interés inmunológico. “El diferencial pasa por estas tecnologías que nos dan una respuesta inmunológica superior y homogénea, y que tiene menos incidencia en reacciones vacunales adversas en el lugar de aplicación”, destacó el coordinador del Servicio Técnico de Biochemiq.

Derribar mitos para evitar pérdidas

Para Lami, uno de los principales desafíos sigue siendo transformar la manera en que los productores perciben la vacunación.

La creencia de que todas las vacunas son iguales, que no es necesario revacunar o que solamente deben aplicarse cuando aparece un problema sanitario continúa representando una barrera para mejorar los resultados productivos.

Desde su experiencia, los establecimientos que incorporan correctamente la vacunación contra estas enfermedades pueden lograr reducciones importantes en los índices de mortalidad.

Sin embargo, alcanzar buenos resultados requiere mucho más que elegir una vacuna. Es indispensable respetar los esquemas de aplicación, los refuerzos, la cadena de frío y las recomendaciones del profesional responsable.

Por eso, desde Biochemiq insisten en la importancia del trabajo conjunto entre el laboratorio, el veterinario asesor y el productor.

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