¿Es posible reducir costos y simplificar tareas en la crianza de terneros sin afectar los resultados sanitarios y productivos? La respuesta es sí, pero requiere planificación, mediciones y decisiones basadas en evidencia. Así lo planteó el MV Darío Caffarena durante una nueva edición del Club Salud Neonatal, organizado por MSD Salud Animal.
Bajo el título “Simplificación de procesos sin detrimento del sistema”, el profesional compartió experiencias y herramientas para mejorar la eficiencia en los establecimientos lecheros, poniendo el foco en una premisa fundamental: “Simplificar no es recortar”.
Según explicó, simplificar significa alcanzar los mismos resultados utilizando menos recursos. Sin embargo, advirtió que muchas veces los productores asocian este concepto exclusivamente con reducir gastos, por ejemplo, reemplazando alimentos por alternativas más económicas o eliminando procedimientos.
“Los procesos de por sí no quieren decir que cuanto mayor cantidad de pasos tengan van a ser mejores”, sostuvo Caffarena, al señalar que los establecimientos suelen incorporar nuevas prácticas sin evaluar previamente si realmente generan un impacto positivo.
En este sentido, destacó que la eficiencia no depende de la cantidad de tareas que se realizan, sino de los resultados que se obtienen con los recursos disponibles.
La falta de planificación también tiene un costo
Uno de los aspectos centrales de la exposición fue la importancia de organizar correctamente el trabajo en los establecimientos. Para ejemplificarlo, Caffarena presentó datos que evidencian diferencias significativas entre sistemas con distintos niveles de organización.
Según detalló, entre los establecimientos mejor y peor organizados se registraron diferencias de hasta 24 horas de trabajo semanales, 11 días de vacaciones al año y 2 horas y media en el horario de finalización de la jornada laboral.
También hizo referencia a un relevamiento realizado por Federico Di Matteo, del INTA Trenque Lauquen, entre productores y asesores vinculados con la crianza. El trabajo identificó que uno de los principales factores que favorecen la implementación de mejoras es contar con programas que sean realmente viables. Por el contrario, las inversiones en infraestructura y la falta de planificación aparecen entre las principales limitantes.
Un dato llamó especialmente la atención: el 89% de los establecimientos relevados contaba con algún tipo de asesoramiento. Para Caffarena, esto demuestra que no alcanza con disponer de asistencia técnica si las recomendaciones no se traducen en acciones concretas, planificadas y adaptadas a las posibilidades de cada establecimiento.
Cuando ahorrar termina generando más trabajo
Durante su presentación, el veterinario compartió experiencias que muestran cómo una decisión orientada a reducir costos puede terminar provocando nuevas ineficiencias.
Uno de los casos involucró a un establecimiento que decidió reemplazar la leche utilizada en la crianza por sustituto lácteo, sin prever las condiciones necesarias para implementar el cambio. La falta de planificación y capacitación del personal provocó que el tiempo destinado a preparar el alimento pasara de una a seis horas. “Por un tipo de decisión empresarial de bajar costos, sin prever ni planificar, pasaron de una hora a seis horas de trabajo para reconstituirlo”, explicó.
Otro ejemplo estuvo relacionado con la logística de alimentación de los terneros. Mediante un relevamiento de los recorridos y tiempos de trabajo, se identificó que los operarios destinaban una hora y 35 minutos a preparar y trasladar los elementos necesarios para alimentar a los animales, mientras que el suministro demandaba menos de una hora.
El análisis permitió detectar oportunidades de mejora mediante modificaciones relativamente sencillas en la organización del proceso. “Algo tan simple como dibujar un mapa y medir los tiempos con un cronómetro generó decisiones claras”, destacó el profesional.
En el marco del último Club de Salud Neonatal de MSD Salud Animal, el especialista destacó la importancia de medir los procesos para mejorar la eficiencia en los tambos.
¿Qué aspectos de la crianza de terneros no se pueden negociar?
Para evitar que la simplificación comprometa los resultados, Caffarena propuso una metodología basada en cinco pasos: medir la situación inicial, proteger los aspectos innegociables, diseñar la transición, realizar pruebas a pequeña escala y decidir a partir de los resultados.
En este punto, remarcó que cada establecimiento debe definir cuáles son los indicadores sanitarios y productivos que necesita preservar.
Entre los objetivos que mencionó para la crianza se encuentran:
- Lograr que más del 90% de las terneras reciban un calostrado adecuado.
- Mantener la mortalidad por debajo del 3%.
- Registrar una incidencia de diarrea inferior al 25%.
- Alcanzar ganancias de peso superiores a los 600 gramos diarios.
Estos indicadores permiten establecer parámetros concretos para evaluar si los cambios implementados realmente mejoran la eficiencia o si, por el contrario, afectan el desempeño de los animales.
Asimismo, el disertante destacó la importancia de contar con procedimientos operativos estandarizados, acompañados por capacitación e indicadores de seguimiento.
Según los datos presentados, entre el 31% y el 40% de los establecimientos carecen de estos procedimientos o no los utilizan efectivamente.
Una toma de leche por día y 25 kilos de diferencia
Uno de los ejemplos más concretos de la charla estuvo vinculado con la posibilidad de reducir la frecuencia de alimentación de los terneros.
Caffarena presentó una experiencia en la que se evaluaron tres estrategias de suministro de leche en machos: una toma diaria desde el ingreso a la crianza, una toma diaria a partir del día 21 y un grupo control que recibió dos tomas convencionales.
Los resultados mostraron que los terneros que comenzaron a recibir una sola toma diaria a partir del día 21 registraron una ganancia de peso 127 gramos diarios superior a la de aquellos que recibieron una sola toma desde el ingreso.
Esta diferencia se mantuvo hasta los seis meses de vida, cuando los animales del primer grupo alcanzaron una ventaja de 25 kilos de peso.
Además, los terneros que pasaron a una sola toma desde el día 21 lograron ganancias cercanas a los 800 gramos diarios.
La experiencia también mostró una mejor aceptación del procedimiento por parte de los operarios, debido a la reducción del tiempo destinado a la alimentación.
Sin embargo, el objetivo de Caffarena no fue recomendar una modificación generalizada de los sistemas de alimentación, sino demostrar la importancia de evaluar científicamente cada cambio antes de implementarlo.
Medir antes de tomar decisiones
Hacia el cierre de su exposición, Caffarena insistió en que la simplificación de procesos debe ser una decisión planificada y no una respuesta improvisada frente a dificultades económicas u operativas.
En ese sentido, recomendó comenzar con pruebas pequeñas, de bajo costo y que permitan identificar rápidamente posibles errores antes de extender los cambios a todo el establecimiento.
También remarcó que el asesoramiento veterinario cumple un papel fundamental en este proceso, tanto para identificar oportunidades de mejora como para establecer los indicadores que permitan evaluar los resultados.
La propuesta apunta a que los profesionales puedan aportar herramientas que trasciendan la resolución de problemas sanitarios y contribuyan a mejorar la gestión integral de los establecimientos. “Medir antes de opinar” fue uno de los mensajes que dejó el especialista durante el encuentro organizado por MSD Salud Animal.
Y concluyó con una reflexión sobre la importancia de respaldar las recomendaciones profesionales con información concreta: “Sin datos, somos solo alguien más dando una opinión sin fundamento”.