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Innovación

Del laboratorio al mercado, el gran desafío de la biotecnología veterinaria

El INTA presentó desarrollos veterinarios con resultados concretos, entre ellos un producto biológico que superó las 30 toneladas vendidas en seis años.

1 de noviembre de 2026 - 10:00

La biotecnología veterinaria argentina tiene desarrollos que ya demostraron su potencial comercial. Uno de ellos superó las 30 toneladas vendidas y otros llevan más de una década en el mercado. Pero ¿qué hace falta para transformar una investigación en un producto rentable? Desde el INTA explicaron cuáles son las claves para lograrlo.

En el marco de Crossing Over Latam, Andrés Wigdorovitz, director de INCUINTA, compartió la experiencia del organismo en la maduración y transferencia de tecnologías veterinarias. La presentación se realizó durante la charla "El futuro de la biotecnología veterinaria", de la que también participaron Jorge Winokur, de Vetanco, y Josefina Correa, de Xeptiva (Uruguay).

El encuentro reunió las miradas del sector público, la industria y el ecosistema emprendedor para analizar las oportunidades que ofrecen las nuevas vacunas, los productos biológicos y las herramientas diagnósticas.

Sin embargo, el desafío no pasa solamente por desarrollar tecnologías innovadoras. La clave está en reducir la distancia entre los resultados de laboratorio y su aplicación comercial, un proceso que requiere inversiones, validaciones y una planificación que permita disminuir los riesgos para las empresas.

Del laboratorio a la industria veterinaria

"Lo que nosotros quisimos hacer desde lo público fue empezar a trabajar sobre los puntos críticos", explicó Wigdorovitz durante su presentación.

En este sentido, INCUINTA trabaja para que los desarrollos científicos lleguen a las empresas con un mayor grado de madurez tecnológica.

¿De qué manera? A través de ensayos, evaluaciones de rendimiento y análisis de factibilidad que permiten anticipar las dificultades que podrían aparecer durante la producción industrial.

Entre los aspectos que se estudian se encuentran las plataformas de producción, las posibilidades de escalado, la disponibilidad de células, los eventuales conflictos de propiedad intelectual y las alternativas tecnológicas.

"Si vamos a fabricar proteína, ya sabemos cuánto nos rinde el fermentador, qué tipo de células usar", ejemplificó el investigador.

Esta información resulta fundamental para que los laboratorios veterinarios puedan estimar los costos, calcular las inversiones necesarias y evaluar la viabilidad comercial de una innovación.

El objetivo es avanzar con las pruebas de concepto hasta niveles cercanos a TRL 5, una instancia de madurez tecnológica que contempla la validación en un entorno relevante.

De esta manera, cuando una startup o una empresa recibe la tecnología, cuenta con información experimental que le permite tomar decisiones con mayor previsibilidad y reducir parte de los riesgos asociados al desarrollo.

El desafío de innovar antes de que sea tarde

La velocidad con la que evolucionan las nuevas tecnologías representa otro de los grandes desafíos para la industria veterinaria. Según Wigdorovitz, la medicina veterinaria avanza hacia intervenciones cada vez más específicas, con herramientas que permiten acelerar los procesos de investigación y desarrollo.

Sin embargo, esta transformación también exige que las empresas, los organismos públicos y las autoridades regulatorias puedan adaptarse. "Los grandes desafíos están en nuestra capacidad de adopción y en la parte regulatoria", señaló.

El problema es que los tiempos de investigación, maduración y transferencia no siempre acompañan la velocidad de los avances científicos. Una demora excesiva puede provocar que una tecnología pierda competitividad incluso antes de llegar al mercado.

En este escenario, acelerar los procesos de desarrollo y transferencia resulta determinante para atraer inversiones y generar nuevas oportunidades comerciales.

Esto no implica dejar de lado las evaluaciones regulatorias, sino encontrar mecanismos que permitan responder a las características de las nuevas tecnologías sin comprometer las garantías de seguridad.

"El desafío desde lo público es poder ir a esa velocidad", sostuvo Wigdorovitz.

Más de 30 toneladas vendidas y desarrollos que lideran el mercado

La experiencia de INCUINTA permite mostrar que la transferencia tecnológica no es solamente una aspiración, sino un proceso que ya generó resultados concretos para la industria veterinaria argentina.

Uno de los ejemplos es el kit diagnóstico para anemia infecciosa equina, desarrollado originalmente en el Instituto de Virología del INTA.

Esta herramienta, utilizada en controles sanitarios vinculados con la exportación de caballos, lleva alrededor de 12 años en el mercado.

Su llegada a la etapa comercial requirió un proceso de validación, preparación para la producción a escala y articulación con INTeA. "Ahí aprendimos ese camino", recordó Wigdorovitz.

Otro caso destacado es la plataforma de producción de anticuerpos en yema de huevo, que permitió desarrollar un producto biológico destinado a prevenir la diarrea en terneros.

Según el investigador, este desarrollo acumula seis años de comercialización y ya superó las 30 toneladas vendidas. Además, el equipo trabaja en una nueva generación del producto, que incorporará cobertura frente a otra enfermedad.

A estos antecedentes se suma una vacuna contra la diarrea bovina, también originada en el Instituto de Virología del INTA. En este caso, la tecnología fue madurada en INCUINTA y posteriormente transferida a Bioinnovo para avanzar con su registro y producción.

De acuerdo con Wigdorovitz, la vacuna lleva cinco años en el mercado y lidera su segmento.

Una oportunidad para la industria veterinaria argentina

Los casos presentados durante Crossing Over Latam ponen de manifiesto el potencial que tiene la articulación entre el sistema científico público y las empresas privadas.

La posibilidad de transferir tecnologías con mayores niveles de validación permite reducir incertidumbres, facilitar las decisiones de inversión y acelerar la llegada de nuevos productos al mercado.

Al mismo tiempo, plantea la necesidad de fortalecer las capacidades de producción, acompañar los cambios regulatorios y generar condiciones para que las innovaciones puedan competir.

En definitiva, el desafío de la biotecnología veterinaria argentina ya no consiste únicamente en generar conocimiento científico.

También pasa por convertir ese conocimiento en vacunas, diagnósticos y productos biológicos que lleguen efectivamente a los veterinarios y productores, aportando soluciones concretas para la sanidad animal.

FUENTE: INTA

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