El Círculo de Médicos Veterinarios de Jujuy emitió un alerta sanitario ante el drástico incremento de patologías inmunoprevenibles en pequeños animales, poniendo el foco en el aumento exponencial de casos de distemper (moquillo en perros). La advertencia surge a partir de reportes clínicos que confirman un marcado retroceso en las coberturas vacunales básicas y un cambio de hábito en los tutores, quienes han relegado la medicina profiláctica para acudir a los centros asistenciales únicamente frente a cuadros clínicos ya instaurados.
El médico veterinario jujeño Raúl Alcoba (MP 117) detalló cifras epidemiológicas alarmantes observadas en la práctica clínica. De acuerdo con el especialista, la casuística revela una aceleración crítica en la tasa de contagios: hace cinco años se registraba apenas un caso de moquillo cada dos o tres meses, mientras que en los últimos dos meses la atención escaló drásticamente a entre uno y dos perros afectados por día. Si bien se trata de casuística clínica directa y no de una estadística oficial consolidada de toda la provincia, el quiebre de la meseta epidemiológica evidencia una ventana de vulnerabilidad poblacional de magnitud.
Impacto del moquillo en perros
El moquillo canino es una enfermedad viral multisistémica de elevada morbilidad y letalidad, capaz de desencadenar cuadros respiratorios, entéricos y neurológicos severos. En los estadios avanzados, los animales suelen manifestar convulsiones y, en caso de superar la fase crítica, con frecuencia quedan con secuelas motoras o neurológicas permanentes, lo que vuelve indispensables los abordajes tempranos e individualizados.
Frente a esta coyuntura, Alcoba remarcó a Todo Jujuy que el fenómeno se vincula de forma directa con la caída de la vacunación preventiva. El profesional recordó que el protocolo básico inicial de inmunización en cachorros requiere como mínimo tres dosis separadas por intervalos de aproximadamente 21 días, complementadas con los refuerzos anuales correspondientes y la vacunación antirrábica obligatoria anual, esquema que también debe adaptarse de manera rigurosa a las particularidades de la especie felina.
Zoonosis y vectores
El panorama sanitario en la provincia se complejiza con la mayor frecuencia de otras patologías de relevancia clínica, tales como el parvovirus y la leptospirosis. Esta última constituye una zoonosis bacteriana de alto impacto en salud pública transmitida principalmente por roedores; la bacteria se disemina por contacto con agua, suelo o superficies contaminadas con orina de ejemplares infectados, transformando al canino que bebe agua contaminada en una fuente de riesgo directo para el núcleo familiar.
En paralelo, se constató un alza en patologías parasitarias vehiculizadas por pulgas y garrapatas. Los profesionales enfatizaron que la presencia de ectoparásitos no debe interpretarse como una simple cuestión de higiene, sino como un factor de transmisión vectorial que requiere tratamientos antiparasitarios continuos, existiendo en el canal veterinario diversas formulaciones adaptadas a la duración deseada y a la capacidad económica de cada propietario.
Amenaza vectorial regional
A este escenario se suma la detección de casos de leishmaniasis visceral en la región, una parasitosis de carácter zoonótico que reviste gravedad tanto para los perros como para las personas. La transmisión no ocurre por contacto directo con el animal, sino a través de la picadura de flebótomos infectados (pequeños insectos dípteros conocidos comúnmente como mosquitas), por lo que se recomienda la indicación de collares repelentes específicos para disminuir la exposición al vector en áreas con circulación activa.
Desde la comunidad veterinaria jujeña concluyeron que la prevención clínica es el pilar para mitigar contingencias sanitarias dentro de los hogares y evitar tratamientos tardíos de alto costo e incierto pronóstico. La recomendación central para los profesionales de la salud animal radica en reforzar la concientización de la comunidad, insistir en el cumplimiento estricto de los calendarios oficiales y promover la consulta temprana antes del avance de los signos clínicos.