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Informe central

¿Hacia dónde va el desarrollo de nuevos antiparasitarios bovinos?

Desde la FCV de Tandil, el investigador del CONICET, Adrián Lifschitz visualiza las potenciales soluciones que podrían surgir para el tratamiento de parásitos internos y externos.

Por Redacción de MOTIVAR 3 de mayo de 2026 - 08:00

"Lo ideal sería que existiese una tasa regular de aprobación de principios activos nuevos con una cierta regularidad en materia de parásitos internos y externos que afectan a los bovinos. Pero en mi opinión esto no va a ocurrir debido a las altas inversiones en I+D que se requerirían, en comparación con el bajo atractivo comercial que evidentemente representa hoy este segmento para las empresas".

Así de concreto fue el investigador Principal del CONICET y referente en Farmacología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil, Adrián Lifschitz, en relación al futuro de los antiparasitarios orientados a la ganadería.

“Sin embargo, seguramente contemos con novedades más esporádicas, herederas de otras especies, como el caso concreto del Fluralaner, que vio la luz en 2014 en el rubro de animales de compañía y que recientemente logró ser aprobado en el país para su uso frente a garrapata y sarna”, ejemplificó el especialista en diálogo con MOTIVAR.

Y reforzó: “Esta tendencia puede continuar, principalmente en los ectoparásitos, sobre los cuales incluso tenemos la posibilidad de heredar moléculas que se usan para los cultivos, aunque sin la ilusión de ver llegar 5 o 6 moléculas nuevas en los próximos 20 años. No lo veo”.

Más allá de esto y por fuera de lo que serían nuevos desarrollos, Lifschitz analizó el reposicionamiento de determinadas drogas que llevan adelante los laboratorios, por medio del uso de combinaciones que a nivel general integran en una misma aplicación alguna lactona macrocíclica (ivermectina) y Levamisol, a la vez que destacó alguna novedad que también pudiera surgir en materia de nano formulaciones o tecnologías que posibiliten una mejor llegada al parásito.

“Otro tema que está hoy en investigación pero que quizás nos pueda sorprender es el de los derivados de las plantas. Se está trabajando en diferentes países para identificar moléculas que ya se sabe que tienen poder antiparasitario, pero todavía no se ha encontrado alguna que tenga la potencia (y forma de administración) de un sintético”, reforzó nuestro entrevistado, comentando que, si bien es un tema en estudio, ya en Brasil existen formulaciones comerciales en formato de shampoo o lociones con derivados de plantas para el tratamiento de pulgas y garrapatas en animales de compañía.

“También en este campo corren con ventaja los antiparasitarios externos. Es bastante más “sencillo” tratar de llegarle a un piojo o a una garrapata o larva de una miasis con alguno de estos compuestos, que a una larva de Ostertagia que está metida en la mucosa del abomaso. Es complejo encontrar una molécula nematodicida”, aseguró.

Cuidar lo que tenemos

La crudeza del análisis se hace aún más palpable al evaluar los últimos grandes eventos de la fármaco-parasitología mundial a nivel veterinario, en los cuales cada vez el mayor caudal de información se vuelca hacia el segmento de los animales de compañía, sin novedades específicas para el caso de bovinos u ovinos.

“Es un proceso que se viene dando desde hace algunos años en distintos países. Vemos que de las primeras lactonas macrocíclicas con actividad acaricida en allá década del 80 al Fluralaner aprobado contra sarna y garrapata han pasado 45 años”, ejemplificaba nuestro entrevistado, mencionando también que avanzan investigaciones también sobre otros miembros de la familia de los “laner”.

La resistencia es un proceso acumulativo de decisiones farmacológicas subóptimas La resistencia es un proceso acumulativo de decisiones farmacológicas subóptimas

“En el caso específico de los endoparásitos, podemos destacar la aparición en 2009 Monepantel, el cual surgió 28 años después de los primeros desarrollos de lactonas también iniciados los 80, y que hoy está discontinuado”, agregó el investigador Principal de CONICET.

Y reforzó: “Viendo esto, cobran más valor aquellas drogas que hoy son vapuleadas en su uso pero que debemos cuidar como una mina de oro. De hecho, si trazáramos un paralelismo con el fútbol, diríamos que, en la lucha contra los parásitos, nos vamos a tener que acostumbrar a jugar con algunos jugadores lesionados… Si con alguno teníamos 96% de eficacia y ahora nos da una prestación del 85%, vamos a tener que saber cuándo usarlo. No podemos descartar nada”.

¿Y las combinaciones?

Durante la entrevista, también dialogamos sobre la relevancia del concepto de combinaciones de drogas por el hecho de poder exponer a una población parásitos a diferentes mecanismos de acción, lo cual estadísticamente reduciría las chances de resistencia al mix de drogas.

“Sin embargo, hay que ser cuidadosos. Hay que usar bien las combinaciones porque si lo usás mal terminás con resistencia a los dos o tres principios activos. No es una solución mágica y debemos cuidarlas igual o más que a las monodrogas”, asegura Adrián Lifschitz al respecto.

Además, trazó una clara diferenciación entre lo que son combinaciones de drogas en una misma formulación y la coadministración de distintas drogas en momentos estratégicos del año a cargo del veterinario a cargo.

“Las combinaciones en nuestro país tienen que ver principalmente con alguna lactona macrocíclica (en general ivermectina) y Levamisol. Esto es bueno porque estamos cuidando más que nada al Levamisol, una de las pocas drogas que funciona bien”, repasó Lifschitz, sin dejar de destacar: “Lo ideal sería combinar dos fármacos con alta eficacia”.

En ese sentido y a modo de ejemplo, mencionó la realización de un trabajo realizado con el Monepantel y la coadministración de bencimidazoles (Cantón C. y cols, 2023), en el cual se logró una eficacia de 100%. “Este tipo de prácticas, proyectadas en el tiempo, logran enlentecer un proceso de generación de resistencia que es inevitable”, subrayó.

Asimismo, el profesional compartió sus expectativas: “Aspiro a que aparezca algún genérico del Monepantel y que surjan en el mercado más combinaciones en donde no estén presentes las lactonas macrocíclicas. Es clave darles un descanso y reservarlas para lo que hoy debería ser su función principal: el tratamiento de la larva inhibida de Ostertagia a fin de año. En ese marco, aún mantienen su eficacia, a diferencia de lo que hoy ocurre en países como Nueva Zelanda o Australia”.

El desafío

Es clave que productores y veterinarios comprendan la importancia del buen uso de los productos antiparasitarios, no solo por su valor de mercado, sino fundamentalmente por lo que representan para poder avanzar en el control de enfermedades específicas y de alto impacto en los bovinos.

“Los parásitos se hacen resistentes porque nosotros los entrenamos. La resistencia es un proceso acumulativo de decisiones farmacológicas subóptimas. Debemos tomar conciencia de esto y aunar esfuerzos para generar mejoras que favorezcan la producción, pero cuidando los fármacos disponibles como recursos no renovables”, concluyó Adrián Lifschitz.

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