En un escenario productivo donde cada decisión impacta directamente en la rentabilidad de las empresas ganaderas, la incorporación de herramientas que potencien la eficiencia del rodeo se vuelve clave.
Desde Córdoba, el MV Emiliano Demarchi analiza cómo la combinación entre tecnología, nutrición y sanidad muestra el camino a seguir en esquemas ganaderos donde cada decisión impacta en la rentabilidad.
En un escenario productivo donde cada decisión impacta directamente en la rentabilidad de las empresas ganaderas, la incorporación de herramientas que potencien la eficiencia del rodeo se vuelve clave.
En ese contexto, Biochemiq posiciona a Vigormeq, un reconstituyente mineralizante como una alternativa concreta para mejorar la performance animal, integrando nutrición, sanidad y tecnología en un mismo concepto.
Para comprender a fondo el enorme impacto de estas herramientas preventivas, resulta fundamental conocer de primera mano la experiencia directa en el campo de los profesionales veterinarios. Por eso, dialogamos con el MV Emiliano Demarchi, profesional egresado de la Universidad Nacional de Río Cuarto, que cuenta en su haber con casi 24 años de trayectoria ininterrumpida dedicados a la sanidad de grandes animales. Su principal área de influencia y de labor diaria se encuentra fuertemente concentrada en la pujante localidad de Villa Ascasubi, en el departamento Tercero Arriba, en la provincia de Córdoba.
“El producto lo usamos durante todo el año, no es una acción aislada. Lo aplicamos tanto en bovinos sanos, como en aquellos que atraviesan algún cuadro, y ahí es donde realmente se ve el diferencial”, explicó Demarchi en diálogo con MOTIVAR.
El veterinario ejemplificó que los terneros sufren viajes de entre 500 y 1.000 kilómetros, padeciendo un estrés extremo y prolongados periodos sin ingesta de agua ni comida. Además, advirtió que muchas tropas llegan con severas carencias o anemias provocadas por problemas de garrapatas en origen. En ese marco, detalló que uno de los principales aportes del asesoramiento profesional y la tecnología es la capacidad de acompañar al animal en momentos críticos, acelerando los procesos de recuperación y evitando pérdidas productivas.
En la práctica, esto se traduce en resultados medibles. “Los animales enfermos transitan mejor la enfermedad y se recuperan más rápido. Pero además, en los rodeos donde usamos Vigormeq de forma estratégica, vemos mejoras claras en el engorde y en la condición corporal general”, sostuvo el profesional. Esta doble acción, preventiva y correctiva, es uno de los aspectos más valorados por quienes lo incorporan en sus planteos.
Otro punto central que destaca Demarchi es el impacto sobre los indicadores reproductivos. “También notamos mejoras en fertilidad. Hay situaciones donde pequeñas carencias afectan mucho los índices reproductivos, y este tipo de productos ayuda a revertirlas. No es mágico, pero suma y se nota”, afirmó. En sistemas donde cada punto porcentual en preñez tiene un impacto económico significativo, este tipo de herramientas cobra especial relevancia.
La aplicación conjunta de un tónico vitamínico-mineral con la desparasitación se consolida como una estrategia clave en la recepción.
Gracias a su tecnología MBS, Vigormeq actúa en dos frentes: repone rápidamente vitaminas y aminoácidos tras el estrés del traslado y suma un inmunoestimulante inespecífico (Inmunomiq), generando un shock energético que fortalece al bovino en el momento más crítico. “Nos permite generar una cobertura inmunológica inicial hasta avanzar con el plan sanitario”, explicó Demarchi, especialmente en sistemas intensivos con alta carga bacteriana.
Los ensayos a campo refuerzan este diferencial. Al comparar animales tratados y no tratados, las diferencias se evidencian rápidamente: mientras los no suplementados desarrollan cuadros respiratorios, en los tratados la incidencia cae de forma marcada. Incluso en los pocos casos que enferman, la evolución es mejor y la respuesta a los antibióticos más rápida, consolidando el impacto positivo de la estrategia en la sanidad y la productividad.
“Hoy buscamos productos que no solo empujen el crecimiento, sino que acompañen al animal en todo su proceso. En ese sentido, este tipo de formulaciones tienen un plus porque no se quedan solo en lo nutricional”, agregó el veterinario. Y en ese camino, la incorporación de componentes inmunoestimulantes aparece como un diferencial concreto frente a otras alternativas del mercado.
En términos productivos, los beneficios se reflejan en múltiples variables. Por un lado, se observa una mejora en la ganancia de peso, con animales que logran expresar mejor su potencial sin necesidad de recurrir a anabólicos. Por otro lado, se evidencia una mayor uniformidad en los lotes, lo cual facilita el manejo y mejora los resultados comerciales.
Además, el uso estratégico del producto permite optimizar etapas clave como el destete. “Cuando llegás con terneros en mejor condición, todo el sistema funciona distinto. Hay menos estrés, menos complicaciones y mejores resultados en la recría”, señaló Demarchi. Este tipo de mejoras, aunque a veces difíciles de cuantificar en el corto plazo, terminan impactando de manera directa en la eficiencia global del sistema.
Otro aspecto relevante es su versatilidad. Al poder utilizarse durante todo el año, se adapta a distintas categorías y momentos del ciclo productivo. Esto permite al veterinario y al productor diseñar estrategias más flexibles, ajustadas a las necesidades específicas de cada establecimiento.
“Lo importante es entender que no es un producto para usar solo cuando hay un problema. También tiene un rol preventivo, ayudando a sostener la performance del rodeo en momentos de alta exigencia”, enfatizó el profesional. Esta mirada integral es la que explica, en gran medida, la creciente adopción de este tipo de soluciones en la ganadería moderna. Y concluyó: “Los números cierran a favor del productor: un animal sano gana peso naturalmente, no se enferma y llega al final de su ciclo de engorde produciendo más kilos de forma segura y eficiente”.
