Los perros viven más expuestos que nunca a factores que afectan su salud cutánea. Contaminación, dietas ultraprocesadas, sedentarismo y estrés aparecen hoy ligados al aumento de alergias, mientras la dermatología veterinaria advierte que la dermatitis atópica dejó de ser un problema aislado.
En las consultas clínicas, las enfermedades dermatológicas ganan terreno y ya representan uno de los principales motivos de atención. Incluso, estudios recientes indican que más del 25% de los perros evaluados por problemas de piel fueron diagnosticados con dermatitis atópica, un dato que refuerza la magnitud del fenómeno.
Diagnóstico veterinario ante un problema en expansión
Desde la dermatología veterinaria explican que no se trata solo de predisposición genética. El llamado “exposoma”, concepto que integra todas las exposiciones ambientales y hábitos de vida, comienza a ser clave para entender por qué crecen las enfermedades alérgicas en perros.
La urbanización aparece en el centro del análisis. Menor contacto con microbiotas diversas, más exposición a químicos y contaminantes, y cambios en la alimentación generan un combo que impacta sobre la barrera cutánea y favorece procesos inflamatorios crónicos.
También la dieta está bajo la lupa. Nuevas investigaciones señalan que los alimentos ultraprocesados podrían influir en el desarrollo de cuadros alérgicos, mientras se explora cada vez más el vínculo entre microbioma intestinal y salud dermatológica.
“Muchas veces el problema no es solo tratar la lesión visible, sino llegar al diagnóstico veterinario correcto”, sostienen referentes de la especialidad, en un contexto donde la dermatología veterinaria suma herramientas diagnósticas y gana protagonismo en la medicina de pequeños animales.
Con más perros afectados y tutores cada vez más atentos, el desafío ya no pasa solo por curar brotes, sino por entender que el ambiente también enferma. Y que prevenir, hoy, empieza mucho antes de la picazón.
FUENTE: AWMA