ver más
Mercado global

El Maíz impulsa la producción global con tecnología y etanol

La producción de Maíz se duplicó en 25 años a nivel global, impulsada por avances tecnológicos y la demanda de etanol, redefiniendo el panorama agrícola.

6 de julio de 2026 - 14:48

La producción global de Maíz experimentó una transformación notable en el siglo XXI. En apenas 25 años, Estados Unidos, Brasil y Argentina, los principales productores, duplicaron su volumen conjunto. Este crecimiento se atribuye a una convergencia tecnológica y a la expansión de nuevos mercados, como la industria del etanol.

A principios de siglo, Estados Unidos producía alrededor de 250 millones de toneladas de maíz, cifra que hoy supera los 380 millones, con campañas que rozan los 400 millones. El rendimiento promedio pasó de poco más de 8 toneladas por hectárea a valores cercanos a las 11 t/ha. Brasil, por su parte, protagonizó una revolución al pasar de 35 millones de toneladas a más de 130 millones, impulsado por la irrupción del maíz de segunda ("safrinha"). Argentina también cuadruplicó su producción, alcanzando un récord de más de 70 millones de toneladas en la última campaña, con rindes nacionales que aumentaron de 6 t/ha a cerca de 9 t/ha.

Avances en Tecnología y Agronomía

Esta expansión productiva se sustenta en una convergencia tecnológica. La genética fue la primera gran revolución, con híbridos modernos que mejoraron el potencial de rendimiento y eventos biotecnológicos que aportaron resistencia a insectos y tolerancia a herbicidas. La agronomía constituyó la segunda revolución, con la siembra directa estabilizando suelos, mejorando el aprovechamiento del agua y permitiendo intensificar las rotaciones. La fertilización se volvió más precisa, especialmente con nitrógeno aplicado en dosis crecientes y mejor sincronizadas. La tercera revolución, la digital, integró monitores de rendimiento, agricultura de precisión, pilotos automáticos e imágenes satelitales, transformando la toma de decisiones en la producción agrícola.

Un componente decisivo en Brasil fue la integración soja-maíz, con la expansión del maíz "safrinha" que permitió dos cosechas anuales sobre la misma superficie, multiplicando la productividad y reduciendo costos fijos por tonelada. Sin embargo, la clave de esta expansión global radica en la aparición de un nuevo destino para el volumen de grano: la industria del etanol.

El Etanol como Motor de la Demanda

El desarrollo de la industria del etanol representa un hecho económico fundamental para el maíz. En Estados Unidos, prácticamente el 40% de la cosecha se destina a plantas elaboradoras de bioetanol. Es importante destacar que este grano no desaparece del sistema alimentario, ya que aproximadamente un tercio del procesado retorna al mercado como granos secos de destilería (DDGS), un insumo valioso para la alimentación animal. Así, el etanol genera combustible renovable sin resignar el aporte proteico para la producción de carnes y leche.

Brasil, históricamente basado en la caña de azúcar, incorporó un vigoroso crecimiento del etanol de maíz en la última década, especialmente en Mato Grosso, donde el aumento de la producción generaba excedentes. Argentina, aunque con un avance más lento, cuenta con una industria consolidada que consume más de 2 millones de toneladas anuales de maíz y abastece el corte obligatorio de las naftas. Sin la existencia del etanol, el mercado mundial enfrentaría una sobreoferta de decenas de millones de toneladas adicionales cada año, lo que resultaría en precios internacionales significativamente inferiores. La industria de los Biocombustibles es, por tanto, un pilar para la sostenibilidad del mercado del maíz.

FUENTE: Clarin Rural

Temas
Seguí leyendo

Te puede interesar

video
video