Al mismo tiempo, la ternera hembra plantea su propio interrogante sobre si es el momento ideal para crecer en vientres o si conviene liquidarla. Para desentrañar este panorama, analizamos las posturas de dos referentes del sector: Sebastián Riffel y Darío Colombatto, quienes ofrecen distintas estrategias —basadas en la eficiencia y la capitalización, respectivamente— adaptadas al contexto de mercado y clima.
Sin embargo, para aquellos establecimientos ordenados, la recomendación es retener. "Hoy es quizás la vedete, la cría debido al alto precio que tienen los terneros", explicó Riffel, y agregó que "si son eficientes en la etapa de recría y engorde, claramente les conviene seguir ese ternero pos destete, recriarlo y terminarlo".
Aunque el novillo terminado tiene un valor menor frente al ternero, los números cierran por el costo del alimento: "Vamos a ganar muchísimo en cada uno de los kilos producidos, porque el costo del kilo producido hoy es sustancialmente bajo". Riffel ilustró esto con datos contundentes, señalando que la etapa de recría a pasto ronda los $15.500 (incluyendo alquiler) y la terminación los $2.500 con alimentos a costo de oportunidad.
Mercado 1 - Riffel
Para Riffel, la cría es la vedete del sistema por el alto precio de los terneros.
En cuanto a las hembras, Riffel planteó que hay varios caminos viables y todos son rentables, pero con diferentes horizontes temporales. "En el caso de la hembra, cualquiera de las opciones son buenos negocios", aseguró.
Si el objetivo es financiero y de corto plazo, recomendó "terminarla y hacer la ternera liviana que hoy es una mercadería muy demandada", lo que representa "un ciclo de menos muy rápido en tiempo, 3 a 4 meses con un menor margen por cabeza, pero con un retorno muy rápido sobre el capital de trabajo".
Por el contrario, para un horizonte más largo, sugirió "un negocio largo de recría, entore y ya la dejamos como un vientre para crecer en vacas o eventualmente se vende como vaquillona preñada", advirtiendo que este es un proceso de "mínimo 24 meses, 2 años para tener esa ternera hecha vaquillona".
La capitalización como herramienta
Por su parte, Darío Colombatto aporta una mirada complementaria y fuertemente estratégica, donde el manejo del riesgo —tanto político como climático— toma un rol protagónico.
Ante la pregunta de si conviene retener o vender el macho, Colombatto propone una alternativa híbrida basada en la capitalización. "En cuanto a tasa de retorno, hoy el mejor negocio sería vender el ternero, pero dejarlo capitalizado en nuestro propio campo", afirmó. Esta estrategia permite "tomar la ganancia del ternero, pero a su vez seguir cobrando una parte a través de la capitalización", entregando una renta que puede ser mejor tal vez que la renta esperada si se hace el ciclo completo.
Por otro lado, Colombatto advirtió sobre los peligros macroeconómicos de apostar ciegamente a un ciclo largo tradicional. Explicó que un encierre estratégico entre diciembre y marzo/abril da siempre una mejora de precio, pero subraya un riesgo ineludible: "Una devaluación en el medio del camino te deja a pie porque vos partís de un ternero de $1,000 y podés terminar con un novillito de 500 o un novillo de 700 y eso te haría pedazos el negocio".
Por ello, su postura es diversificar: "Vendo la mitad de los terneros, me quedo con la otra mitad, siempre me quedo con los cabezas, vendo el resto, capitalizo esa mitad de terneros que vendí. Apuesto a hacer un negocio de ciclo completo para hacerlo productivo y bien eficiente".
Sobre el destino de la ternera hembra, Colombatto coincide en que retener para vientres es estratégico, ofreciendo 3 caminos claros. El primero es "quedarse con toda la hembra reposición más algunas más, tratar de presionar sobre una mejor recría e intentar llegar con más animales elegibles para el servicio". La segunda opción es "recriar la hembra que no va reposición, pero recriarla bien y venderla como futuras madres para otros". La tercera táctica, muy útil para renovar rodeos, es "aumentar la reposición de vaquillas vendiendo vacas más viejas o vacas que estén en medio diente o cuarto diente".
Contexto climático
Al analizar la influencia del clima frente a los precios en las distintas zonas del país, Riffel nota una clara prioridad productiva. Si bien reconoce que hay zonas viviendo toda esta catástrofe de exceso de lluvia e inundación donde la urgencia es reducir carga, en general observa que "la gente está más preocupada por intentar producir bien que por algunas cuestiones climáticas que puedan estar atravesando".
Argumentó que el grano está muy barato en todas partes, especialmente en zonas alejadas de los puertos como Salta, debido a la incidencia del flete. "Hoy el gran desafío del productor ganadero no es tanto lo financiero, debería estar mucho más focalizado en producir más y mejor y eso es producir en forma eficiente, producir mucho y ganar dinero", aseveró.
Mercado 2 - Dario Colombato
El manejo estratégico del riesgo tiene un rol protagónico, según Colombatto.
De esta forma, Riffel concluyó: "Creemos que las empresas ganaderas de ciclo completo son las que más van a poder capturar este buen momento”.
Por su parte, Colombatto explicó que, mientras la buena relación de precios seduce a muchos, él enciende una luz de alerta frente a los pronósticos. "La incertidumbre climática siempre ha pegado más que los precios o la economía, o sea, el clima mata los precios, pero en este caso la diferencia de precio es tan alta que poca gente está pensando que por ahí tenemos un super niño", advirtió.
Ese optimismo en los precios "es riesgoso porque tenemos que estar pensando hacer muchas reservas y prepararnos porque si el pronóstico de super niño se cumple, vamos a tener un otoño bien lluvioso y un invierno complicado en cuanto a barro", adelantó.
De esta forma, para enfrentar esto en las distintas zonas, Colombatto sugirió tácticas precisas desde el destete: "Aprovechemos en los destetes a bloquear bien por peso, venderlo más chiquito al destete, ese sí tomarlo como ganancia y después a lo que es cuerpo mandarlo a corral de inicio". Además, remarcó que la "nutrición pos destete temprano es la que define en buena medida la ganancia que vamos a tener en invierno".
Mercado de oportunidades
Tanto Riffel como Colombatto coinciden en que los bajos costos de alimentación —con un maíz barato, incluso más en regiones extra pampeanas como el NOA y NEA— otorgan un margen excepcional para agregar kilos dentro del campo. Sin embargo, la decisión final dependerá de la situación particular de cada empresa.
Ambos caminos confirman que, con los cuidados nutricionales adecuados en los primeros meses post destete, el negocio ganadero actual premia a quien decide invertir en producir más kilos.