La actual campaña de Maíz en Argentina (2025/26) se perfila como un hito histórico, con proyecciones que superan registros previos. Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), el cereal alcanzaría volúmenes de producción y superficie sin precedentes, consolidando su rol estratégico en la Producción agrícola nacional.
La SAGyP estima una superficie sembrada de 11,4 millones de hectáreas, un 23,5% más que el ciclo anterior, y una producción de 70 millones de toneladas, cifra nunca antes alcanzada. Este volumen representa un aumento del 35,4% respecto a la campaña pasada, cuando se obtuvieron 51,69 millones de toneladas. Estos datos difieren de las proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), que estima una producción nacional de 64 millones de toneladas para grano comercial, con un rinde promedio de 8.150 kilos por hectárea, y una superficie sembrada de 8,4 millones de hectáreas. Cecilia Conde, jefa de Estimaciones Agrícolas de la BCBA, destacó la importante recuperación frente a los 49 millones de toneladas del ciclo anterior.
Desde Maizar, la asociación que nuclea a la cadena del cereal, celebran el récord productivo. Federico Zerboni, presidente de la organización, indicó que, con un rinde promedio de 8.000 kilos por hectárea, esperan superar los 60 millones de toneladas. Zerboni también proyectó un potencial de expansión a 10 millones de hectáreas y rendimientos de 10 toneladas por hectárea, lo que permitiría alcanzar 100 millones de toneladas de producción en el futuro cercano.
El sector exportador mantiene su posición como principal destino del grano comercial. Históricamente, absorbe más del 60% de la producción nacional, mientras que el consumo forrajero lidera la demanda interna. Celina Pensa, analista de Maíz de la BCBA, detalló que el volumen forrajero se mantiene estable en torno a los 13 millones de toneladas anuales. La SAGyP proyecta que de los 70 millones de toneladas estimados, 44 millones se destinarán a Exportaciones, 3,3 millones a molienda y 18 millones a forraje. En los últimos 5 ciclos agrícolas (2020/21-2024/25), las exportaciones promediaron 33,4 millones de toneladas sobre una producción media de 48,9 millones de toneladas, lo que implica que el 68,3% de la producción nacional tuvo como destino el mercado externo.
Desafíos para el crecimiento del Maíz
A pesar de los récords, el Maíz enfrenta desafíos para alcanzar su máximo potencial. La nutrición balanceada es una deuda pendiente en la agricultura nacional. Federico Zerboni advirtió que Argentina "subfertiliza todos los cultivos", lo que lleva a un agotamiento de las reservas del suelo. La brecha con la producción potencial, según Fertilizar AC, ronda el 40%. La correcta elección del híbrido, la fecha de siembra, la densidad, las rotaciones y, fundamentalmente, la nutrición balanceada con Fertilizantes adecuados, son aspectos agronómicos clave a mejorar.
Otro factor relevante son las Retenciones. Productores y entidades como Maizar señalan que los derechos de exportación, del 8,5% sobre el cereal, impactan la rentabilidad y limitan la inversión en prácticas como la fertilización. Reclaman igualdad de condiciones con otras producciones y una política fiscal global que potencie al sector. El agregado de valor en origen, transformando el maíz en carne, pollo o cerdo en zonas alejadas de los puertos, es también una materia pendiente para hacer viable el cultivo.
En el ámbito sanitario, la expansión de la chicharrita del Maíz (Dalbulus maidis), transmisor del virus del achaparramiento, representa un desafío. Los técnicos enfatizan la importancia del monitoreo, el manejo integrado del cultivo y la elección de híbridos resistentes. No obstante, este año la presencia del vector se ha observado en focos restringidos del norte del país, con una población menor a la registrada hace 2 años.
Perspectivas para la próxima campaña
Las perspectivas para el próximo ciclo maicero son alentadoras. Maizar prevé que el área sembrada se mantendrá o crecerá, impulsada por el pronóstico de un año Niño con lluvias superiores a lo normal. Además, el descenso del precio de la urea, un insumo esencial para el cultivo, de 1.000 a 500 dólares por tonelada, incentiva una correcta fertilización y promete altos rendimientos. La BCBA también señaló que la reducción relativa en el costo de algunos insumos estratégicos, como los Fertilizantes, podría favorecer una mayor intención de siembra.
Si bien las condiciones climáticas y de costos de insumos comienzan a ser favorables, la decisión final de siembra dependerá de múltiples factores, incluyendo la relación de precios entre cultivos y el contexto económico general. La eficiencia en el manejo agronómico será crucial para asegurar la rentabilidad en un escenario de márgenes acotados.
FUENTE: Clarin Rural