En los últimos meses, la aparición de casos de Fasciola hepática (fasciolosis) en bovinos diagnosticados desde el Diagnóstico en Parasitología Veterinaria (DPV Tandil) muestran una casuística similar: establecimientos sin antecedentes comienzan a registrar pérdidas productivas asociadas a esta parasitosis, sin que inicialmente sea considerada dentro del diagnóstico.
Las parasitosis, en general, son dinámicas. ¿Por qué? Porque su comportamiento depende de la interacción entre el parásito, el hospedador y el ambiente. Y es este último el que, con sus variaciones, condiciona cuándo, dónde y con qué intensidad se manifiestan. En un contexto de mayor variabilidad climática, esa dinámica se vuelve más evidente.
La combinación de lluvias intensas, períodos prolongados de humedad y temperaturas moderadas como los que se produjeron el año pasado, genera condiciones ideales para el desarrollo del caracol hospedador intermediario y de los estadios de vida libre de Fasciola hepática en el ambiente.
Como consecuencia del desborde de arroyos o canales, el riesgo sanitario aumenta porque los animales tienen acceso a pasturas contaminadas con metacercarias que son el estadio infectante.
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La Dra. Maricel Guzmán redefine el rol del veterinario frente al fenómeno.
En la práctica, esto se traduce en algo concreto: campos con bajos temporarios, zonas encharcables o cursos de agua que desbordan—aunque no hayan tenido antecedentes— comienzan a presentar casos de hemoglobinuria, que es una enfermedad infecciosa muchas veces asociada al daño hepático que provoca la Fasciola en los bovinos.
Las variaciones interanuales de humedad, precipitaciones y temperatura están modificando de forma dinámica el riesgo sanitario, ampliando o desplazando las áreas de presentación de Fasciola hepática. En otras palabras, no todos los años son iguales, y apoyarse únicamente en la memoria histórica del campo ya no es suficiente.
En la práctica
Dos ejemplos concretos se observaron en el partido de Olavarría, uno de ellos en un establecimiento atravesado por el Arroyo Tapalqué y otro por el Arroyo Brandsen cuyos asesores son la Vet. Manuela Dieser y el Vet. Emilio Sequi, respectivamente. En el primero, un establecimiento de cría, el equipo técnico enfrentaba un problema persistente: mortalidad de vacas cercana al 8% durante dos años consecutivos, sin diagnóstico claro. Las dificultades para realizar necropsias retrasaron la identificación de la causa, mientras el sistema continuaba perdiendo eficiencia.
El diagnóstico llegó a partir del coproparasitológico: HPG negativos, pero resultado positivo a Fasciola hepática mediante técnica de sedimentación.
El contexto ambiental —presencia de bajos, sectores encharcables y cercanía al arroyo— explicaba el cuadro. Los signos productivos eran consistentes con daño ya instalado: pérdida de condición corporal y menor eficiencia reproductiva.
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El riesgo sanitario sube con el desborde hídrico.
Un segundo caso, en un establecimiento atravesado por el arroyo Brandsen, refuerza este mismo patrón. Allí, la consulta no estuvo asociada inicialmente a mortandad, sino a una caída progresiva en la performance del rodeo: animales que no alcanzaban los objetivos productivos esperados.
La clave volvió a estar en el ambiente. Sectores con cursos de agua y áreas encharcables funcionaban como zonas de riesgo.
Y el diagnóstico coproparasitológico confirmó la sospecha: presencia de Fasciola hepática, en un contexto donde no era considerada un problema prioritario.
Puntos en común
En ambos casos, el denominador común no fue el sistema productivo, sino el ambiente. Este punto es central. La ausencia de antecedentes ya no es un indicador confiable de bajo riesgo. Tampoco lo es un resultado negativo en HPG cuando no se incorpora la búsqueda específica de Fasciola.
Desde el punto de vista clínico, la enfermedad mantiene su comportamiento: los signos aparecen cuando el daño hepático ya está avanzado. Pérdida de estado corporal, menor respuesta productiva y, en casos más severos, mortandad.
Desde el punto de vista diagnóstico, nos obliga a ajustar el enfoque. En ambientes compatibles, Fasciola hepática debe formar parte del diagnóstico diferencial de rutina. La técnica de sedimentación continúa siendo una herramienta de gran valor.
En cuanto al tratamiento, el desafío no radica solo en la elección del fasciolicida, sino en el momento de intervención. Tratar sin diagnóstico o sin considerar el contexto ambiental suele traducirse en resultados inconsistentes, o en tratar “por las dudas” ejerciendo una presión de selección que sabemos que conduce hacia la resistencia.
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Diagnóstico: técnica de sedimentación.
En los casos mencionados, el abordaje se reordenó a partir de la evidencia:
- Uso de fasciolicidas de eficacia comprobada,
- Incorporación de vacunación frente a hemoglobinuria en los rodeos de riesgo,
- Esquemas de muestreo periódico para diagnóstico teniendo en cuenta las particularidades del ciclo biológico (periodo y condiciones climáticas propicias).
Pero el verdadero cambio fue de mentalidad.
La sanidad ya no puede pensarse únicamente como un calendario fijo. En lo que a parásitos se refiere requiere integrar ambiente, clima y diagnóstico para construir estrategias adaptadas a cada sistema,
El manejo de zonas húmedas, la identificación de áreas de riesgo dentro del campo y la planificación de procedimientos estratégicos son herramientas clave. Pero su efectividad depende de una correcta interpretación del sistema.
Y esto tiene impacto directo en el negocio ganadero. Las pérdidas asociadas a fasciolosis —muchas veces subestimadas— afect an la eficiencia productiva y erosionan la rentabilidad del sistema.
En este escenario, el rol del veterinario también cambia. Ya no alcanza con indicar tratamientos: es necesario interpretar el sistema, anticipar riesgos y acompañar la toma de decisiones con evidencia. Es allí concretamente donde brindo el apoyo al profesional, no solo desde el diagnóstico, sino con un acompañamiento técnico especializado que lo ayude a tomar las mejores decisiones sanitarias.
Porque cuando el ambiente cambia, el riesgo cambia.
Y cuando el riesgo cambia, también deben cambiar las decisiones.