El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) financió un proyecto estratégico desarrollado por el INTA EEA Cuenca del Salado para evaluar la sustentabilidad de distintas estrategias de intensificación aplicadas a la cría de bovinos en esa región. El trabajo analizó indicadores productivos, económicos y ambientales, comparando dos modelos de producción.
INTA puso números a la intensificación de la cría bovina
Con financiamiento del IPCVA, INTA comparó dos sistemas de cría bovina y analizó su desempeño productivo, económico y ambiental.
Uno de ellos fue el Rodeo de Cría Intensiva (RCI), con una carga de 2 EV/ha, basado en una mayor proporción de pasturas y verdeos implantados, uso de reservas forrajeras y manejo orientado a maximizar la producción de carne por hectárea.
El segundo fue el Rodeo de Cría Semi-Intensiva (RCSI), con 1 EV/ha, sustentado en manejo por ambiente, tecnologías de proceso, mínimo reemplazo de vegetación natural y sin uso de agroquímicos.
Ambos planteos se desarrollaron con rodeos Angus, servicio estacionado, diagnóstico reproductivo y ajustes anuales de carga en función de la disponibilidad forrajera y el estado corporal.
Resultados productivos
En producción de carne, el sistema intensivo registró 294 kilos por hectárea, mientras que el semi-intensivo alcanzó 155 kilos por hectárea.
En cuanto a los indicadores reproductivos, la tasa de preñez fue de 92,3% en el sistema intensivo y de 89% en el semi-intensivo.
El porcentaje de destete se ubicó en valores similares entre ambos sistemas, en torno al 81%. Respecto del peso al destete, los registros fueron de 197 kilos en el intensivo y 192 kilos en el semi-intensivo.
La carga animal fue de 1,90 EV/ha en el modelo intensivo y de 1,04 EV/ha en el semi-intensivo.
Evaluación ambiental
El estudio también incluyó la medición del stock de carbono del suelo como variable ambiental. Según lo informado, el ambiente fue el principal factor asociado a las diferencias observadas.
En el bajo alcalino, el sistema intensivo presentó mayor stock superficial de carbono que el semi-intensivo. En el bajo dulce, en cambio, el sistema semi-intensivo mostró mayor acumulación superficial, atribuida en el informe a un mayor aporte de broza derivado de menor eficiencia de consumo.
De acuerdo con los resultados presentados, no se observaron impactos negativos relevantes sobre el stock de carbono en la mayoría de los ambientes evaluados.
Análisis económico
El componente económico contempló campañas comprendidas entre 2020-21 y 2024-25. En ese período, el sistema semi-intensivo mostró márgenes más estables, menores costos por hectárea y ausencia de márgenes negativos incluso en campo alquilado.
Por su parte, el sistema intensivo registró mayor variabilidad en los márgenes, mayor sensibilidad a los precios de insumos y de la carne, y tres campañas con resultados negativos en campo alquilado.
Alcance del proyecto
Según se informó, el trabajo incluyó actividades de difusión técnica con más de 2.400 asistentes en 18 jornadas a campo, entre productores, estudiantes y profesionales.
Además, los resultados fueron presentados en congresos técnicos y utilizados como base para intercambios institucionales vinculados a productividad, manejo del suelo y estrategias de producción ganadera.
FUENTE: IPCVA