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Prevención

Nuevos criterios para diagnosticar enfermedades venéreas en bovinos

La AAVLD actualizó criterios de diagnóstico veterinario para controlar enfermedades venéreas como campilobacteriosis y tricomoniasis bovina.

9 de mayo de 2026 - 08:00

Las enfermedades venéreas tricomonosis y campilobacteriosis genital en bovinos representan dos de los desafíos sanitarios reproductivos más insidiosos y económicamente dañinos en los rodeos de cría. Causadas por el protozoario Tritrichomonas foetus y la bacteria Campylobacter fetus respectivamente, ambas comparten características esenciales como el hábitat en el animal, la forma de transmisión y el hecho de ser "causantes de fallas reproductivas".

El diagnóstico veterinario clínico primario, sustentado en antecedentes de repeticiones de celo, abortos o bajos índices de preñez, debe respaldarse infaliblemente con el diagnóstico de laboratorio. En este punto, la calidad técnica es indivisible del trabajo a campo: la precisión para detectar al agente etiológico depende indefectiblemente de los métodos utilizados, la pericia en la recolección y la manipulación de la muestra clínica desde la manga hasta la mesa de trabajo.

El toro como portador crónico y el desafío en la hembra

Al establecer planes sanitarios, "el toro es el principal objetivo diagnóstico en programas de control y prevención, debido a su condición de portador crónico y a que, en las hembras, la infección es transitoria y de detección más variable". La patogenia en los machos está intrínsecamente ligada a su desarrollo anatómico a lo largo del tiempo. Tal como detalla el informe, "existe una relación directa entre la edad del toro y la persistencia de la infección, encontrando una mayor predisposición a la colonización en toros de más de tres años". Esto se debe a un incremento en la profundidad de los pliegues y criptas peneanas, creando un microambiente natural con bajo potencial de oxígeno, propicio tanto para C. fetus (bacteria microaerófila) como para T. foetus (protozoario aerotolerante de metabolismo anaeróbico).

Tritrichomonas foetus

En la hembra, el cuadro es sustancialmente más perjudicial. A diferencia del macho, la vaca sufre cambios patológicos severos en el tracto reproductor, "con diferentes grados de vaginitis, cervicitis, endometritis y placentitis, asociados con la pérdida del embrión o feto". Dependiendo del momento del ciclo estral y el tiempo post-infección, la concentración de microorganismos varía notablemente, lo que puede condicionar la sensibilidad del diagnóstico de laboratorio. Sin embargo, en eventos de abortos, estos patógenos se encuentran en "ALTA concentración" en los fluidos o tejidos fetales, identificándose el líquido abomasal como una muestra clínica de excelencia anatómica para confirmar el diagnóstico.

Estrategias para una toma de muestra veterinaria infalible

Al momento de revisar a los reproductores, preferiblemente en el período pre-servicio, el esmegma prepucial puede obtenerse por raspaje con dispositivos metálicos o plásticos, raspaje y aspiración, o mediante lavados. Como regla ineludible del procedimiento, "se debe tomar la muestra del fondo de la cavidad prepucial (zona de mayor concentración de T. foetus y C. fetus), para garantizar una mayor sensibilidad analítica del método de diagnóstico". Las concentraciones en ese microambiente oscilan drásticamente entre 50 a 80.000 T. foetus/ml y de 1.000 a 20.000 C. fetus/ml.

Por supuesto, la destreza del médico veterinario debe acompañarse de medidas higiénicas estrictas para prevenir contaminaciones cruzadas. "Previo a la introducción del instrumento en la cavidad prepucial para la toma de muestra, debe hacerse una tricotomía y limpieza del orificio prepucial para evitar la contaminación de la muestra clínica con flora bacteriana y protozoarios entéricos". Un dato saliente aportado por recientes evaluaciones científicas subraya que el parásito T. foetus "puede sobrevivir al pasaje a través del tracto gastrointestinal bovino y eliminarse en las heces", lo que enciende las alarmas sobre los altos riesgos de falsos diagnósticos si las muestras se contaminan con estiércol durante las maniobras operativas.

Campylobacter fetus

Tras la recolección, el acondicionamiento para el transporte resulta crítico. Para T. foetus destinado a cultivo, la muestra clínica debe inocularse en la parte superior (primer tercio) del medio semisólido, permitiendo que la porción sucia quede retenida allí y el parásito vivo migre al fondo del tubo. Si el objetivo es el análisis de C. fetus por inmunofluorescencia directa (IFD), la muestra prepucial debe depositarse en una solución fisiológica formolada al 0,5 %. En tanto, de optar por técnicas genómicas de PCR, se requiere "transferir la muestra prepucial, directamente a un vial con 4 ml de PBS estéril" garantizando su conservación bajo refrigeración estricta.

Del cultivo biológico a las técnicas de inmunofluorescencia

El diagnóstico convencional descansa históricamente en el aislamiento e identificación celular directa. Para diagnosticar tricomonosis, la siembra e incubación a 37 ºC en medios semisólidos (como Plastridge, Sutherland o Diamond) resulta sumamente útil; en condiciones óptimas, la fase de multiplicación exponencial del protozoario ocurre de 48 a 72 horas iniciada la incubación. No obstante, el principal reto radica en diferenciar al patógeno venéreo de otros protozoarios intestinales "No T. foetus". Para sortear esta confusión microscópica, el técnico debe evaluar meticulosamente "la dinámica de la curva de crecimiento, morfología, tamaño, motilidad" e incorporar tinciones específicas (Giemsa o T15) evaluadas a 1000 aumentos.

Por otro lado, para identificar campilobacteriosis en Argentina, la Inmunofluorescencia Directa (IFD) predomina en el ecosistema de laboratorios diagnósticos. Este eficiente método usa una gamma-globulina policlonal anti-C. fetus acoplada a un fluorocromo que irradia luz verde. Los especialistas validan que "la IFD puede usarse para identificar al C. fetus directamente a partir de la muestra clínica o para confirmar la identificación de la cepa luego del primo-aislamiento, aunque no puede diferenciar entre las subespecies". Pese a esta limitación de subtipificación, es una herramienta rutinaria extraordinaria como método analítico de screening.

La revolución molecular en sanidad animal: PCR y qPCR

Con el acelerado avance tecnológico de la última década, la biología molecular está conquistando los laboratorios veterinarios. "La PCR es una técnica de diagnóstico molecular que ofrece un enfoque más rápido, sensible y específico en comparación con los métodos tradicionales empleados para diagnosticar diversas enfermedades". En esta nueva era, la técnica de PCR en Tiempo Real (qPCR) saca ventaja sobre la PCR convencional gracias a que ofrece "mayor sensibilidad y especificidad, resultados rápidos y cuantitativos" y fundamentalmente un menor riesgo de error intralaboratorio.

Sin embargo, el rendimiento de los equipos de alta complejidad está supeditado a procesos analíticos limpios. Se desaconsejan las técnicas in house para la extracción de ADN por "lisis térmica" en secreciones genitales; en contraparte, se recomienda enfáticamente "utilizar métodos comerciales como columnas de sílice o perlas magnéticas, reconocidos por su alta eficiencia, lo que garantiza la consistencia y repetibilidad de los resultados, brindando un ADN de calidad y puro" libre de los fuertes inhibidores hallados en la materia fecal o en el barro. Es importante destacar un limitante biomolecular persistente respecto a las bacterias: "actualmente, no existen protocolos 100% estandarizados que permitan la diferenciación correcta de C. fetus subsp. fetus y C. fetus subsp. venerealis", motivo por el cual la comisión advierte que "no se recomienda la discriminación de subespecie de C. fetus por métodos moleculares para dirimir en la interpretación final del diagnóstico".

Frente al inmenso potencial comercial de la PCR, el documento emite una recomendación de impacto contundente: "ninguna técnica de diagnóstico, por más avanzada que sea, podrá contrarrestar las falencias de una muestra incorrectamente tomada o remitida al laboratorio". Para maximizar los estándares, se promueve tajantemente el uso de raspadores plásticos descartables por animal, advirtiendo a la comunidad veterinaria que en caso de reciclar material metálico, "el ADN de muestras positivas puede persistir, incluso tras procesos de ebullición".

Criterios veterinarios para garantizar rodeos libres

Establecer epidemiológicamente que un reproductor está limpio de tricomonosis o campilobacteriosis demanda un rigor analítico implacable. Pese al notable salto en sensibilidad que aporta el diagnóstico genómico, la biología de las enfermedades venéreas obliga a ser precavidos. La entidad recomienda enfáticamente "obtener dos muestreos consecutivos negativos para declarar a un toro como libre de la enfermedad", respetando siempre "un intervalo mínimo de 10 días entre cada muestreo".

En definitiva, este compendio resalta que potenciar los índices reproductivos de la industria ganadera no pasa meramente por la adopción de tecnologías de laboratorio sofisticadas, sino por lograr un ensamble armónico entre las buenas prácticas de campo del veterinario y los protocolos validados de la red de diagnóstico. La lucha contra las mermas reproductivas debe abordarse como un proceso sanitario integral.

El informe

TRICOMONOSIS-BOVINA-y-CAMPYLOBACTERIOSIS-GENITAL-BOVINA-2026

FUENTE: Asociación Argentina de Veterinarios de Laboratorios de Diagnóstico (AAVLD).

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