Imposible sería cuantificar cuántos fueron los productores que decidieron vender sus terneros o novillos en septiembre de 2013 tras «enterarse» por diversos medios que el precio de la hacienda no se iba a modificar en lo que restaba de ese año, tal como sí ocurrió (con un ternero superando los $14 en diciembre en el Mercado de Linieres y logrando mejores precios, inclusive, en el interior del país).
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Llamado a la solidaridad
A pesar de las «previsiones», el precio de la hacienda avanzó en el último trimestre de 2013. Sería interesante anticipar también las buenas noticias.
Muy difícil sería también suponer cuántos fueron los ganaderos que enviaron sus hembras a faena luego de analizar el «dato» de que la liquidación de vientres se incrementaba «drásticamente», llegando a finales de 2013 con una situación que rompió levemente el equilibrio lógico de la actividad, pero que no llegó al “desastre” que se planteó durante todo un año de manera ininterrumpida.
¿Cómo podríamos medir cuánto dejaron de invertir los productores en la sanidad de su hacienda por los malos augurios difundidos y resaltados para la actividad en la previa a las elecciones de octubre pasado? ¿Qué rol juegan los veterinarios y los vendedores de los laboratorios en que un rumor se tome por certeza y se haga carne en los ganaderos?
«Tenemos que empezar a contar, también, las buenas noticias», nos decía un referente de la industria de laboratorios veterinarios en clara alusión a la imperiosa necesidad de mencionar el aumento de las exportaciones en 2013 versus 2012, la apertura de la cuota rusa a mediados de octubre, la posible quita de un 5% de retenciones, la mayor y creciente demanda del mercado chino, los aumentos de precios en las distintas categorías, etc, etc…
Claro que no se debe negar la realidad de un sector duramente golpeado por la falta de políticas nacionales a largo plazo, pero entonces ¿por qué se tienen que obviar todas las otras situaciones? ¿Quién gana y quién pierde entremedio?
«No se esperan modificaciones en los precios de la hacienda para el tercer trimestre del año», fue uno de los titulares más difundidos en septiembre de 2013.
«Sólo habrá subas, por cuestiones estacionales, sobre febrero y marzo de 2014», sostenían -equivocadamente- otros.
¿Alguien sabe cuántos pequeños productores perdieron plata por esas falsas profecías? ¿Es factible determinar cuántos otros dejaron de vacunar a sus animales o aplicar planes sanitarios por situaciones que no pasaron?
El manejo profesional de la información y el correcto análisis de todos los índices que se ponen en juego en la actividad ganadera aparecen como dos de los principales desafíos para que aquellas voces autorizadas, referentes y líderes de opinión contribuyan a que todos los eslabones de la actividad sigan adelante.