Gerardo Colombano, productor ovino de Córdoba y expresidente de la Cámara de Productores Ovinos de Córdoba (CAPOC), señaló que la producción ovina enfrenta un persistente desafío: la demanda de los consumidores argentinos sigue orientada hacia el cordero liviano. A pesar de los esfuerzos por instalar el cordero pesado, más rentable para los productores, el mercado no acompañó este objetivo.
Colombano explicó que la preferencia por el animal más grande responde a una cuestión de rentabilidad para el productor. Para obtener la misma cantidad de kilos de carne, se requieren 100 madres para cordero pesado frente a 200 para cordero liviano. Esta diferencia en los tiempos y la estructura productiva hace que el cordero pesado sea un negocio más favorable, permitiendo incluso tener hasta 130 madres con el mismo esfuerzo. Sin embargo, el problema surge en la comercialización.
El productor cordobés indicó que, si bien existen nichos como restaurantes que prefieren el cordero pesado por su mayor rendimiento en carne, el grueso del consumo se concentra en eventos familiares y reuniones de amigos. Para estas ocasiones, la parrilla demanda el cordero liviano, que puede ser consumido en un solo día. Esta dinámica se refleja en las carnicerías, donde el carnicero prefiere vender un medio cordero chico antes que una pieza grande sin salida.
Ante esta realidad, Colombano sugiere que los productores de ovinos ajusten su estrategia. Propone dedicar una porción menor de la producción, entre 15% y 20%, al cordero pesado, mientras se mantiene el resto con el animal liviano para asegurar la rentabilidad económica actual. Advirtió sobre el riesgo de producir exclusivamente cordero pesado sin una demanda consolidada.
Organización para impulsar la carne
El expresidente de CAPOC enfatizó la necesidad de organización y unión entre los productores. Señaló a las cámaras y a las mesas ovinas como espacios clave para incentivar el consumo, siguiendo el ejemplo de otras carnes como la porcina y aviar, que lograron posicionarse mediante estrategias organizadas y el apoyo de organismos como el IPCVA para la carne vacuna. Este trabajo, que debe ser mancomunado entre el Estado, productores e intermediarios, es un objetivo a largo plazo, incluso generacional.
Además, Colombano ve potencial en la carne de oveja para productos procesados como hamburguesas o empanadas, aprovechando su sabor más intenso, aunque reconociendo un valor de mercado inferior. La meta de lograr un mayor consumo de cordero pesado sigue siendo una aspiración para la producción ovina en la región central del país.
FUENTE: Bichos de Campo