La producción porcina nacional profundizó su volumen de faena y oferta durante 2026, aunque exhibe marcadas diferencias de rentabilidad entre los establecimientos según sus parámetros técnicos. Mientras las granjas de alta conversión obtienen resultados operativos positivos, los planteos con menores índices productivos operan con márgenes netos negativos ante el valor del capón.
Entre enero y septiembre se produjeron 670,2 mil toneladas equivalentes res, lo que representó un incremento del 12% respecto de igual período del año anterior y un 31% sobre el promedio histórico reciente. La faena alcanzó 6,94 millones de cabezas en los primeros nueve meses, acompañada por un mayor peso medio por animal procesado y un consumo interno que promedió 21 kilos por habitante al año.
El mercado exterior mostró dinámicas contrapuestas dentro del sector. Si bien las exportaciones crecieron y sumaron 7,1 mil toneladas equivalentes res en el período acumulado, las importaciones treparon hasta las 66,6 mil toneladas. La combinación de ingresos externos y récord productivo local sostuvo una abundante disponibilidad de carne en el circuito comercial interno.
La cotización del capón tipificado promedió $2.386 por kilo durante el tercer trimestre de 2026 en moneda constante, ubicándose 7,1% por debajo de 2025 y 19,3% detrás del promedio histórico decenal. Este comportamiento de los precios debilitó la facturación de las granjas, donde la venta de capones aporta cerca del 98% de los ingresos totales.
Por el lado de los egresos, los costos totales promediaron $2.327 por kilo producido en establecimientos de escala media en el sur de Córdoba. Si bien el rubro de sanidad descendió 9% interanual y la genética bajó 7%, los gastos vinculados a energía y mano de obra registraron incrementos reales del 13% y 7% frente a sus promedios históricos.
El rubro de alimentación animal continuó representando cerca del 60% de los costos totales de las granjas. Los modelos con eficiencia alta logran conversiones de 2,5 kilos de ración por kilo de capón y 4.116 kilos por madre al año, lo que permite sostener ganancias netas en torno a $348 por kilo producido en el período analizado.
En contraste, las unidades de eficiencia baja, caracterizadas por conversiones de 3,1 y productividades anuales de 2.563 kilos por madre, acumulan pérdidas calculadas en $297 por kilo. El contexto actual para los porcinos exige ajustes nutricionales e instalaciones adecuadas para evitar saldos a pérdida en los planteos intensivos.
FUENTE: AgroSitio