El bajo peso al nacimiento (BPN) en porcinos se ha convertido en una preocupación clave para la producción porcina moderna. Su impacto atraviesa desde la salud neonatal hasta la rentabilidad del sistema, comprometiendo indicadores esenciales como la conversión alimenticia y la supervivencia.
El BPN genera consecuencias a largo plazo en el rendimiento de los animales, afectando desde la supervivencia neonatal hasta la eficiencia reproductiva de las futuras cerdas.
Los lechones con BPN presentan una mayor mortalidad, especialmente durante la fase de transición al destete, ya que son más susceptibles a enfermedades. Además, estos animales muestran un crecimiento más lento en sus primeras etapas de vida. Esto resulta en una mayor proporción de grasa corporal en lugar de músculo magro y, crucialmente, tienen un rendimiento inferior en la conversión alimenticia, lo que eleva el costo de producción.
Desde una perspectiva económica, la rentabilidad se reduce significativamente. Los lechones afectados requieren una mayor cantidad de días para alcanzar el peso de faena, lo que se suma al aumento de costos de manejo y atención médica.
Causas metabólicas y de manejo
Una de las causas principales del BPN es la Restricción del Crecimiento Intrauterino (RCIU), que limita el desarrollo fetal debido a una insuficiencia de nutrientes y oxígeno. Esto se debe, frecuentemente, a una función placentaria inadecuada o a deficiencias en la nutrición materna. Las placentas asociadas al BPN suelen tener menor peso y mayor fibrosis, lo que restringe el transporte de nutrientes a los fetos.
A nivel metabólico, los lechones con BPN presentan alteraciones serias:
- Metabolismo de la glucosa: muestran una capacidad reducida para metabolizar glucosa, el sustrato energético principal, debido a una menor actividad de enzimas clave. Esta deficiencia resulta en una mayor sensibilidad a la hipoglucemia, afectando la función cerebral y el desarrollo de tejidos.
- Metabolismo lipídico: la beta-oxidación de los ácidos grasos es menos eficiente, limitando su capacidad para utilizar reservas de grasa corporal como fuente de energía.
- Salud intestinal: su microflora intestinal es generalmente menos diversa y abundante (disbiosis), y presentan un desarrollo intestinal inmaduro, lo que disminuye la absorción de nutrientes y aumenta el riesgo de infecciones.
También es fundamental considerar las prácticas de manejo. Las cerdas en mala condición física o con bajo índice corporal, así como la desnutrición materna durante la gestación, pueden provocar un ambiente adverso para el desarrollo fetal. Incluso la inducción prematura del parto con prostaglandinas puede incrementar la probabilidad de lechones con bajo peso.
Estrategias para mitigar el desafío
Para reducir la incidencia y el impacto del BPN, las fuentes sugieren un enfoque triple:
- Manejo de la cerda: Es esencial optimizar las condiciones de manejo, asegurando una buena condición corporal durante la gestación, proporcionando una dieta de calidad y evitando el estrés térmico.
- Nutrición fetal: La suplementación de la dieta de la cerda con aminoácidos, antioxidantes y ácidos grasos esenciales puede mejorar la transferencia de nutrientes y optimizar el crecimiento intrauterino. Por ejemplo, la suplementación con aminoácidos como el triptófano ha demostrado mejorar el metabolismo lipídico en los lechones con BPN.
- Manejo neonatal: Es vital asegurar la ingesta suficiente de calostro en las primeras horas, mantener una temperatura adecuada y proporcionar un ambiente libre de estrés. El uso de prebióticos y probióticos también ha mostrado efectos positivos en la mejora de la microbiota intestinal de lechones con BPN.
Al comprender los mecanismos metabólicos subyacentes y aplicando estas estrategias de manejo y nutrición adecuadas, es posible mitigar los efectos del BPN y mejorar la rentabilidad en la industria porcina a largo plazo.
FUENTE: PorciNews Latam