Una jornada técnica reciente en San Francisco, Córdoba, destacó el creciente interés en las pasturas polifíticas como estrategia para mejorar la producción de forraje. Especialistas y productores compartieron experiencias sobre la combinación de especies templadas y megatérmicas, subrayando que el manejo del pastoreo resulta fundamental para la persistencia y el éxito de estos sistemas.
El manejo define éxito de pasturas polifíticas en ganadería
El manejo adecuado de pastoreo es crucial para la persistencia de pasturas polifíticas, una tendencia en la ganadería que optimiza la producción de forraje en ambientes variables.
Francisco Soria, un especialista técnico-comercial para la región Centro, explicó que estas asociaciones de pasturas templadas y megatérmicas se consolidan como una alternativa eficaz en zonas con marcada variabilidad climática. La actividad, desarrollada en la Tecnoteca de San Francisco, contó con la participación de Servicios Agropecuarios y Camptech. El encuentro formó parte de una estrategia de capacitación que busca acercar soluciones concretas a los productores, y en esta ocasión, tuvo un formato innovador: fueron los propios productores quienes compartieron sus experiencias de manejo con las especies forrajeras, detallando cómo las implantaron, qué prácticas utilizaron y cuáles fueron los resultados obtenidos.
El encuentro puso énfasis en especies megatérmicas como grama Rhodes y Panicum coloratum, que muestran buenos resultados en el noreste de Córdoba y centro de Santa Fe. La novedad principal fue la integración del concepto de pasturas polifíticas, que asocia estas gramíneas estivales con especies templadas, como la alfalfa. Según Francisco Soria, esta modalidad responde a una tendencia creciente, aunque aclaró que “no hay una receta universal”. En este sentido, destacó que se trabaja con la información generada por técnicos y productores, analizando primero el ambiente para luego definir qué especies conviene asociar. El especialista sostuvo que estas mezclas ya muestran resultados positivos y permiten mejorar la persistencia de las pasturas, especialmente en ambientes donde algunas especies templadas pierden productividad o reducen significativamente su vida útil.
El manejo del pastoreo, un factor decisivo
Los especialistas remarcaron que el éxito de estas asociaciones forrajeras depende, en gran medida, del manejo del pastoreo. Las distintas especies presentan momentos de crecimiento diferenciados, lo que exige estrategias específicas para favorecer el desarrollo de cada una. Por ello, los sistemas de pastoreo continuo no son recomendables, ya que suelen beneficiar a una sola especie, disminuyendo la diversidad y persistencia del lote. Un manejo adecuado permite que estas asociaciones logren persistir en el tiempo y entreguen resultados productivos consistentes, lo que es clave para la ganadería.
Tecnología y producción forrajera de precisión
Otro aspecto relevante abordado en la jornada fue el aporte creciente de los drones a la producción forrajera. Esta tecnología facilita implantaciones e intersiembras en momentos donde el acceso con maquinaria convencional es complejo. Además, el monitoreo con drones abre nuevas posibilidades para caracterizar ambientes, estimar la producción de materia seca y formular recomendaciones de manejo específicas. Esta herramienta se perfila como un valioso recurso para el productor ganadero, y Soria afirmó que “es una tecnología que llegó para quedarse y que va a aportar mucho al productor ganadero”.
Finalmente, Francisco Soria enfatizó que no todos los establecimientos requieren el mismo planteo forrajero. Si bien las pasturas puras pueden continuar siendo la mejor opción en algunos casos, la tendencia general es incorporar pasturas perennes en los sistemas de cría. Esto busca reducir la dependencia de los verdeos anuales y aumentar la estabilidad frente a la variabilidad climática, ofreciendo una respuesta más robusta a los desafíos del clima. La clave reside en seleccionar la pastura adecuada para cada ambiente, aprovechando el potencial de cada sector del campo con la especie que mejor se adapte y mayor forraje pueda producir, lo que marca la diferencia en la producción forrajera.
FUENTE: TodoAgro