El ingeniero agrónomo Fernando Canosa, consultor y productor ganadero, expuso recientemente en las Jornadas técnicas de La Rural sobre la necesidad de diseñar sistemas mixtos que permitan incrementar la producción de pasto, granos y kilogramos de carne por hectárea. Su propuesta central se enfoca en la Integración agrícola-ganadera como estrategia clave para la ganadería argentina.
Canosa planteó un cambio de enfoque para el sector, sugiriendo pasar de una estrategia defensiva a una ofensiva, en línea con los grandes debates del BoomGanadero. Destacó el alto potencial de crecimiento de las pasturas en el país y la complementariedad inherente entre la agricultura y la ganadería en sistemas mixtos. Esta sinergia busca mejorar los índices reproductivos y aumentar los kilogramos por cabeza, replanteando los sistemas productivos actuales para una mayor eficiencia.
La implementación de modelos mixtos, según el especialista, no solo es posible sino necesaria para aprovechar las condiciones favorables del mercado y maximizar la rentabilidad de las explotaciones. Un manejo intensivo y planificado del pasto resulta fundamental para capitalizar la capacidad forrajera del suelo, permitiendo así potenciar ambos rubros productivos: la carne y el grano.
La visión de Canosa subraya que la Argentina posee una base forrajera con gran capacidad de respuesta y desarrollo, lo que permite pensar en la implementación de sistemas productivos más intensivos. La correcta gestión de los forrajes es un pilar fundamental para la producción ganadera, ya que incide directamente en la eficiencia de conversión de los animales y en la sanidad general de los rodeos. La planificación estratégica de la siembra y el pastoreo rotativo son herramientas esenciales para sostener altos niveles de productividad a lo largo del tiempo, asegurando un uso óptimo de los recursos.
Sustentabilidad y diversificación productiva
La Integración agrícola-ganadera también ofrece importantes beneficios en términos de sustentabilidad ambiental y económica, al mejorar la salud del suelo y diversificar los riesgos productivos inherentes a cada actividad. La rotación de cultivos y pasturas contribuye activamente a la fertilidad del suelo y al control natural de malezas y plagas, reduciendo significativamente la dependencia de insumos externos. Esto genera un ciclo virtuoso y sinérgico que beneficia tanto a la agricultura como a la ganadería, consolidando un sistema productivo más robusto, eficiente y resiliente frente a los desafíos del mercado.
FUENTE: AgroSitio