La chicharrita del maíz mantiene niveles poblacionales bajos en gran parte de Argentina, una señal alentadora para los productores que se preparan para iniciar las siembras tardías. El último monitoreo nacional, realizado en 356 localidades, revela que el insecto continúa en retroceso en varias regiones, aunque persisten focos puntuales que requieren atención.
Chicharrita en retroceso, el 97% del Centro Sur sin capturas
La chicharrita mantiene una baja presencia en las regiones maiceras. Un relevamiento de 356 localidades anticipa un escenario favorable para la siembra tardía.
Así lo indica el 53º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, publicado el 3 de noviembre de 2026, que reúne los datos obtenidos entre el 17 y el 31 de octubre.
El relevamiento comprendió 63 localidades del NOA, 80 del NEA, 35 del Litoral, 72 del Centro Norte y 106 del Centro Sur. Además, se monitorearon cinco localidades de Uruguay.
Los resultados muestran un escenario de baja abundancia del vector, incluso en las regiones endémicas del norte argentino.
Uno de los datos más relevantes es que el 97% de las localidades del Centro Sur no registró capturas, mientras que en el Centro Norte ese porcentaje alcanzó el 93%.
Sin embargo, los especialistas insisten en que el monitoreo debe mantenerse activo para evitar que un eventual incremento de las poblaciones comprometa la sanidad del cultivo.
Chicharrita del maíz, ¿qué cambió respecto de 2025?
La comparación interanual permite dimensionar la evolución de las poblaciones de Dalbulus maidis en las principales regiones productivas.
En el NOA, una de las zonas endémicas, el promedio de capturas fue de 3,87 adultos por trampa, prácticamente igual a los 3,79 registrados durante la segunda quincena de octubre de 2025.
En el NEA, en cambio, se observó una disminución más marcada. El promedio pasó de 6,28 adultos por trampa en 2025 a 2,39 en el mismo período de 2026.
La tendencia también fue favorable en el Centro Norte, donde las capturas promedio descendieron de 0,22 a 0,14 adultos por trampa.
Por su parte, el Centro Sur registró un promedio de apenas 0,05 adultos por trampa, frente a los 0,02 del año pasado.
En el Litoral, el promedio alcanzó los 0,56 adultos por trampa, por encima de los 0,16 registrados en igual período de 2025.
Si bien existen diferencias regionales, los resultados confirman que la presencia del vector continúa siendo reducida en la mayor parte de las zonas monitoreadas.
NOA y NEA, las zonas endémicas mantienen poblaciones bajas
En el Noroeste Argentino se relevaron 63 localidades, de las cuales el 60% no registró presencia de chicharrita.
Entre aquellas donde se detectó el insecto, la categoría más frecuente fue la de uno a cuatro adultos por trampa, que representó el 21% del total.
No obstante, el informe identificó algunas localidades con capturas superiores al promedio regional. El caso más destacado fue Timbo Viejo, en Tucumán, con 57 adultos por trampa, el mayor registro del NOA durante el período evaluado.
También se observaron capturas relevantes en Termas de Río Hondo, Santiago del Estero, con 45 adultos por trampa, y Laguna de Robles, Tucumán, con 34.
En el NEA, el relevamiento abarcó 80 localidades y mostró que el 57% no registró capturas. Además, el 34% de las localidades presentó entre uno y cuatro adultos por trampa, lo que refleja una predominancia de niveles bajos.
La mayor captura regional informada fue de 34 adultos por trampa en un punto de monitoreo de Santiago del Estero.
En conjunto, ambas regiones mantienen una situación de relativa estabilidad, con promedios inferiores a cuatro adultos por trampa.
Centro Norte y Centro Sur, las regiones con menos chicharrita
El Centro Norte mostró una de las evoluciones más favorables del último relevamiento. En esta región, las localidades sin capturas aumentaron del 86% al 93% respecto del monitoreo anterior. En el 7% restante, la presencia del insecto se limitó exclusivamente a la categoría de uno a cuatro adultos por trampa. El mayor registro correspondió a Aldao, Santa Fe, con cuatro adultos por trampa.
La situación fue todavía más favorable en el Centro Sur, donde se monitorearon 106 localidades. Allí, el 97% de los puntos evaluados no presentó detecciones de Dalbulus maidis, consolidando a esta región como la de menor presencia del vector.
El promedio regional fue de apenas 0,05 adultos por trampa, un valor que confirma la baja abundancia poblacional.
Litoral, baja presencia del vector y un foco en Misiones
En el Litoral, el monitoreo comprendió 35 localidades y mostró que el 85% no registró capturas de chicharrita. Entre los puntos donde se detectó el insecto, predominaron los niveles de uno a 20 adultos por trampa, presentes en el 12% de las localidades. Sin embargo, se identificó un registro puntual que sobresalió del comportamiento general.
En Montecarlo, Misiones, se capturaron 48 adultos por trampa, una cifra considerablemente superior al promedio regional. Este dato refuerza la importancia de analizar los resultados de cada localidad, incluso cuando el panorama general resulta favorable.
Un aspecto destacado del informe es que el 98% de las trampas del Litoral estaba instalado sobre lotes de maíz temprano. En el Centro Norte esa proporción fue del 65%, mientras que en el Centro Sur alcanzó el 52%. En las regiones endémicas, los porcentajes fueron menores: 36% en el NEA y apenas 5% en el NOA.
¿Qué recomiendan los especialistas para prevenir el achaparramiento?
A pesar de los resultados alentadores, la Red Nacional de Monitoreo insiste en la necesidad de sostener las estrategias preventivas frente a Dalbulus maidis, insecto vector de los patógenos asociados al complejo del achaparramiento del maíz.
Una de las principales recomendaciones es eliminar los maíces voluntarios, conocidos como maíces guachos, que pueden favorecer la supervivencia del insecto entre campañas. Esta práctica permite interrumpir el denominado "puente verde", evitando que el vector y los patógenos asociados encuentren condiciones para mantenerse activos.
Otra medida fundamental es el monitoreo frecuente de la chicharrita desde la emergencia del maíz de primera.
Según los especialistas, las condiciones ambientales iniciales de estos cultivos suelen ser menos favorables para el desarrollo del insecto, lo que puede contribuir a una evolución más lenta de sus poblaciones.
Esta situación representa una oportunidad para detectar tempranamente la presencia del vector y definir estrategias de manejo antes de que se produzcan incrementos significativos.
El informe también señala que las condiciones ambientales de primavera, particularmente la amplitud térmica, podrían contribuir a profundizar la retracción poblacional.
En este contexto, la Red destaca la importancia de implementar un Manejo Integrado de Plagas (MIP) que combine monitoreo sistemático y medidas de control orientadas a reducir el impacto de las enfermedades transmitidas por la chicharrita.
Un escenario favorable que exige mantener la vigilancia
Los resultados del último relevamiento permiten anticipar un panorama alentador para el maíz tardío, especialmente por la baja presencia del insecto en las principales regiones productivas.
Sin embargo, los registros puntuales de mayor abundancia en Tucumán, Santiago del Estero y Misiones demuestran que la plaga continúa presente y que su distribución no es uniforme.
Por eso, el monitoreo permanente y el manejo de los maíces voluntarios serán determinantes para sostener el escenario sanitario actual y reducir los riesgos durante las próximas etapas de la campaña.
El informe completo de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis incluye mapas de distribución, comparaciones interanuales y registros detallados por localidad.
Informe completo
FUENTE: Maizar