Un nuevo relevamiento del INTA Bordenave analizó la capacidad de compra que tienen los granos en la actualidad. Los datos de junio de 2026 muestran un deterioro generalizado en la relación insumo-producto, exigiendo un mayor esfuerzo financiero para sostener los cultivos de la próxima campaña.
Cae la capacidad de compra de los cultivos frente a los insumos
Un reciente informe del INTA advierte que se necesitan más granos de los principales cultivos para pagar insumos clave como el gasoil y los fertilizantes.
El informe, elaborado por la Lic. María Soledad Carrasco de la Agencia de Extensión Rural Bahía Blanca, detalla de forma precisa la situación del trigo, la cebada, el maíz y la soja. En términos generales, los combustibles y los fertilizantes son los ítems que más golpean hoy al productor, obligándolo a destinar un volumen significativamente mayor de su cosecha para cubrir exactamente los mismos costos que el año anterior.
Detalle de los cultivos
El caso del trigo es muy claro: en la actualidad requiere un 45% más de quintales para pagar 100 litros de gasoil y un 44% extra para costear una tonelada de urea granulada, si se lo compara directamente con junio de 2025. Una dinámica alcista muy similar se observa también en el maíz, donde el costo relativo del combustible trepó un 46% y el de la urea un 45%.
Por su parte, la soja mostró resultados económicos mixtos. Si bien la oleaginosa exige entregar un 26% más de grano para adquirir gasoil y un 14% más para costear el glifosato, mejoró su poder adquisitivo frente a otros gastos operativos: hoy requiere un 15% menos de quintales para comprar el herbicida 2,4 D y un 10% menos para el transporte de la mercadería.
En cuanto al maíz y la cebada, el escenario también refleja una marcada pérdida de competitividad frente a la campaña anterior. El cultivo de maíz experimentó un fuerte impacto, necesitando un 46% más de grano para comprar gasoil, un 45% más para adquirir urea granulada y un 33% adicional para cubrir el glifosato. La cebada sigue esta misma tendencia alcista y preocupante: el costo relativo del combustible trepó un 38% interanual, mientras que para la urea y el glifosato el productor cebadero debe entregar un 37% y un 25% más de su cosecha, respectivamente