jueves 20 de agosto de 2026
Reproducción animal

Del tacto al destete: las pérdidas que se pueden evitar

El MV Mario Mayón explica cómo un plan preventivo bien ejecutado permite achicar las pérdidas reproductivas y mejorar la cantidad de terneros logrados en los planteos ganaderos.

Por Redacción de MOTIVAR 20 de agosto de 2026 - 13:12

En un rodeo de cría, una vaca que se preña pero no pare un ternero representa una señal de alerta. Lo mismo ocurre cuando la cantidad de terneros logrados se aleja de los resultados del tacto. Detrás de esas mermas pueden existir distintas causas, pero las enfermedades infecciosas ocupan un lugar que obliga a trabajar con diagnóstico, prevención y un plan sanitario definido junto al veterinario.

“Una de las formas de detectar un problema reproductivo es mirar la diferencia entre el resultado del tacto y la parición, y otra es analizar lo que ocurre desde la parición hasta el destete”, le explicó a MOTIVAR el médico veterinario Mario Mayón, graduado de la Universidad Nacional de Río Cuarto y titular de Veterinaria Mayón, en Hernando, provincia de Córdoba.

El profesional trabaja principalmente en producción, sanidad y reproducción de grandes animales, asesorando establecimientos de cría de la región y también un tambo.

En su experiencia a campo, Mayón ha diagnosticado casos de diarrea viral bovina (DVB), rinotraqueitis infecciosa bovina (IBR), campilobacteriosis y leptospirosis.

Frente a la aparición de abortos, destaca la importancia de investigar su origen y, cuando es posible, remitir material a laboratorios especializados para realizar un perfil de aborto. Pero el desafío comienza antes.

Prevenir antes de que aparezca el problema

Uno de los errores que Mayón todavía observa a campo es la subestimación de las enfermedades reproductivas y, fundamentalmente, la falta de organización sanitaria.

El control de las vacas vacías, el diagnóstico ante los abortos, la revisión de los toros y el estudio de posibles enfermedades venéreas forman parte de una estrategia que debe complementarse con una correcta vacunación.

Y allí no solo importa qué vacuna se utiliza, sino también cómo y cuándo se aplica.

De hecho, nuestro entrevistado hace hincapié en cuestiones básicas como respetar la cadena de frío, trabajar correctamente con las jeringas y cumplir los tiempos establecidos entre las aplicaciones.

“Los resultados se ven a campo. En los establecimientos donde hacemos los trabajos como corresponde y vacuno personalmente, se achicó el rango entre tacto y parto. Las pérdidas son ínfimas”, sostuvo.

De hecho, el veterinario señaló que en establecimientos con planes sanitarios bien organizados obtiene índices superiores al 93% de preñez y cercanos al 93% de parición, además de superar el 85% de destete.

El calendario importa

Es en este contexto donde Biochemiq propone Gestamix, una vacuna destinada a la prevención de enfermedades reproductivas como IBR, DVB, campilobacteriosis genital, hemofilosis y leptospirosis.

Su utilización se vincula principalmente con el período previo al servicio; siendo agosto y septiembre los meses estratégicos para su aplicación, aunque el momento concreto dependerá del calendario de cada establecimiento.

Mayón plantea un criterio práctico basado en los rodeos que asesora y que comienzan el servicio en octubre: realizar la vacunación unos 20 a 30 días antes. “Básicamente recomiendo aplicarla en las vaquillonas que van a iniciar su ciclo reproductivo y anualmente en todas las vacas”, explicó.

En el caso de las vaquillonas, el profesional remarcó además la necesidad de realizar correctamente la primovacunación y respetar los refuerzos indicados. El objetivo es que los animales lleguen protegidos al contacto con los toros o al inicio de la inseminación. El concepto es central: la prevención debe llegar antes. “Si la aplicamos tarde, la vaca puede estar ya incubando una enfermedad”, ejemplificó.

¿Cuánto cuesta perder un ternero?

El costo suele aparecer como una de las objeciones a la hora de definir inversiones sanitarias. Para Mayón, el análisis debería hacerse exactamente al revés. “Vaca que no se preñó es una pérdida”, resumió.

Y agregó: “Cuando hay una pérdida de un ternero y se calcula su valor, esa diferencia supera ampliamente la aplicación de la vacuna. El productor tiene que ser consciente primero de cuánto pierde por un aborto o por no lograr ese ternero”.

El planteo excede al costo puntual de una dosis. Una menor preñez, un aborto o una pérdida entre el tacto y la parición terminan impactando sobre el indicador que finalmente importa: la cantidad de terneros logrados y también sobre sus kilos.

Cuando hay una pérdida de un ternero y se calcula su valor, esta diferencia supera ampliamente la aplicación de la vacuna Cuando hay una pérdida de un ternero y se calcula su valor, esta diferencia supera ampliamente la aplicación de la vacuna

Según Mayón, en los establecimientos bien organizados que asesora, entre el 60% y el 70% de las vacas pueden quedar preñadas durante el primer mes de un servicio de 3 meses.

“Entre un mes de nacimiento y otro hay unos 20 kilos de diferencia entre terneros. Cuando tenemos una gran cabeza de parición, terminamos logrando muchos más kilos de terneros destetados por hectárea y por año”, destacó.

Leptospirosis: un riesgo que también debe contemplarse

Uno de los diferenciales señalados para Gestamix es la incorporación de protección contra Leptospira dentro de una vacuna reproductiva.

Tal es así que Mayón ha encontrado casos de abortos durante el último tercio de gestación que luego fueron confirmados como leptospirosis, además de cuadros clínicos en terneros.

Su conclusión es clara: una vez diagnosticado el problema, el productor ya está actuando sobre las consecuencias. “En el momento en que se diagnostica, ya estás en el medio del baile. Para los próximos ciclos reproductivos hay que tenerlo en cuenta y ser estrictos con la prevención”, explicó.

Tecnología aplicada a la vacuna

Además de su composición, Gestamix incorpora la tecnología MBS® de Biochemiq.

Esta herramienta permite controlar en los componentes de sus vacunas la existencia e integridad de genes clave responsables de inducir la respuesta inmune, desde la elaboración hasta el producto final.

Biochemiq propone Gestamix, una vacuna destinada a la prevención de enfermedades reproductivas.

Biochemiq propone Gestamix, una vacuna destinada a la prevención de enfermedades reproductivas.

Mayón destaca este aspecto como uno de los motivos que lo llevaron a trabajar con la tecnología. “Lo que me llamó la atención es que se trata de un estudio genómico de virus y bacterias. Esa tecnología molecular me da confianza a la hora de aplicar y recomendar la vacuna”, señaló.

Desde Biochemiq sostienen que el control genético MBS® busca garantizar la integridad de esos genes durante el proceso productivo y alcanzar así niveles óptimos de efectividad.

La sanidad no debería empezar con el aborto

En su diálogo con MOTIVAR, Mayón también dejó en claro que esperar a que aparezcan los problemas reproductivos para comenzar a actuar es llegar tarde. Y esto también implica entender que la vacunación es una parte de una estrategia más amplia. Un aborto puede tener causas infecciosas, pero también pueden intervenir otros factores, como las micotoxinas, problemas nutricionales, golpes o situaciones de hacinamiento.

Precisamente por eso, su propuesta es reducir primero aquellos riesgos que sí pueden prevenirse mediante un calendario sanitario ordenado. “La vacuna ya tiene que estar asentada en el calendario sanitario y respetarse”, aseguró.

La ecuación parece sencilla: diagnosticar, planificar y prevenir antes del servicio para reducir las pérdidas evitables.

Porque detrás de cada punto de preñez que se pierde y de cada gestación que no llega a término no hay solamente un problema sanitario. Hay un ternero menos y, finalmente, menos kilos producidos.

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