Cada vez más personas consideran a sus animales de compañía como parte central de la familia. Los perros y gatos hoy duermen en camas, usan ropa, celebran cumpleaños y hasta tienen perfiles en redes sociales. Aunque muchos lo ven como una muestra de cariño, especialistas advierten que humanizarlos puede afectar su bienestar y generar problemas de convivencia.
La FCV de la UBA sienta postura sobre la humanización de perros y gatos
Especialistas advierten que tratar a perros y gatos como humanos puede afectar su bienestar animal y la convivencia diaria.
El fenómeno, conocido como antropomorfización, consiste en atribuir características, emociones o conductas humanas a los animales. Según referentes de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, esta práctica creció de la mano de cambios culturales y nuevos estilos de vida, especialmente en los grandes centros urbanos, donde perros y gatos ocupan cada vez más un rol afectivo dentro del hogar.
¿Afecta el bienestar animal?
“Reconocer el valor emocional de las mascotas puede fortalecer el vínculo y fomentar una convivencia más respetuosa. El problema aparece cuando las necesidades humanas se proyectan sobre animales que tienen comportamientos y requerimientos completamente distintos”, explican desde el ámbito académico.
En ese sentido, los especialistas remarcan que muchas veces se interpretan conductas animales desde una mirada equivocada. Frases como “mi perro se vengó” o “mi gato está celoso” son ejemplos frecuentes de cómo las personas trasladan emociones humanas a situaciones que, en realidad, responden a estímulos naturales o problemas de conducta.
Además, alertan que algunas costumbres aparentemente inofensivas pueden afectar el bienestar físico y emocional de las mascotas. Vestir de manera excesiva a los animales, impedirles socializar, limitar sus rutinas o sobreprotegerlos puede generar estrés, ansiedad y dificultades en su comportamiento cotidiano.
En el caso de los perros, destacan la importancia de que puedan explorar mediante el olfato, realizar actividad física e interactuar con otros animales. Los gatos, en cambio, necesitan espacios donde esconderse, superficies para trepar y estímulos que les permitan desarrollar su instinto natural.
Crecimiento en los hogares de los animales de compañía
Datos de relevamientos recientes muestran además un crecimiento sostenido en la cantidad de hogares con mascotas. Ese contexto ayuda a explicar por qué la relación entre humanos y animales cambió de forma tan marcada durante los últimos años.
Para los especialistas, el desafío no pasa por quitarles afecto a las mascotas, sino por encontrar un equilibrio. “Los animales necesitan cariño y cuidados, pero también límites claros y respeto por su naturaleza”, concluyen.
FUENTE: UBA Noticias