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Comunicación efectiva

Estrategias para abordar la vacunación en animales de compañía

Un estudio revela la prevalencia de la reticencia a la vacunación en perros. Conozca cómo los veterinarios pueden generar confianza y adherencia.

14 de julio de 2026 - 15:36

La reticencia a la vacunación en animales de compañía es un desafío creciente. Una encuesta a 2.200 propietarios de perros en Estados Unidos reveló que el 37% considera las vacunas caninas inseguras, el 22% ineficaces y el 30% médicamente innecesarias. Esta tendencia, conocida como "derrame de vacunas", vincula la desconfianza en vacunas humanas y de mascotas.

La desconfianza puede originarse antes de la primera visita al consultorio, a menudo influenciada por criadores que desaconsejan ciertas vacunas o afirman que el animal ya está completamente inmunizado. En lugar de confrontar estas opiniones, los profesionales deben escuchar las preocupaciones del cliente, reconocerlas y ofrecer una perspectiva basada en la evidencia. Construir una relación sólida, donde el propietario se sienta escuchado y respetado, es fundamental para establecer un plan de salud personalizado.

Planes de vacunación personalizados

Las guías actuales de la American Animal Hospital Association (AAHA) y la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) enfatizan la creación de planes de vacunación adaptados al estilo de vida de cada paciente, en lugar de un calendario estandarizado. Preguntar sobre el entorno del animal, como el contacto con otros perros, viajes o vida al aire libre, ayuda a los clientes a comprender la relevancia de cada vacuna. Un ejemplo clave es la leptospirosis, que las guías de la AAHA de 2022 incorporaron a la categoría de vacunas esenciales debido a su amplia exposición ambiental y su capacidad zoonótica, transmitiéndose a humanos a través de orina infectada o agua contaminada.

Es común que propietarios de perros de razas pequeñas crean que sus mascotas deben recibir dosis menores. Sin embargo, las dosis de vacunas están diseñadas para activar el sistema inmune, no para alcanzar un nivel sanguíneo específico, por lo que se recomienda la misma dosis para todas las razas y tamaños. Además, es importante recordar a los clientes que las vacunas esenciales como las de moquillo, parvovirus y adenovirus se administran con un esquema de 3 años después de la serie inicial, no anualmente. Informar sobre posibles reacciones leves post-vacunación, como dolor en el sitio de inyección o letargo, ayuda a manejar las expectativas y tranquilizar a los propietarios.

La coherencia en el mensaje de todo el equipo veterinario, desde la recepción hasta los profesionales, es crucial para generar confianza. Un seguimiento post-visita refuerza el compromiso del equipo con el bienestar del paciente. En última instancia, lograr la adherencia a la Vacunación no se trata de ganar una discusión, sino de construir una relación de confianza y colaboración con el cliente para la salud a largo plazo de sus mascotas.

FUENTE: DVM360

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