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Zoonosis

El porqué de la influenza aviar en humanos y animales

El virus de la influenza aviar muta y preocupa. La bioseguridad es el único escudo real para evitar nuevos contagios y proteger la producción.

20 de abril de 2025 - 08:00

Los casos de influenza aviar en humanos registrados recientemente en México y Estados Unidos vuelven a poner en agenda una enfermedad que, aunque conocida por el sector, no deja de ser inquietante. Para profundizar en el tema, desde la Cátedra Latam entrevistaron al Dr. Daniel Pérez, profesor de virología en la Universidad de Georgia, con especialización en salud poblacional y diagnóstico avícola.

“Los virus de influenza existen en la naturaleza. Su reservorio son las aves acuáticas silvestres”, explicó Pérez, quien advierte que al mutar e infectar gallináceas como pollos o pavos, pueden volverse más agresivos. Si bien también circulan en humanos, cerdos, equinos y recientemente en caninos, el ganado de carne, por ahora, parece estar fuera de riesgo. “No ha evolucionado para infectarlos”, aclaró.

El especialista abordó los recientes casos humanos en Luisiana y México. En ambos, las personas afectadas tenían condiciones de salud previas que facilitaron el desarrollo de formas graves de la enfermedad. “Lo preocupante no son estos casos aislados, sino que podrían generar el entorno ideal para que el virus mute y logre infectar a personas sanas por vía respiratoria”, advirtió.

¿Una nueva cepa pandémica?

La amenaza de una nueva cepa pandémica no es un guion de ciencia ficción. Con un genoma segmentado, los virus de influenza tienen la capacidad de intercambiar información genética entre especies.

“Si un cerdo o ave es infectado simultáneamente por un virus humano y otro aviar, se puede generar una variante nueva”, explicó Pérez. ¿El resultado? Una potencial pandemia… o nada. Lo impredecible es lo que lo vuelve tan complejo.

Bioseguridad

Frente a este escenario, el mensaje del Dr. Pérez es claro: la bioseguridad es la primera línea de defensa. Evitar que personas enfermas trabajen con animales, aplicar correctamente elementos de protección personal, vacunar a los operarios y limitar el ingreso de roedores y aves silvestres a los establecimientos son pasos imprescindibles.

“El riesgo nunca es cero, pero se puede minimizar”, concluyó el virólogo. Y en eso, la industria tiene un rol que no puede delegar.

FUENTE: Cátedra Latam

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