lunes 13 de abril de 2026
Sanidad

Prevenir la brucelosis cuesta un kilo de novillo

El MV Julio Ortíz explica cómo la vacunación estratégica y la tecnología genética evitan graves pérdidas reproductivas en el rodeo bovino frente a la brucelosis.

Por Redacción de MOTIVAR 13 de abril de 2026 - 15:24

La brucelosis bovina sigue siendo una de las enfermedades más relevantes en los bovinos por su impacto productivo y un riesgo latente para la salud pública.

Así lo destaca el MV Julio Ortíz, egresado de la UNNE y técnico de Biochemiq, agregando que esta problemática impacta severamente en el éxito reproductivo y la rentabilidad de los establecimientos. Asimismo, mencionó que para prevenir y evitar estas consecuencias, el laboratorio veterinario ofrece una vacuna de última generación que asegura la máxima protección del rodeo, logrando más terneros.

"En los sistemas de cría produce abortos y pérdidas embrionarias, lo que termina impactando en la cantidad de terneros producidos", explicó Ortíz. En el tambo, además de las mermas productivas, genera la interdicción y salida de los animales positivos tras los muestreos obligatorios de la industria.

A su vez, recalcó que es imperativo sostener la prevención debido al enorme riesgo que representa para la salud pública al ser una zoonosis, convirtiéndose en una enfermedad grave y dolorosa para los trabajadores rurales y veterinarios.

Frente a esta amenaza silenciosa, cuyas pérdidas recién se hacen evidentes al momento de la etapa reproductiva del animal, la innovación tecnológica resulta fundamental. Para garantizar una inmunidad superior, la vacuna Brucelmiq cuenta con el respaldo de la exclusiva tecnología MBS.

Este sistema de biología molecular permite concentrar los antígenos responsables de inducir una mayor respuesta inmune y certificar a nivel genético las propiedades indispensables del producto, asegurando óptimos niveles de efectividad desde su elaboración hasta su llegada al veterinario.

Menos abortos y más terneros

“El productor necesita resultados concretos: menos abortos y más terneros. Ahí es donde una vacuna bien desarrollada marca la diferencia”, explicó el MV Julio Ortíz, técnico de la Biochemiq, en diálogo con MOTIVAR. La mejora en la tasa de parición y la sanidad de las vacas impacta directamente en la rentabilidad del negocio.

Además, la compañía respalda el desarrollo con más de 25 años de trayectoria y un enfoque claro en la calidad. En un contexto donde aún persisten mitos —como pensar que todas las vacunas son iguales o que una sola dosis alcanza—, el desafío pasa también por reforzar el concepto de prevención y la correcta aplicación de los planes sanitarios.

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Así, Brucelmiq se posiciona como una herramienta estratégica para los veterinarios y productores que buscan no solo cumplir con los esquemas sanitarios, sino también maximizar la productividad del rodeo con soluciones confiables y tecnológicamente diferenciadas.

Otro de los aspectos clave es el momento de aplicación. Brucelmiq se integra a los esquemas sanitarios en períodos estratégicos como febrero, marzo y diciembre, acompañando los ciclos productivos tanto en sistemas de cría como en tambos, donde cada decisión impacta directamente en los resultados.

A su vez, el respaldo tecnológico no solo se traduce en eficacia, sino también en previsibilidad. Poder contar con una vacuna que certifica genéticamente su composición permite a veterinarios y productores trabajar con mayor confianza en los planes sanitarios.

¿Vacunar es caro?

A pesar de estos claros atributos y de la obligatoriedad de vacunar a las terneras de entre 3 y 8 meses de edad, en el campo aún persisten trabas financieras o excusas que frenan la adopción sanitaria.

Sin embargo, Ortíz derriba el mito de que "vacunar es caro" con un contundente dato de la realidad ganadera: el costo de la aplicación de esta vacuna, certificada por un profesional, ronda aproximadamente el valor de un kilo de novillo, frente a un animal adulto que puede valer un millón y medio de pesos.

“Con este enfoque, Biochemiq busca no solo ofrecer un producto, sino también impulsar un cambio de mirada: entender la sanidad como una inversión estratégica. Porque en definitiva, cada ternero que nace y cada vaca que se mantiene sana son indicadores concretos de un sistema que funciona mejor”, reforzó el profesional.

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