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Análisis jurídico

Escrache digital a veterinarios: todo lo que hay que saber para defenderse

El escrache digital a los veterinarios es una "patología sociojurídica". Estrategias para la defensa del honor de la profesión veterinaria en el ciberespacio.

5 de diciembre de 2025 - 09:00

A partir de un caso extremo, en el que una tutora golpeó con una tenaza la cabeza de una médica veterinaria cordobesa, se puso una vez más sobre la mesa el debate sobre la violencia hacia los veterinarios, en todas sus formas. Y el escrache digital es una de las más comunes y difíciles de encarar.

Precisamente este tema es analizado por la Dra. Lorena Laprebende, docente e investigadora de la Universidad Siglo 21, en un artículo publicado en las Ediciones Veterinarias de Intermédica. Allí, la profesional define al escrache digital como "una patología sociojurídica que afecta la lex artis veterinaria", y brinda estrategias proactivas y reactivas para la defensa del honor de la profesión veterinaria en el ciberespacio.

Una expresión contemporánea de violencia

En el texto se analiza la fenomenología de este método de hostigamiento como una expresión contemporánea del conflicto en el ámbito de las profesiones liberales, con particular énfasis en la medicina veterinaria en Argentina. Se examina la colisión de derechos fundamentales, específicamente la tensión entre la libertad de expresión y el derecho al honor y la reputación, a la luz de la jurisprudencia nacional e internacional y la normativa vigente (Código Civil y Comercial de la Nación, Ley de Protección de Datos Personales, Código Penal).

El escrache digital, al ser una agresión pública y generalizada a esta estimación social, provoca un daño directo al honor objetivo, arrastrando consigo un profundo daño al honor subjetivo y, consecuentemente, a la esfera patrimonial y emocional del profesional.

Se propone además una categorización de las manifestaciones del escrache y se desarrollan estrategias jurídicas y de gestión para su prevención y mitigación, con un enfoque en la proactividad y la defensa técnica especializada. La investigación busca dotar a los profesionales veterinarios de una comprensión profunda de las herramientas legales disponibles, contribuyendo a la protección de la lex artis en la era digital.

La vulnerabilidad de la lex artis veterinaria en el ciberespacio

La medicina veterinaria, como disciplina intrínsecamente ligada al cuidado de la vida y al bienestar animal, se asienta sobre pilares de confianza, conocimiento científico y una inquebrantable vocación de servicio.

Los profesionales del sector, imbuidos de una profunda ética y una lex artis que guía cada diagnóstico y tratamiento, interactúan diariamente con la vida de seres sintientes y con las emociones de sus tutores. Esta intersección de ciencia, empatía y responsabilidad convierte a la profesión en un campo fértil para el surgimiento de controversias y, en la era digital, para la emergencia de un fenómeno disruptivo y perjudicial: el escrache digital.

"Justicia por mano propia" digital

Este concepto, devenido en un neologismo sociojurídico, describe la exposición pública y masiva de un individuo o entidad, a menudo mediante la difusión de información (parcial, distorsionada o directamente falsa) en plataformas digitales, con el objetivo de generar un repudio social y un daño reputacional.

El aparente anonimato y la instantaneidad de las redes sociales han magnificado su alcance, convirtiéndolo en una herramienta de "justicia por mano propia" digital que elude los cauces formales del derecho.

La trascendencia de esta problemática para la comunidad veterinaria no es menor; datos de 2021 señalan que el 47% de los veterinarios argentinos ha sido víctima de escraches, una cifra alarmante que subraya la imperiosa necesidad de abordar este flagelo desde una perspectiva jurídica y estratégica.

Libertad de expresión y sus límites

La irrupción de internet y las redes sociales ha transformado radicalmente los paradigmas de la comunicación y la interacción social, generando nuevos desafíos para el Derecho.

La libertad de expresión constituye un pilar esencial de toda sociedad democrática. Su tutela abarca no solo la emisión de ideas, sino también la búsqueda, recepción y difusión de informaciones. Sin embargo, este derecho no reviste un carácter absoluto.

Cada tipo de escrache requiere un análisis específico de la intencionalidad, la veracidad de la información y la magnitud del perjuicio para delinear la estrategia legal adecuada.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) ha sostenido reiteradamente que la libertad de expresión debe armonizarse con otros derechos de raigambre constitucional. El Pacto de San José de Costa Rica (CADH), con jerarquía constitucional en Argentina, establece en su artículo 13.2 que el ejercicio de la libertad de expresión "no puede estar sujeto a previa censura, sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por ley y ser necesarias para asegurar: a) el respeto a los derechos o a la reputación de los demás".

Es en esta "responsabilidad ulterior" donde el escrache digital encuentra su límite. La doctrina y jurisprudencia coinciden en que la libertad de expresión no ampara la difamación, calumnia, injuria o divulgación de hechos falsos o maliciosos que dañen la dignidad y el buen nombre de una persona. El derecho a criticar no es sinónimo del derecho a mentir o a destruir reputaciones infundadamente.

El derecho al honor y la reputación

El honor y la reputación son bienes jurídicos personalísimos de inestimable valor, reconocidos y protegidos por nuestro ordenamiento. El honor objetivo se refiere a la estimación social de una persona, el prestigio y la buena fama que posee en su comunidad. El honor subjetivo concierne a la autoestima y la dignidad personal.

Para un profesional veterinario, la reputación no es meramente un atributo personal; es un activo intangible fundamental para el ejercicio de su lex artis. La confianza del público es el cimiento sobre el cual se construye su práctica, y su menoscabo impacta directamente en su capacidad de subsistencia y desarrollo profesional.

El escrache digital, al ser una agresión pública y generalizada a esta estimación social, provoca un daño directo al honor objetivo, arrastrando consigo un profundo daño al honor subjetivo y, consecuentemente, a la esfera patrimonial y emocional del profesional.

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Tipología de escraches digitales a veterinarios

Para una mejor comprensión y abordaje, es posible categorizar el escrache digital en el ámbito veterinario:

Cada tipo de escrache requiere un análisis específico de la intencionalidad, la veracidad de la información y la magnitud del perjuicio para delinear la estrategia legal adecuada.

El daño irrogado y su resarcimiento

El escrache digital, al vulnerar derechos personalísimos, genera un daño injusto que debe ser reparado. El Art. 1716 del CCyCN establece el deber de reparar todo daño causado por la violación del deber de no dañar a otro o por el incumplimiento de una obligación.

El daño moral (Art. 1737 CCyCN) es la principal consecuencia del escrache. Comprende las afecciones espirituales legítimas, los padecimientos, la angustia, el estrés postraumático, la humillación, la vergüenza pública, la alteración de la paz interior y el menoscabo a la autoestima.

Para un veterinario, el escrache no solo daña su honor social, sino que puede generar un profundo sentimiento de injusticia y frustración, impactando en su bienestar psicofísico y en su capacidad para ejercer la profesión con la misma pasión.

Para un veterinario, el escrache no solo daña su honor social, sino que puede generar un profundo sentimiento de injusticia y frustración, impactando en su bienestar psicofísico y en su capacidad para ejercer la profesión con la misma pasión. La jurisprudencia argentina ha reconocido la procedencia de indemnizaciones por daño moral en casos de difamación en redes sociales, con montos que reflejan la gravedad de la afectación y el alcance de la difusión.

La cuantificación de la pérdida

Aunque más complejo de cuantificar, el escrache puede generar un daño patrimonial (lucro cesante y daño emergente). Esto incluye:

La prueba de este tipo de daño requiere de elementos contables, periciales y de mercado, que deben ser cuidadosamente recopilados y presentados.

Herramientas legales para la defensa

Frente a un escrache digital, la acción estratégica y legal es ineludible. El arsenal jurídico disponible permite no solo la reparación del daño, sino fundamentalmente la cesación de la conducta lesiva y la prevención de su continuidad.

El arsenal jurídico disponible permite no solo la reparación del daño, sino fundamentalmente la cesación de la conducta lesiva y la prevención de su continuidad.

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Vías de reparación y sanción: juicios civiles y penales

Estrategias proactivas: fortaleciendo la resiliencia digital veterinaria

Una estrategia preventiva robusta es esencial para proteger la reputación digital del veterinario. No se trata solo de reaccionar ante críticas, sino de anticiparse a posibles conflictos. Para eso se recomienda:

La construcción activa de una reputación online positiva es otro pilar fundamental. En lugar de esperar a que lleguen críticas, se propone:

Por último, la resiliencia digital también exige medidas de protección jurídica y tecnológica. Entre las estrategias sugeridas se destacan:

Este enfoque integral permite al veterinario blindarse frente a crisis reputacionales y ejercer su profesión con mayor tranquilidad.

FUENTE: Ediciones Veterinarias - Intermédica

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