El brutal ataque sufrido por la MV Rosa Saturno en su clínica de Barrio San Pablo, Córdoba, donde fue golpeada en la cabeza con una tenaza, ha llevado al Colegio de Veterinarios de Córdoba (CMVPC) a una ofensiva legal sin precedentes. La institución, actuando como querellante, busca que este caso penal se convierta en un hito, marcando el fin de la impunidad y la violencia que azota a la profesión.
El abogado Juan Quevedo, representante legal del Colegio de Veterinarios y querellante en la causa que se tramita en el fuero penal, reveló en exclusiva a MOTIVAR que la intención del colegio es categórica: que la agresión sea catalogada como “intento de homicidio”.
La evidencia de la premeditación: una tenaza y un blanco vital
Quevedo subraya que, a diferencia de otras agresiones que suelen ser catalogadas como "lesiones leves" por no generar secuelas marcadas o duraderas, "el caso de Rosa Saturno es distinto. La clave radica en la premeditación y la zona del golpe, elementos que se aprecian claramente en los videos de seguridad".
El ataque, que ocurrió el 4 de noviembre tras una disputa por un medicamento para conejos, "no fue un mero arrebato emocional", según el análisis de la querella:
• El arma impropia: la agresora llegó al consultorio con una tenaza metálica oculta en su cartera. "Nadie lleva una tenaza en su cartera", observó Quevedo.
• El cálculo frío: "los videos muestran que la mujer se da la vuelta, le da la espalda a Rosa, revisa la cartera, se da vuelta de nuevo y calcula la distancia antes de atacar".
• La intención de matar: "la agresora apuntó directamente a la cabeza, específicamente en el cráneo, donde se encuentran las uniones de los hemisferios. El elemento utilizado (la tenaza) no es un simple palo, sino que tiene filos, tiene bordes, o sea, tiene ángulos de 90 grados", señaló el abogado.
"Golpearle a otra persona con una tenaza en el medio del cráneo sólo tiene una intención: generarle la muerte. La agresora se representó la muerte de esta persona, ya que no le pegó en el brazo o en el hombro, sino en la cabeza", afirmó Quevedo.
Rosa Saturno, quien afortunadamente solo sufrió suturas y contusión, expresó a MOTIVAR su convicción de que "fue premeditado, me quisieron matar".
Avances judiciales y el rol del Colegio
El Colegio de Veterinarios de Córdoba está comprometido con la defensa integral de sus matriculados, asumiendo los honorarios del abogado. Con una carátula inicial como "lesiones leves", la querella logró que la Fiscalía elevara rápidamente las actuaciones a “lesiones leves agravadas”, aplicando el artículo 45 del Código Penal. Ese agravamiento tiene que ver con que Rosa estaba desprevenida, vulnerable e indefensa al momento del inesperado ataque.
Este rápido accionar de la fiscalía "que sacó un escrito en tiempo récord, en dos días", es valorado positivamente por la defensa. "Actualmente, el caso se encuentra en la etapa de investigación penal preparatoria. La Fiscalía solicitó los videos de seguridad, considerados una prueba fundamental. Rosa ya presentó las filmaciones para su análisis por la Unidad de Materiales Filmográficos", comentó Quevedo.
Aunque aún no hay imputación formal de la agresora y de su madre —quienes se retiraron caminando y sin ser detenidas inicialmente, y hasta negaron su presencia en la veterinaria al ser confrontadas por vecinos—, Quevedo confía en que la investigación avance.
Si bien el ataque físico fue perpetrado por una sola mujer, el colegio considera a la acompañante (su madre) como su cómplice, ya que ayudó en la huida en un taxi y convalidó el hecho.
La principal intención del Colegio de Veterinarios es que la Justicia actúe con firmeza y que este caso sirva como un ejemplo. La profesión veterinaria, según sus estadísticas internas, se encuentra en una situación crítica, siendo la tercera en el ranking de suicidios, una realidad agravada por la presión y el maltrato constante. El historial de violencia física, verbal y psicológica es interminable.
De allí que el Dr. Quevedo fue enfático al señalar la urgencia de la situación: “Creo que la justicia se debería dar cuenta de que no hay esperar a que haya un muerto para sancionar a alguien, para actuar con firmeza”.
"Si la Fiscalía aceptara el cambio de carátula a intento de homicidio, sentaría un precedente histórico en la defensa de los médicos veterinarios en el país. La lucha legal busca que la Justicia reconozca que cuando una persona planifica, se representa y ataca con un elemento contundente apuntando a una zona vital como el cráneo, se trata de un intento de asesinato, y debe ser sancionado como tal", añadió.
"El mensaje del Colegio es claro: se exige un respeto que hoy en día falta hacia una profesión elegida por amor a los animales, y que la Justicia tome cartas en el asunto para que el ataque a Rosa Saturno se convierta en el punto de inflexión contra la violencia profesional", concluyó el abogado.