La lechería argentina acumuló una producción de 8.647 millones de litros entre enero y septiembre de 2026, lo que representó un incremento interanual del 4,1%. La expansión productiva estuvo acompañada por una mejora sustancial en los tenores de grasa y proteína, que alcanzaron su nivel promedio más alto en los últimos 12 años.
El registro conjunto de grasa y proteína avanzó del 7,34% al 7,39%, lo que determinó una suba del 4,8% en el volumen de sólidos útiles obtenidos por la actividad. Esta mayor concentración beneficia de manera directa el rendimiento de la materia prima en las plantas procesadoras, impulsada por ajustes en nutrición, manejo y genética bovina en los tambos.
La oferta adicional de leche encontró colocación tanto en el mercado doméstico como en el frente externo. El consumo interno absorbió 6.556 millones de litros equivalentes en los primeros nueve meses, con una suba interanual del 4%, mientras que los envíos al exterior alcanzaron 340.845 toneladas por USD 1.306 millones, con Brasil como principal comprador.
Rendimiento fabril y dinámica de la cadena láctea
El segmento de quesos concentró más del 50% de la producción láctea y lideró las ventas del sector manufacturero. De acuerdo con las mediciones oficiales y del sector, este rubro recuperó sus volúmenes históricos y canalizó, junto con los despachos de exportación, la mayor parte del excedente generado durante el período analizado.
A pesar de la mayor demanda física, la industria lechera enfrenta tensiones en la rentabilidad final por la incidencia de promociones comerciales y ventas al peso. El valor por litro equivalente percibido en las operaciones locales se ubicó un 19% por debajo de su promedio histórico ajustado por inflación, lo que marca la necesidad de recomponer márgenes en toda la cadena láctea.
FUENTE: CRA