Un estudio de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, demostró que el agua tratada en vacas lecheras reduce significativamente las células somáticas en la leche. La investigación encontró disminuciones de hasta 72% en el conteo de estas células en animales que tuvieron acceso a agua tratada, en comparación con aquellos que no la recibieron.
El indicador de células somáticas es fundamental para evaluar la calidad de la leche a nivel global. En Brasil, por ejemplo, el Ministerio de Agricultura establece un límite máximo de 500 mil células por milímetro. La mejora en este aspecto tiene implicancias directas en la sanidad del rodeo y la rentabilidad de las explotaciones.
El experimento involucró a 24 vacas de la raza Holandesa en lactación, divididas en tres grupos. Un grupo recibió agua limpia, otro fue abastecido con agua contaminada artificialmente con heces bovinas, y el tercero recibió la misma agua contaminada, pero tratada posteriormente con 10 mg/L de dióxido de cloro. Los resultados mostraron que el tratamiento del agua fue capaz de reducir en 27% la cantidad de bacterias aeróbicas presentes en el agua contaminada.
Impacto en la calidad de la lechería
Especialistas del sector destacan que el agua es el ingrediente de mayor consumo en la dieta de una vaca lechera de alta producción, pudiendo alcanzar entre 120 y 150 litros diarios, lo que la convierte en una vía potencial de exposición a microorganismos. La calidad del agua, por lo tanto, se posiciona como un componente crítico en las estrategias de alimentación y sanidad animal. Este estudio subraya que cuidar la calidad del agua es parte de una estrategia más amplia de manejo, con reflejos sobre la salud de los animales y la eficiencia con la que transforman el alimento en leche.
Los investigadores también observaron que el consumo de agua de los animales no se alteró significativamente ante la mayor o menor calidad del recurso ofrecido. Sin embargo, los animales que recibieron agua tratada mostraron una mejora en la relación entre la cantidad de leche producida y el alimento consumido, lo que indica un impacto positivo en la eficiencia productiva de los bovinos.
Relevancia para el manejo en tambos
La investigación resalta un aspecto que a menudo puede ser subestimado en las propiedades lecheras: la disponibilidad de agua no garantiza su buena calidad. Más allá de asegurar un acceso suficiente al recurso, el manejo de los tambos debe considerar activamente la calidad microbiológica del agua y las condiciones de los sistemas de abastecimiento. Implementar buenas prácticas en lechería que incluyan el tratamiento del agua puede ser una inversión clave para optimizar la producción y la salud del rodeo.
FUENTE: Globo Rural (Brasil)