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Identificación

Un proyecto busca aliviar costos de trazabilidad a pequeños criadores

La iniciativa apunta a exceptuar de la identificación animal electrónica a criadores bovinos de baja escala, sin resignar controles de trazabilidad sanitaria.

21 de mayo de 2026 - 10:44

El diputado nacional Pablo Juliano presentó recientemente un proyecto de ley en la Cámara de Diputados de la Nación que busca eximir a los productores dedicados exclusiva y principalmente a la cría de ganado vacuno de la obligatoriedad del Sistema Nacional de Identificación Electrónica de Animales.

La iniciativa propone que este sector no esté obligado a colocar dispositivos de identificación individual, como caravanas electrónicas, microchips o bolos RFID, que fueron exigidos por las recientes normativas del Senasa. En su lugar, los productores podrán optar por continuar utilizando los sistemas de identificación tradicional —como las caravanas visuales y los registros manuales—, siempre que garanticen la trazabilidad mínima exigida para fines sanitarios.

Un proyecto para un perfil de criador muy específico

El proyecto de ley no abarca a cualquier productor que tenga animales, sino que recorta a un perfil muy específico dentro del sector ganadero cuya actividad sea "principal y exclusiva" la cría de ganado vacuno, incluyendo a productores familiares y de pequeña escala, establecimientos sin salida comercial directa inmediata y predios de cría extensiva con baja circulación de animales.

Es decir, aunque muchos productores críen ganado como una etapa más de un negocio más grande (como puede ser el engorde o el tambo), esta ley está pensada exclusivamente para proteger a los pequeños criadores con modelos productivos tradicionales, que mantienen a los animales en sus campos y no realizan movimientos comerciales frecuentes. Para asegurarse de que el beneficio vaya solo a este sector, la ley exige que el productor acredite formalmente ante el Senasa que su establecimiento está dedicado a la cría de ganado bovino.

Fundamentos del proyecto

Entre sus fundamentos, el documento advierte que la implementación de esta tecnología implica "costos adicionales, dificultades operativas y tecnológicas que pueden resultar desproporcionadas" para ese tipo de cría vacuna. Además, el texto argumenta que si bien la identificación electrónica es útil para operaciones con movimientos frecuentes, "es menos justificada para predios de cría extensiva con baja circulación de animales".

Para acceder a esta excepción, la medida no sería automática. Los productores deberán estar legalmente establecidos, acreditar ante el Senasa que se dedican a la cría bovina y demostrar que cumplen con las obligaciones sanitarias del régimen tradicional.

A su vez, tendrán que inscribirse formalmente en un registro específico de productores exentos y mantener todos sus datos productivos y sanitarios actualizados.

"Sin descuidar la sanidad animal"

El proyecto hace hincapié en que esta flexibilización busca proteger los modelos productivos tradicionales y la sustentabilidad económica de los criadores, pero sin descuidar la sanidad animal. Por ello, aclara que los beneficiarios deberán "mantener registros sanitarios adecuados y permitir auditorías de Senasa", salvaguardando así los controles sin necesidad de imponer tecnología electrónica obligatoria.

Finalmente, el documento establece que, de aprobarse, la ley entraría en vigencia a los 30 días de su publicación. Para asegurar un seguimiento adecuado, estipula también que a los dos años de su aplicación el Poder Ejecutivo deberá revisar la medida para evaluar sus efectos reales tanto en la sanidad animal como en el comercio.

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