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Eficiencia

Ganadería más eficiente con menos emisiones

Un estudio del INTA proyecta un aumento del 40% en la producción por vientre y una reducción del 15% en las emisiones acumuladas con mejoras de manejo.

3 de octubre de 2026 - 10:00

Un estudio del INTA realizado en la Cuenca del Salado mostró que mejorar la eficiencia del sistema en ganadería puede generar beneficios productivos, económicos y ambientales al mismo tiempo. La combinación de distintas estrategias permitiría aumentar un 40% la producción por vientre y evitar unas 7.400 toneladas de dióxido de carbono equivalente.

Los resultados forman parte de Ganasur, un proyecto internacional desarrollado sobre la estructura cooperativa de Procisur, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA.

La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos, evaluar alternativas de mitigación y proyectar sus impactos sobre la producción, la economía y el ambiente.

El foco en la Cuenca del Salado

Para la Argentina se tomó como referencia un sistema de ciclo completo de la Pampa deprimida.

Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, explicó que se eligió esta región por su importancia ganadera y porque la cría concentra una proporción relevante de las emisiones del sistema.

Al mismo tiempo, las brechas en eficiencia reproductiva y productiva ofrecen margen para mejorar.

“Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más mejorando la rentabilidad”, sostuvo Álvarez.

Producir más carne y emitir menos

La propuesta apunta a mejorar la eficiencia sin reducir la cantidad de carne producida.

“Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir de forma eficiente”, señaló el especialista.

Las medidas evaluadas no surgieron de un paquete teórico. Fueron seleccionadas entre tecnologías ya probadas y compatibles con los sistemas ganaderos.

“Fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”, explicó Álvarez.

Sanidad animal, pasturas y genética bovina

Entre las estrategias consideradas aparecen mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos, manejo del pastoreo, recuperación de pasturas, incorporación de leguminosas y suplementación estratégica.

También se evaluaron herramientas como la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

Para Álvarez, uno de los principales aportes del proyecto fue integrar las variables productivas, ambientales y económicas.

“No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”, afirmó.

El impacto proyectado

La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de dióxido de carbono equivalente entre 2027 y 2040.

Eso representaría una reducción del 15% de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia.

Para 2040, las emisiones anuales bajarían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27%.

Un 40% más por vientre

El impacto productivo también sería significativo.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, destacó Álvarez.

Según las proyecciones, la producción por vientre pasaría de 197 a 275 kilos de peso vivo, lo que representa un incremento del 40%.

Ese mayor volumen de carne, acompañado por una mejora de la eficiencia, también permitiría generar beneficios económicos.

Avanzar por etapas

El esquema propuesto no plantea incorporar todas las tecnologías al mismo tiempo.

“La transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”, explicó Álvarez.

La primera etapa apunta a ordenar el manejo del rodeo y mejorar el desempeño reproductivo. Luego, fortalecer la base forrajera y nutricional y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones”, concluyó.

Los resultados de Ganasur muestran así que mejorar la eficiencia ganadera puede ser, al mismo tiempo, una estrategia para producir más, reducir emisiones y mejorar la rentabilidad.

FUENTE: INTA

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