La ganadería argentina experimenta un período de indicadores positivos, impulsando la inversión en infraestructura, pasturas y tecnología. Este escenario favorable ha revalorizado la genética bovina como una herramienta clave para mejorar la eficiencia productiva y la rentabilidad futura del sector.
Ganadería argentina impulsa inversión en genética bovina y exportaciones
La inversión en genética bovina impulsa la eficiencia y rentabilidad del sector, con un crecimiento notable en la demanda de semen y la reproducción bovina.
El clima de confianza se reflejó en eventos como la Exposición Angus de Primavera, donde se observó una creciente demanda de reproductores. Amadeo Derito, presidente de la Asociación Argentina de Angus, explicó que los productores están ejecutando mejoras pendientes, y la compra de reproductores superiores ocupa un lugar cada vez más importante en ese proceso.
Derito destacó el potencial exportador de la carne argentina, comparando el valor de una tonelada de carne Hilton, que puede alcanzar unos 22.000 dólares, con el de otros productos. Esta capacidad de generar valor agregado y actividad económica distribuida por el territorio es una ventaja para la expansión de la ganadería. Hernán Sánchez, consignatario de hacienda en Tapalqué, coincide en que la actividad "devuelve", impulsando inversiones en alambrados y corrales.
Avance en la reproducción bovina
La Cámara Argentina de Biotecnología de la Reproducción e Inseminación Artificial (CABIA) reportó que el mercado argentino comercializó 8,5 millones de dosis de semen bovino el año pasado. De estas, más de 7 millones se destinaron al mercado interno y cerca de 1 millón a la exportación. El sector cárnico representa aproximadamente el 55% de las dosis locales, superando el 45% correspondiente a la lechería.
El crecimiento de la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) es clave en esta expansión, convirtiendo a la reproducción en una herramienta masiva para incorporar genética superior. Ignacio Berengúa y Mariano Etcheverry, representantes de CABIA, señalaron que la inseminación es el vehículo para distribuir rápidamente características productivas deseables, lo que se traduce en mayor rentabilidad por más carne y kilos.
Oportunidad en exportaciones de genética
Este fenómeno no solo impulsa la producción interna, sino que también abre una oportunidad para que Argentina exporte genética bovina. Desde fines de los 90, cuando se exportaban menos de 50.000 dosis de semen anuales, el mercado externo ha crecido hasta superar 1,5 millones y actualmente se mantiene alrededor de 1 millón. Se trabaja para ampliar protocolos sanitarios y habilitar nuevos destinos, con avances para la exportación de embriones a la Unión Europea.
La mejora en alambrados, corrales, pasturas y maquinaria convive con una inversión menos visible pero decisiva: la que apunta a cambiar la genética del rodeo. En un negocio donde cada kilo adicional impacta directamente en el resultado, la reproducción y la genética bovina se presentan como tecnologías capaces de multiplicar el efecto de cada peso invertido.
FUENTE: Clarin Rural