La ganadería argentina cuenta con condiciones técnicas para ocupar espacios vacantes en el mercado internacional de cortes de alta calidad, a partir de la menor oferta exportadora de Estados Unidos. El especialista Julián Soriano señaló que el país dispone de la base productiva necesaria para abastecer nichos que demandan animales más pesados.
El análisis formará parte del panel técnico que se llevará a cabo durante el 5º Congreso Federal Ganadero organizado por Rosgan en la Bolsa de Comercio de Rosario. Allí se evaluará qué tipo de ejemplar conviene producir en el esquema actual para responder a los requerimientos de la demanda internacional.
La plaza doméstica mantiene una preferencia tradicional por hacienda liviana, como novillitos de 12 a 14 meses y pesos de 330 a 350 kg. Por el contrario, los destinos comerciales de mayor cotización requieren animales de 20 a 22 meses, terminados entre 550 y 600 kg, con una notable infiltración grasa.
El manejo alimentario resulta el factor determinante para alcanzar la deposición lipídica intramuscular requerida sin incurrir en un engrasamiento excesivo de cobertura, dado que ambos tejidos presentan dinámicas fisiológicas independientes. En este planteo, la nutrición animal ajustada durante las etapas de recría y terminación permite elevar los rindes finales.
Respecto del biotipo, si bien las razas específicas de origen japonés lideran los registros de marbling, la genética bovina de base británica predominante en los rodeos locales ofrece un potencial adecuado para responder a estas exigencias, superando en aptitud a las líneas continentales e índicas.
Impulso a las exportaciones de cortes especiales
El incremento en los pesos de faena permitiría expandir el volumen total de carnes disponible, sostener el consumo interno y ampliar los saldos destinados a plazas externas sin necesidad de incrementar el stock de vientres.
Para consolidar esta estrategia orientada a las exportaciones, el consultor remarcó la importancia de que la industria frigorífica reconozca un diferencial de precio por calidad. Ese incentivo comercial resulta clave para que los establecimientos extiendan los períodos de engorde y adopten pautas de manejo de mayor precisión.
FUENTE: CRA