Publicado recientemente por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), el informe sobre el estado de la sanidad animal en el mundo ofrece una visión clara y basada en pruebas del panorama mundial de la sanidad animal.
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SUSCRIBITELa estrategia empleada por nuestro país en el control de la fiebre aftosa fue destacada en el informe “Estado de la sanidad animal en el mundo”.
Publicado recientemente por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), el informe sobre el estado de la sanidad animal en el mundo ofrece una visión clara y basada en pruebas del panorama mundial de la sanidad animal.
Basándose en los sólidos sistemas de datos de la OMSA y en los conocimientos colectivos de sus miembros y de su red científica, el informe ofrece un análisis oportuno y objetivo para fundamentar la acción y orientar el progreso hacia un futuro más sano y resiliente tanto para los animales como para las personas.
El informe sobre el Estado de la sanidad animal en el mundo de 2025 destaca el impacto positivo de la vacunación sobre un cierto número de enfermedades y desafíos zoosanitarios de importancia, como la influenza aviar, la brucelosis, la fiebre aftosa, la dermatosis nodular contagiosa, la rabia, la peste de pequeños rumiantes y la resistencia a los antimicrobianos.
Específicamente en este campo, el documento emitido por la OMSA destaca dos casos de éxito en el control de la enfermedad, uno de ellos, el de Argentina.
Definida así por el organismo internacional, la fiebre aftosa es una de las enfermedades del ganado más destructivas desde el punto de vista económico a nivel mundial, amenazando la seguridad alimentaria, los medios de sustento rurales y el comercio internacional de animales y productos de origen animal.
“El éxito de Argentina en el control de la fiebre aftosa fue el resultado de una combinación de factores: mejores vacunas, una fuerte participación del sector privado y una estricta supervisión gubernamental. La experiencia del país ofrece un modelo valioso para otras regiones que buscan erradicar la enfermedad”; así lo destacó en el informe el Dr. Sergio Duffy, veterinario, consultor y asesor técnico principal del Centro de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria de la Universidad de Minnesota.
El uso de vacunas que brindaban una protección más prolongada al ganado fue un factor determinante en el éxito de la gestión de la fiebre aftosa en Argentina.
El Dr. Duffy explicó: “Al igual que muchos países de América del Sur, Argentina llevaba décadas intentando controlar la fiebre aftosa. Sin embargo, a principios de los años 90, el país logró un gran avance en la gestión de la enfermedad. El primer cambio importante fue reemplazar el uso de vacunas con saponina, una sustancia derivada de plantas, por vacunas con adyuvantes oleosos – los adyuvantes son componentes añadidos a las vacunas para mejorar la respuesta inmune”.
Estas vacunas proporcionaban una inmunidad de mayor duración, garantizando que el ganado mayor de dos años estuviera protegido por al menos un año, en lugar de requerir revacunaciones más frecuentes como antes. El segundo factor clave fue que el Senasa elevó las normas para la aprobación de vacunas.
Se aumentó la cantidad de dosis protectoras requeridas para la aprobación de cada serie de vacunas, lo que mejoró significativamente la calidad de las vacunas utilizadas en el campo. “El tercer factor clave fue la participación directa del sector privado en el financiamiento y la gestión de los programas de vacunación contra la fiebre aftosa a nivel local, lo que resultó en una mayor adhesión y continuidad de los programas”, concluyó el Dr. Duffy.

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