La eficiencia en la producción de carne bovina no se limita al engorde final, sino que sus bases se establecen mucho antes, durante la etapa de Cría bovina. Así lo destacó Aníbal Pordomingo, investigador en Producción Animal en Bovinos del INTA Anguil, en una jornada organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
Pordomingo desafió la concepción tradicional de que la conversión es exclusiva de animales livianos y jóvenes. Según el experto, el escenario técnico actual difiere del de hace una década, donde el sistema premiaba la tenencia de cabezas por sobre los niveles de producción. Hoy, el valor de los terneros, los alquileres y las tasas de interés impulsan la búsqueda de mayor margen por cabeza.
La Cría bovina temprana: un factor determinante
El investigador enfatizó que lo que ocurre en el crecimiento desde el posparto hasta el destete bovino influye de manera determinante en el resultado final del animal. Durante la lactancia, los terneros pueden alcanzar ritmos de crecimiento de 600 gramos, 800 gramos o hasta 1 kg por día al pie de la madre. Pordomingo advirtió que, por mejor que se realicen las prácticas en el engorde final, no es posible corregir deficiencias originadas en esta etapa previa.
Estas conclusiones se basan en un proyecto desarrollado por Agropecuaria Vidal en la cabaña La Coincidencia, con mediciones durante dos a tres años. Se evaluaron duraciones de engorde (desde 100 días hasta 180 días) en novillos, aumentos de peso y consumo. Los resultados mostraron que animales con 100 días de engorde podían convertir de manera similar a aquellos con 180 días, con índices de conversión a carcasa de 9,6; 10 y 10,1. Un trabajo en carnicería local reveló un 80% de rendimiento carnicero, un valor superior al promedio.
Genética y calidad de la Carne
En cuanto a la calidad de la carne, Pordomingo explicó que la fuerza de corte no se ve afectada por tener al animal más días en el corral o por un mayor peso de faena (600 kg versus 500 kg). El factor que realmente condiciona la terneza es la edad del animal, no su peso. Además, resaltó la importancia de la genética bovina para transferir eficientemente la dieta a carne de góndola. En el biotipo Limangus, se observó un 5,5% de grasa intramuscular, equivalente a la categoría Choice Grade del USDA, demostrando la flexibilidad de biotipos para mercados internos y de exportación.
El mensaje final de Pordomingo subraya que los bajos aumentos de peso en el engorde a corral en Argentina no se explican únicamente por la genética animal, una mala recría previa o el sobreengrasamiento temprano. La cadena de eficiencia productiva comienza mucho antes, en las primeras etapas de vida del bovino.
FUENTE: Infocampo