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Ganadería

Leptospirosis: pérdidas invisibles que afectan la reproducción

La leptospirosis compromete la reproducción bovina y genera enormes pérdidas económicas. Cómo prevenirla y cuál es su verdadero impacto en los rodeos.

Por Redacción de MOTIVAR 8 de julio de 2025 - 16:40

La leptospirosis bovina impacta silenciosamente sobre la reproducción, generando abortos, muertes embrionarias e infertilidad. Aun con síntomas poco visibles, sus consecuencias económicas son profundas. Como advierte la Bibiana Brihuega, investigadora del INTA, su control exige diagnóstico temprano, vacunación estratégica y medidas de manejo que muchos rodeos aún no adoptan de forma sistemática.

“El aborto en todas las especies es el signo patognomónico de la leptospirosis. La enfermedad puede desarrollarse de forma aguda, crónica o subclínica, dificultando su detección temprana”, especificó la profesional, en el marco de unas jornadas de actualización veterinaria organizadas por el Laboratorio 9 de Julio.

Leptospira Hardjo bovis (Harjo) ha cobrado protagonismo por generar infertilidad, repeticiones de celo y muerte embrionaria. Su morbilidad es altísima: puede afectar al 100% de los animales expuestos, aún con una baja tasa de mortalidad. “Infertilidad, muertes embrionarias y repetición de celo” son, según Brihuega, síntomas clave a monitorear.

La serovariedad pomona, por su parte, es la principal responsable de abortos clínicos. Genera septicemia en la vaca, accede a la placenta y “tapa los vasos placentarios”, interrumpiendo el oxígeno y alimento que recibe el feto. El desenlace suele ser la muerte fetal intrauterina y su posterior expulsión.

Costo en carne y leche

Las consecuencias no terminan ahí. Se registran además retención placentaria, ictericia y mortalidad en terneros, junto con mastitis y agalactia en tambos. “Causa una caída muy importante de producción”, alerta Brihuega. Cada pérdida reproductiva es un animal menos, menos kilos de carne o litros de leche que llegarán al mercado.

Un estudio en Balcarce reveló que las pérdidas por leptospirosis superan los 7 millones de dólares anuales. En INTA Mercedes (Corrientes), un brote de Pomona provocó la muerte de 100 terneros de recría, con un impacto directo sobre la rentabilidad del productor. Los costos se agravan con tratamientos, diagnósticos y vacunas.

A pesar de estos números, la enfermedad sigue subdiagnosticada. Parte del problema es que su presentación crónica pasa desapercibida, sumando pérdidas silenciosas. La subestimación de su impacto lleva a omitir medidas preventivas básicas, como la vacunación estratégica y el control ambiental.

Detectar para prevenir

El diagnóstico veterinario oportuno es fundamental. La técnica de microaglutinación (MAT) es la “referencial en el mundo”, y puede realizarse con sueros pareados o muestras únicas con títulos elevados (1:1600 o más). Una buena anamnesis del caso, que incluya datos sobre vacunación y movimientos del rodeo, es clave.

Otra herramienta útil es la inmunofluorescencia directa, considerada por Brihuega como útil y fácil para la detección rápida. El diagnóstico adecuado no solo permite actuar en el foco, sino también establecer medidas de control para evitar la propagación al resto del establecimiento.

Cabe recordar que la leptospirosis es zoonótica. El riesgo para veterinarios y trabajadores rurales es alto. Guantes y anteojos son medidas de protección básicas recomendadas por la especialista, quien también remarca la importancia de difundir información clara para concientizar a todos los involucrados.

Controlar a la leptospirosis bovina, no erradicarla

“La leptospirosis no se puede erradicar… solamente se puede controlar”, afirmó Brihuega. El saneamiento ambiental es esencial: desagotar zonas con barro y agua estancada, desratizar, y limpiar instalaciones son pasos básicos. Leptospira puede sobrevivir 365 días en el agua y 180 días en el barro.

La vacunación sigue siendo la mejor herramienta. Hoy se aplican bacterinas con revacunación anual o cada 8 meses. El protocolo incluye dos dosis antes del servicio en hembras y también en terneros a partir de los 4 meses.

Frente al cambio climático y su efecto sobre los ecosistemas ganaderos, la probabilidad de brotes aumenta. Una leptospirosis descontrolada pone en riesgo la reproducción, la economía y la sanidad humana. La coordinación entre veterinarios, productores y autoridades se vuelve entonces una prioridad ineludible.

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