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Alerta parasitaria

La parasitología veterinaria frente al gusano barrenador del Nuevo Mundo

La reaparición en EEUU del gusano barrenador del Nuevo Mundo exige una actualización en parasitología veterinaria para profesionales, por su impacto económico y afectación multiespecie.

13 de julio de 2026 - 13:35

La reaparición del gusano barrenador del Nuevo Mundo (NWS) ha puesto en alerta a la comunidad veterinaria, demandando una actualización en Parasitología veterinaria. Este parásito representa una amenaza significativa para diversas especies animales y la economía regional, según informaron Christopher Lee y Kathryn E. Reif en dvm360. Su propagación y el impacto potencial requieren atención inmediata de los profesionales.

La Dra. Kathryn E. Reif, profesora de Parasitología en Auburn University College of Veterinary Medicine, destacó que, si bien el NWS se asocia comúnmente con los bovinos debido a su potencial impacto económico —estimado en cerca de 1.800 o 1.900 millones de dólares anuales solo en la economía ganadera de Texas—, el parásito no es selectivo. Cualquier huésped de sangre caliente con una herida abierta es susceptible. Hasta la fecha, se han documentado 29 casos en Estados Unidos, de los cuales 17 corresponden a bovinos, pero también se registraron infestaciones en ovinos, caprinos y perros. Incluso los humanos no son inmunes; se reportaron más de 2.000 casos en México y uno reciente en un viajero con historial en El Salvador, país endémico.

Impacto y control en la sanidad animal

La propagación del gusano barrenador está fuertemente ligada a la temperatura. El parásito prospera en regiones con temperaturas superiores a los 26,6 grados Celsius (80 grados Fahrenheit), siendo menos activo entre los 15,5 y 23,8 grados Celsius (60 y 75 grados Fahrenheit) y casi inactivo por debajo de los 15,5 grados Celsius (60 grados Fahrenheit). Las temperaturas de riesgo moderado a alto se sitúan entre los 23,8 y 35 grados Celsius (75 y 95 grados Fahrenheit), con una humedad aceptable entre el 30% y el 70%. Esto implica un riesgo estacional en gran parte de Estados Unidos, aunque áreas como el sur de Florida y Texas podrían ofrecer un hábitat adecuado durante todo el año. La pupa puede sobrevivir en el suelo por aproximadamente 3 meses si la temperatura no desciende persistentemente por debajo de los 8,8 o 9,4 grados Celsius (48 o 49 grados Fahrenheit).

Para combatir esta amenaza, se ha utilizado con éxito la técnica del insecto estéril en erradicaciones previas. Esta estrategia implica la liberación de moscas macho estériles para interrumpir el ciclo reproductivo del parásito. Además, la FDA ha autorizado tratamientos específicos para las infestaciones. La vigilancia y la notificación temprana son cruciales para la sanidad animal y para mitigar el impacto en la seguridad alimentaria y los precios de la carne.

La comprensión de la biología del NWS y la implementación de medidas de control son fundamentales para prevenir su establecimiento y proteger la salud de los animales y la economía pecuaria. La colaboración entre profesionales veterinarios, productores y autoridades sanitarias es esencial para enfrentar este desafío.

FUENTE: DVM360

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