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Planificación

El verdadero costo de llegar tarde a la prevención

En la producción ganadera, anticiparse a los riesgos sanitarios mejora la eficiencia, protege la rentabilidad y fortalece el enfoque de Una Salud.

Por Fernando Matticoli 21 de julio de 2026 - 12:35

En la producción ganadera existen costos que se reflejan de manera inmediata en los indicadores económicos y otros que permanecen ocultos hasta que comprometen la rentabilidad del sistema. Entre estos últimos, uno de los más relevantes es el de intervenir cuando el problema sanitario ya se ha instalado.

Según la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH), las enfermedades animales provocan más del 20% de las pérdidas de la producción animal mundial. Esta realidad demuestra que la prevención no constituye un costo, sino una de las inversiones más rentables para cualquier sistema productivo.

Un brote sanitario trasciende ampliamente el costo del tratamiento. Afecta la eficiencia productiva, deteriora los índices reproductivos, reduce las ganancias de peso, incrementa los requerimientos operativos, altera la planificación del establecimiento y, en muchos casos, limita el acceso a determinados mercados. Sin embargo, el mayor costo suele ser menos visible: el tiempo perdido entre la aparición del problema y su detección, un recurso irrecuperable que condiciona la capacidad de respuesta y amplifica las consecuencias.

Por eso, la prevención debe entenderse como una decisión estratégica de gestión y no como un costo operativo. Diseñar e implementar programas sanitarios junto al médico veterinario permite reducir riesgos, mejorar la productividad, proteger las inversiones realizadas y aportar previsibilidad a una actividad donde cada variable influye sobre el resultado final. La sanidad no constituye una acción aislada ni una respuesta frente a una emergencia; es uno de los pilares que sostienen la competitividad de cualquier empresa agropecuaria.

Desafíos del contexto en la ganadería

El sector enfrenta hoy un escenario cada vez más desafiante. La variabilidad climática, la creciente movilidad de animales, la intensificación de los sistemas productivos y la evolución constante de los escenarios epidemiológicos exigen un enfoque integral, sustentado en evidencia científica, diagnóstico y planificación. En este contexto, anticiparse deja de ser una ventaja para convertirse en una condición indispensable.

Existe, además, una dimensión que suele subestimarse: la prevención protege el valor de todas las inversiones realizadas en genética, nutrición, infraestructura y manejo. Ninguno de esos avances alcanza su máximo potencial si la sanidad no acompaña el proceso productivo con la misma consistencia. La eficiencia de un sistema es el resultado de la interacción de todos sus componentes, y la sanidad constituye el factor que les permite expresar plenamente ese potencial.

Fernando Matticoli, Director Comercial de CDV.

Al mismo tiempo, los mercados evolucionan con rapidez y elevan permanentemente sus estándares. La trazabilidad, el bienestar animal, la inocuidad de los alimentos y la sostenibilidad dejaron de ser atributos diferenciales para transformarse en requisitos de competitividad. Mantener un sólido estatus sanitario protege la producción y también fortalece la confianza de los mercados, facilita el acceso a nuevas oportunidades comerciales y consolida la reputación de toda la cadena agroindustrial.

La experiencia demuestra que los establecimientos que incorporan la planificación sanitaria como parte de su estrategia empresarial logran resultados más consistentes y resilientes. No porque eliminen completamente los riesgos, algo imposible en cualquier sistema biológico, sino porque desarrollan la capacidad de anticiparse, mitigar su impacto y responder con mayor eficacia frente a escenarios cambiantes.

La importancia de Una Salud

En CDV impulsamos una visión alineada con el concepto de Una Sola Salud (One Health), que reconoce la interdependencia entre la salud animal, la salud humana y el ambiente. Por lo cual reafirmo que prevenir no solo mejora los indicadores productivos, refuerza la seguridad alimentaria, promueve un uso más eficiente de los recursos y contribuye al desarrollo sostenible de toda la actividad ganadera.

La innovación, el diagnóstico y la investigación sólo generan valor cuando se traducen en decisiones concretas. La historia sanitaria argentina ofrece ejemplos contundentes: el brote de fiebre aftosa de 2001 significó pérdidas económicas millonarias, el cierre de mercados internacionales y años de trabajo para recuperar la confianza y el estatus sanitario del país.

En definitiva, el verdadero debate no pasa por cuánto cuesta prevenir, sino por dimensionar el costo de no hacerlo. En un contexto donde la competitividad depende cada vez más de la capacidad de anticipación, invertir en prevención constituye una de las decisiones de gestión con mayor retorno para construir una ganadería más eficiente, resiliente y preparada para los desafíos del futuro.

* Fernando Matticoli es Director Comercial en CDV.

FUENTE: CDV

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