ver más
Bioseguridad

El desafío sanitario del siglo: zoonosis, producción intensiva y transporte

La intensificación de la producción animal aumenta el riesgo de zoonosis; la bioseguridad es clave para prevenir enfermedades infecciosas.

4 de abril de 2026 - 08:00

El sector agropecuario enfrenta una creciente presión para aumentar la producción de alimentos y carne, mientras reduce el uso de la tierra. En este contexto, la bioseguridad se ha convertido en la herramienta clave para prevenir zoonosis y enfermedades de origen natural o accidental, protegiendo tanto la sanidad animal como la salud pública.

En la búsqueda de una intensificación sostenible, la industria a menudo recurre a una producción animal de alta densidad y a la concentración de residuos. Bajo estas condiciones, los animales se vuelven particularmente vulnerables a las brechas de bioseguridad.

Factores como el confinamiento en espacios reducidos, la presencia de individuos inmunodeprimidos y la altísima susceptibilidad a enfermedades infecciosas —especialmente cuando no existe inmunidad colectiva a enfermedades exóticas a menos que estén vacunados— disparan los niveles de riesgo en las granjas.

A esta vulnerabilidad intramuros se suma un desafío logístico crítico: el transporte de ganado a larga distancia. Cuando las medidas de bioseguridad fallan, el transporte crea vías de transmisión rápida para las enfermedades infecciosas. Estas redes logísticas permiten que los patógenos se dispersen rápidamente lejos de su lugar de origen y se propaguen por áreas extensas durante sus períodos de incubación.

Zoonosis y el caso de la influenza aviar

Las consecuencias de no gestionar adecuadamente estos factores van mucho más allá de la pérdida de animales. Se estima que, desde 1940, el 50 % de las enfermedades infecciosas zoonóticas emergentes se han relacionado con la agricultura. Esta es una cifra considerada conservadora y que, de forma alarmante, no hará más que aumentar a medida que la agricultura se expanda y la demanda global de carne se intensifique.

Un ejemplo claro de este peligro es la influenza aviar. Si bien los enfoques de alta densidad pueden reducir la deforestación, también aumentan drásticamente el riesgo de amplificación y aparición de enfermedades como la gripe aviar cuando no se aplican medidas de bioseguridad eficaces.

La primera línea de defensa

Ante poblaciones en constante crecimiento y los efectos agravantes del cambio climático, el gran interrogante es cómo aumentar de forma segura la producción y reducir los riesgos simultáneamente.

La respuesta comienza en la base de la cadena alimentaria: la granja. Es imperativo que los profesionales veterinarios refuercen la implementación de medidas prácticas a nivel de explotación agrícola, tales como la limpieza de botas y vehículos, el estricto control del contacto con la fauna silvestre y la cuarentena de animales nuevos.

Solo mediante estas acciones se podrá prevenir la introducción de patógenos en poblaciones susceptibles y mitigar el riesgo de que las granjas se conviertan en el epicentro de la próxima crisis sanitaria.

FUENTE: The Animal Echo

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te puede interesar

video
video