El síndrome hemorrágico del hígado graso (FLHS) es un flagelo para la avicultura, al ser una de las principales causas de muerte en gallinas ponedoras, especialmente en sistemas de jaulas convencionales. Aunque muchas veces pasa desapercibido, puede afectar fuertemente la productividad y la salud del plantel.
Avicultura: cómo enfrentar el desafío del hígado graso
El hígado graso en gallinas pone en alerta a la avicultura. Un buen manejo nutricional y ambiental es clave para prevenir pérdidas y mejorar el rendimiento.
Las autopsias revelan hígados frágiles, agrandados y con acumulación de grasa. La ruptura hepática y la hemorragia interna explican las muertes súbitas, pero también hay formas crónicas que bajan la postura sin alterar la mortalidad.
Científicos de China, Colombia y otros países coinciden: el estrés oxidativo, el sedentarismo por falta de espacio, el exceso energético en la dieta y carencias nutricionales son claves en la aparición del FLHS.
¿Qué manejo aplicar?
- Revisar el alojamiento: las jaulas enriquecidas, con mayor libertad de movimiento, reducen la incidencia.
- Evitar dietas desequilibradas: el exceso de energía, la baja proteína o deficiencias en colina y ácido linoleico predisponen a FLHS.
- Controlar micotoxinas: incluso dosis bajas de T2 o aflatoxinas pueden generar daño hepático.
- Apostar por lo natural: se investiga el efecto positivo de suplementos como luteína, linaza, morera, silimarina y extractos vegetales antioxidantes.
Un modelo para la salud humana
El FLHS no solo impacta en la producción avícola. Se lo está usando como modelo para estudiar el hígado graso no alcohólico en humanos (NAFLD), abriendo puertas a investigaciones biomédicas y nuevas terapias.
¿El mensaje final? Conocer, prevenir y actuar. El hígado graso es un enemigo silencioso en las ponedoras, pero hay herramientas para reducir su impacto. Validarlas en cada campo será la clave.
FUENTE: AviNews